jueves, 26 de mayo de 2016

Miguel Estay Reyno, alias 'El Fanta', cobarde asesino de la DICTADURA chilena





Cobardía Eficaz

Cuando hoy la Corte Suprema falla a favor del "Fanta" y pide nuevo informe para evaluar libertad condicional, el Máximo tribunal critica que informes elaborados en el penal Punta Peuco eran "insuficientes, reiterativos" y "poco prolijos". 

Miguel Estay Reyno fue condenado a cadena perpetua y permanece en el penal Punta Peuco por su participación en el caso Degollados.

Miguel Estay Reino, alias "El Fanta", se acogió a la ley de "arrepentimiento eficaz", logrando así una rebaja considerable de la pena dictada en su contra. Sin embargo, me parece importante aclarar que este asesino y traidor, colaborador directo de Pinochet, no ocupa por primera vez el "arrepentimiento eficaz". Si nos remontamos a las historietas cristianas, a ese que los creyentes llaman el génesis, el arrepentimiento ya lo había usado tal cual lo hizo Judas Iscariote. En efecto, Miguel Estay Reyno denunció a sus ex-compañeros comunistas, de los cuales la mayoría fueron torturados y posteriormente asesinados a manos de los enviados del asesino dictador Augusto Pinochet. El Fanta, al arrepentirse, salvó su pellejo y el bolsillo se le llenó de monedas de oro, así la ley en Chile, premia así al traidor.



Hermann Hesse en su Demian, ya lo dejó escrito. "Preferiría mil veces al malhechor que no se arrepiente y paga sus culpas en el infierno, a aquel que intente redimirse para ganar el cielo llorando a un costado del cristo agónico".

El Fanta cree en "dios", y no sé si piensa ir al "cielo". Sólo sé que si va, nada borrará su estigma, de asesino, cobarde y traidor.


Felipe Henríquez Ordenes





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jueves, 12 de mayo de 2016

Víctor Díaz: A 40 años de uno de los crímenes más cobardes de la dictadura de Pinochet





Víctor Díaz, subsecretario general del Partido Comunista clandestina, fue visto por ultima vez con vida, en 1976 en Villa Grimaldi. 40 años después, le rendimos un homenaje a su ejemplo de valor y humanismo.



A continuación ofrecemos transcripciones de las palabras que dirigieron en la ocasión el escritor José Miguel Varas, Vice Presidente del Partido Comunista Jorge Insunza, el abogado Eduardo Contreras y su hija Viviana Díaz, vice presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Durante el acto también se dirigieron la palabra, el periodista Mario Gómez López, y el presidente del PC de la comuna de Pedro Aguirre Cerda. 

Por muchos años el último paradero conocido de Víctor Díaz fue La Torre, estructura adaptada por los operativos de la DINA dentro de Villa Grimaldi que obligaba a los detenidos mantenerse en reducidas estructuras de madera a las cuales debían entrar a rodillas por puertas muy bajas. Desde diciembre 2006, cuando confesó un ex colaborador de la DINA al Ministro Víctor Montiglio, quien instruye el Caso Calle Conferencia, se ha conocido que los sádicos de la DINA continuaron atormentando a los presos a poca distancia de Villa Grimaldi, en Simón Bolívar hasta matarlos, calculadamente.


José Miguel Varas, Premio Nacional de Literatura 2006

Hace muchos años, unos 56 o 57 para no exagerar, conversaba yo una noche con aquel famoso suplementero inválido santiaguino a quien llamaban El Guagua porque medía poco más de un metro y que era, oh paradoja, el más destacado dirigente deportivo de su gremio. Es probable que nadie de los están presentes hoy aquí lo haya conocido o haya tenido noticias de él. Yo, trabajador radial y más tarde periodista, me detenía con frecuencia junto a su kiosco de la Alameda al llegar a Ahumada, siempre brillantemente iluminado, y situado al lado del Café Ramis Clar. 

Aquel era un punto de encuentro para los noctámbulos santiaguinos porque estaba abierto hasta medianoche o más allá. La atracción principal que ofrecía, aparte de algún diario vespertino o de algún impreso clandestino del PC, era la rica conversación de El Guagua, siempre al día en los asuntos políticos, capaz de discernir también y sobre todo de opinar sobre materias literarias, filosóficas, históricas y otras. Tenía un nombre solemne, Zorobabel González, que le quedaba grande y que muy pocos conocían, y era un comunista público, notorio y parlante, lo que no dejaba de tener su qué durante los años de la represión de González Videla. 

Al Guagua le gustaba disertar sobre la historia del Partido Comunista y sus dirigentes obreros. En sus relatos mezclaba los hechos históricos con cierta dosis de leyenda o de folklore. Una noche hacia 1949 o 50 me habló de "La Piedra del Medio". Según su versión se trataba de una especie de núcleo indestructible, situado en el mismo centro del Partido. Lo explicaba así: "Es eso que no se puede romper renunca. Donde se quiebran los dientes los burgueses y todos sus policías. La Piedra del Medio no figura en los Estatutos. Está formada por compañeros más duros que el acero, los más tenaces. Esos que el Partido puede contar siempre con ellos. Siempre, como sea, para lo que sea, sin preguntar nada, sin pedir nada y, sobre todo, cuando las papas queman". Y con sus manitos pequeñas, muy apretadas, hacía simbólicamente una piedra. 

¿Por qué hablar hoy del Guagua y su famosa Piedra del Medio? ¿Por qué en este momento, cuando hemos venido a recordar a Víctor Díaz y una vez más, a reclamar justicia, después de conocer con horrendos pormenores como fue asesinado y como fueron asesinados tantos otros dirigentes del Partido Comunista detenidos aquel año negro de 1976? Es que Víctor, según mi entender, era uno de esos compañeros de acero, de los que hablaba el "Guagua". 

No fue a la escuela más allá del tercer año primario. Su padre era minero y su madre, lavandera. Tenían cinco hijos. Víctor era el cuarto. Empezó a trabajar desde muy niño porque había que contribuir a mantener el hogar y a echarle algo a la olla. Desde pequeño ayudaba a su madre, entregando en las casas de los clientes los bultos de la ropa recién lavada. A la edad en que otros niños hacen sus tareas escolares y juegan, él andaba vendiendo diarios por las calles de Tocopilla. A los 18 años bajó al pique en la mina de cobre La Despreciada y comenzó a trabajar como minero, igual que su padre.

En abril de 1940 ingresó al Partido Comunista. Es probable que en su decisión haya influido su amigo Víctor Contreras, legendario alcalde y obrero portuario de la bahía de Tocopilla, que fue ministro de Tierras y Colonización durante el breve período en que los comunistas participaron en el gobierno antes de la voltereta de Gabriel González. En 1948 llevaba apenas un mes de casado con Selenisa Caro, su compañera de toda la vida, cuando fue detenido y relegado a Pisagua. Era "el tiempo de la infamia", como llamó a este período el periodista Juan de Luigi. Los años de la represión anticomunista. De Pisagua lo llevaron a una localidad minúscula que se llama Cosapilla y que no he podido encontrar en el mapa. Luego a Putre, un poblado a cuatro mil metros de altura cuyos habitantes, aymaras, viven precariamente de la agricultura y la crianza de llamas. Lo llevaron algo después a Copiapó, desde donde se fugó. Vino a dar a Santiago, donde se reunió de nuevo con Selenisa y los hijos, rehizo su hogar y se dedicó a cumplir las más diversas tareas como militante clandestino. 

En este tiempo, hacia 1950 o1951, comenzó a trabajar en la instalación de la imprenta Horizonte, en la calle Lira. La rotativa del diario El Siglo había sido desarmada en 1948 cuando ya fue imposible que el diario siguiera apareciendo debido a la represión. Sus piezas, debidamente numeradas, fueron escondidas en diversos lugares, siguiendo las precisas instrucciones del ingeniero checo Alejandro Freiberg, militante del PC de Chile. Armar de nuevo la enorme máquina impresora fue una proeza técnica cumplida bajo su orientación y la dirección de don Américo Zorrilla. 

En esa tarea, de alta exigencia, participó Víctor Díaz. No sé muy bien cuándo y cómo se calificó como obrero gráfico. Lo más probable es que haya sido trabajando junto a los viejos del oficio y tomando la choca con ellos o el litriado después de la pega en el bar de la esquina de Lira con Santa Victoria. El traslado de las piezas de la rotativa desde los lugares donde estaban escondidas al galpón de la calle Lira y su montaje se realizaron en absoluto secreto, sin que la policía tuviera nunca noticias de estos trajines. De manera que cuando El Siglo reapareció en agosto de 1952 siendo todavía Presidente González Videla fue para él y su gente una enorme sorpresa saber que el diario comunista volvía a circular y contaba de nuevo con un taller de impresión bien equipado que parecía brotado de la nada.

A Víctor Díaz lo conocí, según mi recuerdo, hacia 1954 o 1955. Yo trabajaba como periodista en El Siglo y él se desempeñaba como prensista en los talleres. Hicimos buenas migas. Vivía a una cuadra de la imprenta y más de una vez me invitó a tomar el tecito del tarde, acompañado de sopaipillas o de una marraqueta con palta, en su casita de la calle Tocornal entre Santa Victoria y Santa Isabel. Allí conocí a Selenisa, su compañera y a su hija Viviana, entonces una niñita. 




Víctor, "El Chino" Díaz como lo llamaban, era un hombre robusto, achinado como mucha gente del Norte, parco en el hablar, de voz profunda, bigote ralo, buena sonrisa nortina y un trato de gran finura y gentileza. Era un lector y un estudioso empecinado. Todos los días después de almuerzo se instalaba a leer en la mesa del comedor, que era el único espacio de la casa disponible para tal actividad. Leía metódicamente, cuenta su hija Viviana, con gran concentración, haciendo marcas en los márgenes, subrayando líneas o pasajes de los libros y a veces tomando notas en un cuaderno escolar. Sentía agudamente la necesidad del esfuerzo y el estudio constantes para comprender mejor la realidad, la historia y la situación de las clases sociales y estar a la altura de las exigencias que la vida y el Partido le planteaban. Cuando una de sus niñas salió mal en un examen y quedó para marzo, le habló seriamente pero sin dureza, con su manera convincente, algo sentenciosa: "Hay que concentrarse más, hay que aprovechar el tiempo. Vamos a buscar un compañero que te ayude a prepararte. Yo quiero que ustedes estudien y tengan una profesión, que yo no tuve". Quería superarse pero nunca desclasarse. Hablaba a menudo de la dignidad del trabajo por humilde que fuera: "El trabajo no deshonra a nadie", decía. Y también: "Uno nunca debe olvidar su origen". 

Fue amigo de Pablo Neruda y de la Hormiguita. Los acompañó en alguno de sus escondites durante aquel año clandestino de 1948, antes que el poeta saliera de Chile a caballo cruzando la Cordillera. Era una amistad de verdad, entre compañeros, entre iguales. Como la que tuvieron Neruda y la Hormiga con Elías Lafertte, Galo González, Julieta Campusano, Andrés Escobar, Humberto Abarca. El poeta consideraba que era él quien más aprendía de las conversaciones con aquellos ilustres proletarios. 

En su estupendo libro Hormiga pinta caballos, la escritora Virginia Vidal transcribe pasajes de una larga entrevista con Víctor Díaz, en la que habla de su relación con Neruda y Delia del Carril en el período clandestino. "Entonces yo aprendí a comprender y respetar a los intelectualesÓ dice Víctor. ÒPablo y Hormiguita no podían soportar estar encerrados, así que en las tardes por fuerza salíamos a pasear. Los acompañaba porque ni el mayor peligro les podía quitar las ganas de estar en contacto con la naturaleza, de saborear el aire libre. Luego tomábamos té y conversábamos. A Pablo le encantaba que yo le contara cosas de mi infancia. Yo era niño cuando la gran crisis, la cesantía, la hambruna de los años 30... ".

Cuando en agosto de 1971, fue elegido por el Comité central subsecretario general del Partido Comunista, Neruda, entonces embajador en Chile en París, le hizo llegar una tarjeta de saludo y una botella de un exquisito coñac francés, que Víctor cuidaba como hueso de santo y que le duró largo tiempo. Tal vez hasta los días del golpe y la matanza sistemática y la nueva clandestinidad, cuando asumió sin vacilar el cargo de más alta responsabilidad en la dirección del Partido Comunista después de la detención del secretario general Luis Corvalán. 

Detenido en mayo de 1976 cayó en manos de la Brigada Lautaro, unidad de élite encargada de la seguridad personal del jefe de la DINA, Manuel Contreras y de la eliminación física de los dirigentes comunistas. Pasó un tiempo en Villa Grimaldi, más tarde lo tuvieron en Casa de Piedra, en el Cajón del Maipo, que era la casa de Darío Sainte-Marie, el ex dueño del diario Clarín. Finalmente, lo llevaron al cuartel de la calle Simón Bolívar 6830 (más tarde la numeración fue cambiada). En ese centro de exterminio sistemático los torturadores sádicos y altamente tecnificados que integraban las Brigadas Lautaro, Purén y otras, sometieron a Díaz a atroces sufrimientos día tras día y semana tras semana durante más de ocho meses, del mismo modo que a los demás dirigentes comunistas detenidos aquel año negro de 1976, Mario Zamorano, Jaime Donato, Uldrico Donaire, Edrás Pinto, Jorge Muñoz, Fernando Ortiz, Horacio Cepeda, Lincoyán Berríos, Reinalda del Carmen Pereira. Finalmente les dieron muerte con el mayor ensañamiento imaginable o inimaginable. Según revela el sumario que instruye el ministro Víctor Montiglio, uno de los jefes de la Brigada Lautaro de la DINA, el mayor del Ejército de Chile Juan Morales Salgado dio una instrucción especial para estos asesinatos: "que sea con sufrimiento". 

De este modo aniquilaron a los dirigentes de una organización histórica del pueblo de Chile. Así mataron a Víctor Díaz, cuya noble figura hemos reunido a recordar este mañana Villa Grimaldi, donde hay tanto dolor acumulado. 

Jorge Insunza, Dirigente Nacional, Partido Comunista de Chile 

Estamos aquí para repudiar a los que mataron a Víctor, sin duda, pero sobre todo a celebrar su vida. Es su vida la que nos convoque, la vida de ese núcleo proletario. Quizás el golpe mas dura fue perder esa Piedra del Medio. Esa vida hizo que en defensa de ella participaron gente inimaginable en la época de clandestinidad. Víctor estaba confinado en una pieza porque las dificultades para rearmar el Partido fueron inmensas. Y la casa sabes quien la consiguió? Ana González. La casa era de un arquitecto hace poco muerto. Que durante un tiempo fue mi casa y que se la entregué para Víctor. Esto fue después de la detención de Don Lucho (Luis Corvalán) y fue fundamental por lo que vino después. En Calle Conferencia muchas veces estuvimos allí con Víctor, Mario, Donaire, Waldo.

Lo mas importante hoy dia es entender que la forma que honoremos a los que sacrificaron sus vidas es reconstryendo un ampio, movimiento capaz de terminar con este capitalismo salvaje. Reinstalando la fuerza del movimiento obrero, debemos tambien abrir hacia nuevas perspectivas que continuarán los grandes valores que ellos encarnan y que simboliza Salvador Allende. Los actos se deben elaborar según la realidad del momento. Eso significa que cada momento es un momento nuevo, una oportunidad nueva para reconstruir. Así honremos aquellos como Victor Diaz quer dieron sus vidas. 

Eduardo Contreras, Abogado 

A comienzo de 1974 había caído en combate Miguel Enríquez. En 1975 había caído la dirección clandestina del Partido Socialista que encabezaba Carlos Lorco... En 1976 se iba celebrar aquí, a petición de Richard Nixon y Henry Kissinger, para avalar a Pinochet una Asamblea de la Organización de Estados Americanos. Pensaban que era predecible que el Partido usara su fuerza para.. Entonces conjuraron en diciembre de 1975 y se resolvió que la DINA creara una Brigada especial, allá surgieron las brigadas Puren, Lautaro, Caupolican, que hemos ido conociendo en el transcurso de los últimos meses, destinadas expresamente a liquidar a la dirección clandestina del Partido Comunista. Y vino Calle Conferencia en los primeros días de mayo 1976 y después vino la caída de Víctor Díaz un día como hoy. Y luego vino el silencio durante muchos años. 

Con Gladys Marín presentamos la primera querella contra Augusto Pinochet por Calle Conferencia, abriendo camino para cientos de querellas. El Juez Guzmán avanzó en el proceso lo que fue posible, teniendo bajo su mando mas de 300 querellas y no fue posible avanzar en algo mas de una docena. En algunos apenas empezó, como en caso Calle Conferencia. Pero sí en los últimos meses gracias al trabajo paciente de Víctor Montiglio y con la destacada labor de los funcionarios del Departamento 5to de Investigaciones, la brigada especial que investiga las violaciones a los derechos humanos, algunos de los muchachos están presentes con nosotros esta mañana, ha sido posible ir avanzando en el conocimiento de esta tragedia.

Hoy sabemos prácticamente todo. 

Sabemos del coraje de Víctor. Sabemos como enfrentó a Pinochet personalmente en Casa de Piedra, Cajón de Maipú, y como le dijo "Es imposible su tarea, General, su empeño de querer destruir al Partido Comunista, porque es como querer destruir al pueblo. " La serenidad con la cual Víctor enfrentó todo es un ejemplo admirable para generaciones. Sabemos la crueldad con la cual lo mataron. Sabemos como lo asfixiaron, como lo inyectaron, le quemaron sus manos y rostro para evitar que le identificaran. 

Esto fue detonado a fines del año pasado (2006) cuando un modesto campesino del sur, cuyo nombre no lo demos por siempre y así debe de ser, rompió el silencio, abrumado por su conciencia porque fue obligado a participar en tareas sucias. Es que no era militar y precisamente por eso lo hizo, porque no tenia la nefasta formación del militar chileno. 

Desde diciembre 2006 hay aproximadamente 70 militares, procesados solo en el caso Calle Conferencia. De los casi 70 hay 50 presos y la Corte de Apelaciones acaba de confirmar hace 48 horas la encarcelación de estos 50 asesinos, defendidos por abogados inescrupulosos, billeteros, malvados que trataron de justificaron ante el tribunal la supuesta inocencia de estos criminales. Y ayer, está todavía fresca la tinta en el papel, se dictó un nuevo auto de procesamiento para Hernán Luis Sovino Miranda, procesado por el caso Calle Conferencia. 

De acuerdo a antecedentes que tenemos habrán mas procesados y mas presos. Parece que esta vez los tribunales han tomado buen camino. Pero qué va pasar, ¿depende solo en los abogados? ¿Depende solo en los esfuerzos de los familiares de las victimas de Calle Conferencia, de todos que cayeron en 1976? Esta es tarea de toda la sociedad chilena. Porque lamentablemente la cultura de la muerte no ha terminado en nuestro país. Mientras no se democraticen las Fuerzas Armadas y las fuerzas de orden y seguridad y represión, nada cambiará en el fondo. Solo hay que recordar la muerte de Rodrigo Cisternas en Arauco. Por lo tanto es tarea de todos nosotros, no solo de los tribunales. Es asunto de los Parlamentarios en el Congreso, de los sacerdotes en sus comunidades y en sus parroquias, y de cada uno de ustedes. Tenemos que levantarnos todos los chilenos y tomarnos de las manos para que haya verdad, para que haya justicia y para que haya de veras un nunca mas. 

Bajo esta carpa en Villa Grimaldi hay sectores muy importantes y representativos de lo que es lo mejor de la sociedad chilena. Hay parlamentarios democráticos, sacerdotes y abogados que se lo jugaron y se arriesgaron su vida por los derechos humanos desde los primeros días de la dictadura, hay artistas comprometidos con el pueblo, y hay una cantidad impresionante de mujeres, abogadas, profesionales, dirigentes poblacionales, trabajadoras de derechos humanos, dirigentas políticas.

Me despido con la certeza de que es posible la justicia, es posible que sepamos todos lo que falta para saber, y que es posible que se condene a los responsables de los crímenes. Yo tengo la certeza absoluta de que vamos a doblegarle la mano de los partidarios de la amnistía una vez mas y que finalmente obtendremos sentencia condenatorio de los tribunales. Y tengo la certeza absoluta porque aquí esta lo mejor del espíritu de unidad y de lucha del pueblo chileno.

Viviana Díaz, Dirigenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos

Quisimos estar hoy día con todos aquellos hemos compartido 40 años, distintas jornadas, días dolorosos, días alegres, días en los tribunales cuando se ganó un fallo, cuando se detuvo a Pinochet en Londres. Sin ustedes hubiera sido mucho mas difícil estos años. Nuestro padre, un hombre autodidacta, sin haber ido mas que un o dos años a la escuela, nos dio a nosotros una enseñanza que nos ha permitido llegar a muchas partes. 

Valoro tanto la labor de los abogados. Cuando escuchamos los alegatos de los que van semana a semana a pedir fianza para los que fueron procesados en el caso de mi padre, no tienen los argumentos y solo se limiten a decir que están cansados, que tienen una vida intachable y ni siquiera han tenido una infracción de tránsito, y como se le ocurre al Ministro Montiglio tenerlos tanto tiempo detenido sin dar lo que les garantiza la Constitución por acceder a libertad bajo fianza. Para nosotros el querer saber lo que pasó con cada uno de ellos es tan importante como que haya justicia en nuestro país. De esa forma vamos nosotros a contribuir a que nunca mas los derechos de las personas estén en riesgo por el solo hecho de pensar distinto. Por eso es tan importante que logremos después de 17 años de iniciada la transición, anular el decreto ley de amnistía, que si bien es cierto que hoy en día los ministros no la están aplicando, nada nos garantiza que cualquier día cambian las circunstancias y se va aplicar. Es una vergüenza que un decreto ley de auto perdón siga vigente en nuestro país, a 17 años de iniciado la transición. 

Quisiera terminar mis palabras recordando a nuestra madre, que nos dejó hace 10 años. Sin saber el destino de mi padre, quiso que sus cenizas quedaran en el mar en Antofagasta donde ella se había casado con mi padre. Realmente creo que de una parte es mejor que no este hoy día para escuchar lo que nosotras estamos escuchando en los alegatos día a día. Por doloroso que sea, creo que la verdad es necesario. Nos hace bien a todos. Vamos a seguir adelante hasta que en nuestro país haya justicia para cada uno de las victimas de la dictadura militar. No queremos que nunca mas una familia chilena viva lo que nosotros hemos vivido.



Felipe Henríquez Ordenes


Artículo Publicado en Memoria y Justicia

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Retazos de la memoria, por Felipe Henríquez Ordenes: [VIDEO ENTREVISTA] Adriana Rivas secretaria de Manuel Contreras: 'La tortura era necesaria'


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sábado, 7 de mayo de 2016

Madres chilenas sin sus hijos e hijas, esas que no celebran su día: conmemoran





Pueden ver a esas madres en los Memoriales de los Detenidos Desaparecidos o Ejecutados Políticos. En actos que desarrolla nuestra propia política por la memoria que incluye visitar esos parques, donde sus hijos jugaban en su infancia.

Sus propias políticas de la memoria que incluye recordarle a nuestro país que el terror y la ignominia social de la dictadura de Pinochet les arrebató y que aún se extiende por décadas. 

El recuerdo de mi abuela, cuando en sus años de lucidez me dijo, “no me saludes el día de las madres, porque me faltan dos”. Al momento de entender el por qué su actitud, comprendí recién su dolor. 

“No es lo mismo perder a unos padres que a un hijo. No es lo mismo perder a un compañero que a un hijo. No es lo mismo perder a un hijo recién nacido que con más años. No es lo mismo perder a un hijo cuando se es joven que cuando se es mayor. No es lo mismo el primer día que pasado los años. No es lo mismo si la pérdida fue por enfermedad. A mis hijos los perdí, porque me los arrebataron, los acribillaron, cuando tenían toda una vida por delante. No es lo mismo, así que no me saludes en este día”. 

Hoy, esas madres no tienen a sus hijos que les habrían venido a saludar con una canción y un abrazo en su día. Su amor de madres se dirigen a no olvidar. Se dirigen a levantarse diariamente con el recuerdo fresco de sus sonrisas. Verlas quitándoles las pelusas de sus chalecos, obligándolos a comer antes de salir de casa, y a incitarlos a que les llevaran a ese/a chiquillo/a que ellas sabían que existían pero que nunca conocieron. 

Sus propias políticas por la memoria que incluye comer pan con palta los domingos en la mañana y café con leche, su desayuno favorito, y prometer que en los trajines de la semana siguiente por sus bocas hablarán de su ideario. Esas ideas que a inicios de la década del setenta no conocían en profundidad y que, en ese camino, aún intentan entender del por qué se mata a un hijo.

Madres presas en la locura de luchar para que ninguna otra madre pase por esos horrores. Que para ser las mujeres hoy son, primero las destruyeron completamente y las obligaron a reconstruirse en un sueño colectivo de justicia.

Se ven a sí mismas en el sueño de una sangre que perdura. En haber podido abrazar a sus hijos que tuvieran los ojos profundos de sus padres o, quizás el pelo ensortijado de sus madres. Hijos e hijas que no pudieron componer sus vidas y cuyas canciones nunca escucharon. A esas madres que se conformaron con mirar hijos ajenos, y con sus bocas rotas les sonrieron.

A esas madres que se ven a sí mismas frente al espejo, sesenta años después de haberlos parido, pariéndolos una y otra vez todas las mañanas, en una vida eterna.



No es lo mismo abuela.
Y, sin embargo, igual sonreíste. 
Y sin embargo igual te arreglaste. 
Y sin embargo igual luchaste…
… para que otras no perdieran a sus hijos/as.  

Dedicado a esas madres sin hijos de este Chile, que hoy no celebran: conmemoran.


Felipe Henríquez Ordenes


Fotografía: Javier Bauluz / Periodismo Humano




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jueves, 5 de mayo de 2016

Autobiografía de Mireya García, con motivo de su candidatura al Premio Nacional DDHH 2016





Inclaudicable lucha por el respeto a los Derechos Humanos


Mireya García Ramírez 
Asistente Social 
Dirigente Nacional del Partido Socialista de Chile 
Vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Chile.

Nací y crecí en el centro sur de Chile, Rita mi madre, Vicente mi padre, dos hermanos, Marlín y Vicente Israel. La lluvia, el mar nuestros compañeros, la presencia de la Naturaleza gravitaba en nuestras vidas.

Mi padre un luchador social, de él obtuvimos las primeras nociones de lo que significaban los derechos, los nuestros como niños y los de los trabajadores, esta inquietud nos llevó a los tres hermanos a militar en las Juventudes Socialistas, 18, 17 y 15 años, jóvenes, felices, llenos de ilusiones, creyendo en la posibilidad de un mundo mejor. El de 15 años era mi hermano Vicente.

Vivimos los tres años de Gobierno Popular con gran alegría y compromiso, todo era posible, estudiábamos y militábamos. El Golpe Militar significaría un brutal giro en la vida de mi familia.

Fui detenida en septiembre de 1973 por efectivos de la Armada de Chile, permaneciendo como prisionera política durante un año, en el Campo de Concentración de Isla Quiriquina, situada en la octava región del país y en la Cárcel de Tomé. Quedé en libertad provisional, teniendo que presentarme a diario ante Carabineros. Dos detenciones posteriores, acoso permanente y una sentencia pendiente, forzaron y determinaron mi salida del país. Llegué a Argentina desde donde -nuevamente- debí salir por un pedido de extradición cursado por la dictadura. México me acogería por largos años hasta que impulsada por la nostalgia de mi familia me dirigí a Suecia para reunirme con ellos.

Esta necesidad estaba acentuada por la desaparición de mi hermano Vicente, quien había sido detenido y hecho desaparecer el 30 de Abril de 1977, lo que sumado al exilio constituía y constituye hasta hoy un dolor permanente. 

Estando en México trabajé en la Casa de Chile y en la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, colaborando estrechamente con la Agrupación en Chile. En Suecia trabajé permanentemente en Comités de Solidaridad con Chile y en Radios locales, paralelamente estudiaba Cooperativismo.

Durante todo este período se me prohibió el ingreso al país, solo en 1987 se me permitió regresar, lo que hice de inmediato, la búsqueda de mi hermano era un imperativo.

Retornada a Chile me integré a la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, asumiendo cargos de responsabilidad, entre ellos, el que hoy ocupo, Vicepresidenta y encargada del Departamento Jurídico de la organización.

Junto a mi actividad diaria en la Agrupación he participado en encuentros internacionales en diversos países, Inglaterra, Estados Unidos, Guatemala, Italia, Francia, Bélgica, Colombia, Hungría, Argentina, Suiza, Luxemburgo, España, entre otros, han sido lugares donde la voz de denuncia de la organización que represento ha sido escuchada. 

La detención de Augusto Pinochet en Inglaterra, significó mi presencia activa en lo que se llamó el ”Piquete de Londres”, invitada tres veces por ellos, no dudé en participar llevando así la representación de todos los familiares que en Chile seguían día a día los pormenores de aquel proceso.

A pesar de lo intenso del trabajo que demanda mi organización y mediante un esfuerzo importante, ingresé a la Universidad de Artes y Ciencias Sociales, ARCIS, el año 1991 obteniendo el Título de Asistente Social, con distinción máxima.

El advenimiento de la democracia ha permitido socializar el problema de la detención con desaparición y es así como muchos Centros de Estudio, Universidades y otras organizaciones me han solicitado les transmita la experiencia por nosotras vivida, tanto en lo emocional como en el sustento teórico de la misma. 




Ponencias, artículos para diarios y revistas tanto nacionales como internacionales, presentaciones de libros y apoyo personal a diversas causas y organizaciones, constituyen en el día de hoy parte de mi quehacer. Me gustaría destacar algunas de ellas:

”Carta al General en Retiro”. Diario La Tercera

”Caso Pinochet: Recuperando la Esperanza en la Justicia”. Artículo Diario Liberación, Italia.

”Por una Cultura de la Memoria”. Seminario: Derechos Humanos y Cultura. Fundación  Documentación y Archivos de la Vicaría de la Solidaridad. Ponencia publicada por LOM Ediciones, autores varios.

”Un pasado-presente para Construir Futuro” Ponencia publicada en el Libro: Memorias para un nuevo siglo. Chile: Miradas a la segunda mitad del siglo XX. LOM Ediciones, autores varios.

”Por la Boca Muere el Pez”. Artículo publicado en el Diario Liberación, Italia.

”Derechos humanos y diversidad sexual”. Ponencia.

”La impunidad y sus efectos en la política”. Seminario organizado por la Fundación de Asistencia Social de Iglesias Cristianas, FASIC. Ponencia y Publicación

El caso Pinochet, Origen e Impacto” Seminario: Responsabilidad Individual por Crímenes contra la Humanidad. American University Washington College of Law. Estados Unidos. Ponencia.

”Desaparición forzada: Método de Terror y Exterminio Permanente”. Audiencias Públicas por la Justicia y la Dignidad. Palacio Ariztía. Ponencia.

”Cultura y Memoria: Los Usos de la Historia”. Seminario: Los Usos de la Cultura. Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Ponencia.

Presentación de libro ”Para que Nunca Más”. Síntesis del Informe Rettig. LOM Ediciones.

Firma del Acuerdo Foro Abierto para ratificar los Acuerdos de Beijin.

Conferencia organizada por la Fundation for Civyl Society. Budapest, Hungría. Exposición: Organización y Determinación de Problemas y Necesidades de los Familiares de Detenidos Desaparecido y Prisioneros de la ex Yugoslavia.

El Servicio Militar en una Sociedad Democrática. Foro Comité de Defensa de los Derechos Juveniles, CODEJU. Exposición. 

”Derechos Humanos y la obra del Cardenal Raúl Silva Henríquez”. Mesa Redonda  Universidad Católica de Chile, Campus San Joaquín. Exposición. 

”Derechos Humanos Hoy”. Universidad de Roma. Facultad de Historia, Geografía y Antropología.  Conferencia.

”Literatura y Género” Foro Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Letras. Ponencia.

”Memoria Histórica”. Foro Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Sociales. Panelista.

”Patio 29”. Video Foro, Colectivo Rescatando Palabra y Memoria. Comentarista.

Presentación Libro ”Abriendo las Grandes Alamedas” de Vicente Alegría. Biblioteca Nacional

Suscripción del Manifiesto de Rechazo a la Ideología Nazi. Organizado por Comunidad Judía Democrática. Ex Congreso Nacional.

”Agenda para la Superación de la Crisis de Derechos Humanos en Colombia”. Bogotá, Colombia. Invitada por Comisión Colombiana de Juristas, CCJ y Diakonia, Suecia.

Presentación del libro ”El Callejón de las Viudas” de Ruby Weisel. Biblioteca Nacional. Editorial Planeta.

Jurado en Concurso ”Videos de Género. Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Letras.

Presentación del Libro ”La Memoria y el Olvido” de Elias Padilla.

Presentación de Libro ”Memorias de la Dictadura en La Legua”. Red de Organizaciones Sociales de La Legua y ECO, Educación y Comunicaciones.

Al enumerar parte de lo que han sido y son mis actividades, no pretendo más que compartir con ustedes la enorme necesidad del pueblo chileno de reencontrarse con parte de su historia.

Este reconocimiento y la consecuencia con la que he actuado, tanto en el período de la dictadura como en democracia, ha llevado a diversos grupos a manifestarme su deseo de ver representado en el Parlamento aquello por lo cual me identifican, es decir, la inclaudicable lucha por el respeto a los Derechos Humanos en el más extensivo de sus sentidos.

Creo que el ejercicio efectivo de los derechos ciudadanos permitirá profundizar los aspectos que aún nos atan al pasado y una posibilidad de acceder a ello es en el Parlamento, donde estoy cierta podré representar a uno de los distritos más grandes de Chile, el N° 20 compuesto por las comunas de Estación Central, Cerrillos y Maipú.

Debo reconocer que las posibilidades de triunfo pueden verse menguadas si carezco de los recursos que permitan realizar una campaña digna, es por eso que me he permitido entregarles el máximo de antecedentes para que así,  juntos, logremos  esta diputación.

Gustosa recibiré sus aportes en la cuenta de ahorro que para estos efectos hemos abierto en el Banco del Estado de Chile, Oficina Principal, No. 00168178190.

Les abraza
Mireya García Ramírez 


Vicente Israel García Ramírez, casado, 19 años de edad al momento de la detención, estudiante, militante socialista, fue detenido junto a su cónyuge Karin Reimer Carrasco, por efectivos de la DINA, el 30 de abril de 1977, alrededor de las 08:30 horas, en el domicilio ubicado en la población Rucahue de la ciudad de San Fernando, en donde se encontraba tras haberse casado el 29 de abril, bajo el nombre supuesto de Jorge Luis Aldana Contreras. 



Luego del arresto, ambos cónyuges fueron trasladados a Santiago con la vista vendada, siendo recluidos en un recinto secreto cuyas características corresponden al cuartel de la ex Dina de calle Borgoño. En este lugar, Vicente García fue violentamente interrogado y torturado, al igual que su cónyuge, la que fue dejada en libertad el 3 de mayo de 1977. Ese mismo día 30 de abril, a las 01:10 de la madrugada, fue allanada la casa de su cónyuge en la capital siendo detenidas su suegra, Viola Carrasco Rodríguez y su cuñada Kathia Reimer Carrasco, quienes también fueron trasladadas al mismo recinto de reclusión. A las 21:00 horas de ese día, fue allanado su domicilio de soltero en donde vivía con su madre y hermana, ubicado en Santa Alicia 2887, por 4 civiles que portaban su cédula de identidad. Dos días después, el 2 de mayo, fue detenido su contacto político, don Jaime Troncoso Valdés, en la esquina de calle Diez de Julio con Arturo Prat. 

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Queridos amigos, 
Estamos en plena campaña para adherir a la postulación de Mireya García al premio nacional de Derechos Humanos 2016. Es muy fácil adherir! tienen que escribir a mireyagarciapremioddhh2016@gmail.com El ultimo plazo para hacerlo es este jueves 5 a medianoche! Favor compartir... y adherir!


Felipe Henríquez Ordenes





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domingo, 1 de mayo de 2016

01 de mayo de 1971, discurso de Salvador Allende en el Día del Trabajador






Trabajadores de Chile:

Éste no es un día de fiesta; éste es un día de recuerdo, de rememoración. Un día para mirar hacia atrás, más allá y dentro de la frontera de la Patria y rendir un homenaje a todos aquellos que, en distintas latitudes, cayeron luchando por hacer más digna la vida del hombre y conquistar la auténtica libertad.

Hoy termina una semana en la que, por mi intermedio, el Gobierno del pueblo ha dialogado con los más diversos sectores nacionales. Hemos conversado con los jóvenes de la Unidad Popular; con los médicos recién graduados para señalares la responsabilidad que implica el ejercicio de su profesión; hemos estado en un organismo de la importancia de la CEPAL para llevar el pensamiento nuestro y destacar la realidad de los países pequeños, en vías de desarrollo, frente a los países industriales, para señalar, una vez más, la dura explotación a la que hemos sido y somos sometidos, y para reclamar el derecho a la autodeterminación y a la no intervención. Y, otra vez, no como político, pero sí como Generalísimo, título que me otorga la Constitución Política, he dialogado con los representantes de las Fuerzas Armadas, en este caso con la guarnición de Santiago.

Junto con reafirmar como respetamos el cometido profesional de nuestras Fuerzas Armadas y de Carabineros, como son respetuosos de la Constitución y la ley, destacamos también que ellos no pueden ser una parcela independiente al margen del gran proceso de transformaciones que Chile encara en lo económico, en lo social y en lo cultural, para hacer más digna y justa la vida del hombre de nuestra tierra. Estuve dialogando, además, con la comunidad universitaria en la Universidad Técnica del Estado; con los dirigentes sindicales de Yarur, y con los trabajadores que vinieron de Panguipulli para contarme el drama de los que laboran en la madera y en los aserraderos. Hoy con este acto culmina esta semana; con este 1 de mayo tan distinto a otros primeros de mayo del pasado.

Estamos aquí en este día que tiene una profunda y honda significación; que es trascendente porque están aquí ustedes, trabajadores de Chile, junto con nosotros; porque estamos aquí Gobierno y pueblo, porque el pueblo es Gobierno, y, por serlo, interpreta las ansias y los anhelos de las grandes mayorías. Hemos llegado al Gobierno y avanzamos a la conquista del poder. La diferencia con el pasado es notoria, no sólo por la concentración multitudinaria que desde aquí diviso, que triplica y quizás aumente en cantidad superior a los actos realizados otros años, sino porque veo a miles y miles de mujeres. A ellas les rindo homenaje en dos ancianas que hace más de una hora estoy observando, y que han llegado con su cansancio de siempre a decirnos con su ejemplo cómo sienten y apoyan al Gobierno Popular.

Saludo a los representantes que han venido de otros países en su calidad de dirigentes sindicales, trayendo a los nuestros su palabra solidaria. Saludo a los personeros de países amigos, diplomáticos o jefes de misiones comerciales, y destaco la presencia en esta tribuna del jefe de la Iglesia chilena, cardenal Silva Henríquez. Ella implica un hecho de profundo contenido, porque él tiene conciencia de que en el Gobierno del pueblo han sido y serán respetadas todas las creencias. Siendo mayoritaria la Iglesia Católica chilena, recibe el cariño popular porque cada vez su verbo está más cerca del pensamiento de Cristo.

Y saludo a todos los dirigentes sindicales chilenos, a mis compañeros dirigentes de la CUT. Y rindo homenaje a aquellos que, si bien ya cumplieron con su deber, nunca dejaron de estar junto a los trabajadores, en la persona del primer Presidente de la Central Única, mi estimado amigo Clotario Blest.

Hemos venido a hablarle al pueblo; a hablarle de sus derechos, de sus deberes fundamentales, de sus responsabilidades. Yo quiero que ustedes mediten el alcance y el contenido de mis palabras. Algo grande y trascendente ha sucedido en la Patria con la victoria del 4 de septiembre. No ha sido un hecho casual; ha sido el esfuerzo sacrificado y anónimo de millares y millares de chilenos que tuvieron fe en ellos mismos, que creyeron en los partidos populares y que entendieron la gran tarea histórica que debemos cumplir. Éste ha sido el fervor de generaciones y generaciones que supieron de la cárcel, del destierro y de la muerte, para darnos la posibilidad de llegar al Gobierno y conquistar el poder. Pero la victoria alcanzada en las urnas implica una gran responsabilidad, y yo quiero que se entienda muy bien, muy claramente. Desde luego, que se sepa, que se aprecie, que se medite lo que significa que un pueblo por vez primera en la historia, dentro de los cauces legales y de las leyes de la democracia burguesa, haya alcanzado el Gobierno para trasformar la sociedad e ir abriendo camino a las profundas transformaciones estructurales que conduzcan al socialismo. Reitero: es la primera vez que esto acontece. Queremos que las libertades políticas así conquistadas se transformen en libertades sociales. Queremos que cada trabajador comprenda que la teoría revolucionaria establece que no se destruye absoluta y totalmente un régimen o un sistema para construir otro; se toma lo positivo para superarlo, para utilizar esas conquistas y ampliarlas. Es conveniente que eso se entienda y se adentre en la conciencia de cada uno de ustedes. Las conquistas políticas las mantendremos, porque el pueblo las alcanzó en sus luchas y las consagraron las leyes y la Constitución chilenas. Y los logros positivos en el orden económico, derivados del Gobierno Popular de Pedro Aguirre Cerda y expresados en el acero, en el transporte, en energía, combustibles y electricidad, serán puntos de apoyo, para extenderlos y organizar el capital social de que tanto hemos hablado.

En otro sentido, es conveniente no olvidar jamás que tenemos un compromiso y que lo vamos a cumplir: acatar el derecho de opinión, el derecho a crítica. Y de aquí les contesto a los jóvenes de la Universidad Católica -tan inquietos- que el Gobierno del pueblo respetará a los que disientan de él. No nos inquieta la crítica, lo único que exigimos es que ella se realice dentro del contexto jurídico que nosotros estamos observando.




Quiero reiterar que, por primera vez en la historia, un pueblo conscientemente ha buscado el camino de la revolución con el menor costo social. Y ese hecho es indispensable que se entienda: con el respeto a todas las ideas, con el irrestricto respeto a todas las creencias.

Quiero recordarles que tenemos un programa y que vamos a cumplirlo cualesquiera sean las dificultades que tengamos que vencer. Para que Chile rompa el retraso, la cesantía, la inflación, la miseria moral y fisiológica; para que el niño tenga futuro y el anciano tranquilidad, debemos aprovechar los excedentes que producen economías e invertirlos planificadamente en el desarrollo económico y social de nuestro país. Por eso es que son fundamentales las nacionalizaciones para fortalecer el área de la economía social de la que habla nuestro programa. Por eso vamos a nacionalizar las riquezas fundamentales en manos del capital foráneo, así como a los monopolios que actualmente también detenta el capital extranjero o el gran capital nacional.

Queremos hacerlo en función de las necesidades de Chile y su pueblo, de nuestra capacidad técnica para mantener las empresas estratégicas, no en iguales sino en más altos niveles de producción. Es esencial entender esto y también darse cuenta de que es el Gobierno el que debe acelerar o detener este proceso de acuerdo con la realidad. Y yo apelo a la conciencia de los trabajadores para que entiendan que es su Gobierno el que fija la técnica y los métodos de cómo proceder y que deben dispensarle la confianza necesaria para que pueda alcanzar las metas que se ha trazado.

Estamos abriendo en Chile un nuevo horizonte para ustedes. En los sectores social y mixto de la economía los trabajadores dejarán de ser simples asalariados. Óiganlo bien, van a dejar de ser simples asalariados para integrarse, junto a los representantes del Estado -que son ustedes mismos-, a la dirección de esas empresas, respetando la organización sindical, que tiene una actividad diferente. Si planteamos eso respecto del Área Social y del área mixta, debe entenderse que es fundamental que en las empresas privadas funcionen Comités de Producción. Hay en el país más de 35.000 empresas, y nosotros, en esta etapa, tan solo vamos a nacionalizar menos del uno por ciento -oigan bien-, y en Chile existen 35.000. Por lo tanto, debe comprenderse que la actividad de las empresas no nacionalizadas, las empresas medianas y pequeñas, es indispensable en el proceso del desarrollo económico. Queremos que en ellas haya Comités de Producción, porque el trabajador no es una máquina; es un ser humano que piensa, sufre, tiene esperanzas y puede contribuir al mejoramiento de la producción, aun en esas organizaciones.

El compañero Víctor Díaz, cuyo documentado discurso era necesario para que los obreros tuvieran conciencia de la realidad que confrontamos, ha señalado que el Gobierno, por mi intermedio, ha resuelto entregar el canal de la Radio Balmaceda a la CUT. Al respecto yo les digo: ¿conocían los trabajadores, los periodistas, los comentaristas, los que allí laboran, la realidad de esa empresa? Se lo voy a decir. En primer lugar, hace más de dos años que está caducada la concesión de su frecuencia de onda larga. El Gobierno demócrata-cristiano no le otorgó una nueva concesión y esa Radio Balmaceda, con un capital de 300 millones, debe 3800 millones de pesos. Y 2.800 millones los ha obtenido del Banco de Crédito e Inversiones sin ningún respaldo, y ha conseguido 700 millones más sobre la base de letras para responder a este enorme pasivo. Yo no creo, y lo digo claramente, que haga bien la Democracia Cristiana en querer adquirir esa radio, ya que implica -si no un compromiso- un hecho extraño para un partido político. Esa emisora ha perdido diez veces su capital; esa radio debe ser de los trabajadores, porque yo no la he entregado ni a los trabajadores socialistas ni a los radicales ni a los comunistas: se ha entregado a la Central Única, donde también, y por suerte, hay trabajadores cristianos, hay trabajadores de la Democracia Cristiana.

He dicho que en las empresas privadas y públicas debe haber Comités de Producción porque nuestra necesidad fundamental, nuestra prioridad básica, es aumentar la producción. Tantas veces lo he dicho y tantas y tantas lo volveré a decir: los pueblos progresan sólo trabajando, produciendo más, estudiando más, pero es muy distinto -y esto lo entienden y lo saben trabajar para una minoría que producir para Chile y para todos. Por eso yo recalco e insisto que es fundamental el mayor esfuerzo, el mayor sacrificio y el mayor empeño patriótico de ustedes para trabajar y producir más, porque al hacerlo estarán asegurando el futuro de la Patria y demostrando a los que conspiran contra ella y el Gobierno que se han dado. Por eso destaco que ha hecho bien el compañero Víctor Díaz en realzar lo que representa el esfuerzo de los obreros del carbón, de Purina, del salitre o de otros sectores textiles nacionalizados. Ello es demostración de una conciencia que es útil destacar y un ejemplo que hay que imitar.

También es conveniente saber que el nuevo sentido del trabajo implica nuevas obligaciones.

Antes, cuando el Estado estaba al servicio de los capitalistas, los trabajadores del sector público o privado adoptaban necesariamente una actitud requeritiva, postulando aumentos de sueldos y salarios frente al alza del costo de la vida. Es decir, luchaban reivindicativamente.

Hoy, tienen que entenderlo, los trabajadores son Gobierno; el pueblo es Gobierno. El sector público no está financiando a una minoría. Está poniendo los excedentes económicos al servicio de ustedes, al servicio del pueblo y de Chile. Por eso es necesario mirar desde otro lado de la barricada, para asumir la responsabilidad, la enorme, la trascendente responsabilidad que implica ser Gobierno.

Una parte del Estado está en manos de los trabajadores a través de los partidos populares y de la Central Única, que representa todos los niveles de la organización sindical. Y si digo una parte del Estado es porque hay otros poderes independientes, como el Judicial o como el Legislativo, donde no tenemos mayoría. Por eso debe entenderse que, junto con las dificultades inherentes a esta realidad, hoy tenemos que fijarnos objetivos distintos. El primero de todos: consolidar el poder político. El segundo, ampliar ese poder político, el poder popular.

Y hacer esto en la forma más efectiva y realista, de acuerdo a las condiciones chilenas. Cuando yo hablo de ampliar el poder político, pienso que más allá de los límites de la Unidad Popular hay miles y miles de ciudadanos que pueden estar junto a nosotros; hay cientos y miles sin domicilio político, y hay otros que, teniéndolo, no pueden olvidar ni los principios, ni las ideas, y por eso yo los llamo fraternalmente, limpiamente, a trabajar por el Chile nuevo y por la Patria mejor que queremos para todos los chilenos.

Consolidar y ampliar el poder popular supone vitalizar los partidos políticos, sobre la base de hacer efectiva la unidad, para mantener un diálogo ideológico, polémico, crítico, pero con lealtad y no mirando la parcela partidaria, sino la gran responsabilidad común que enfrentamos.

Fortalecer el poder popular y consolidarlo significa hacer más poderosos los sindicatos con una nueva conciencia, la conciencia de que son un pilar fundamental del Gobierno, pero que no están dominados por él, sino que, conscientemente, participan, apoyan, ayudan y critican su acción.

Significa fortalecer el poder popular, organizar la movilización del pueblo, pero no tan solo para los eventos electorales; movilizarlo diariamente, a todas horas, minuto a minuto. Y hay que tener conciencia de ello.

Un pueblo disciplinado, organizado, consciente, es, junto a la limpia lealtad de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, la mejor defensa del Gobierno Popular y del futuro de la Patria.

Fortalecer, ampliar y consolidar el poder popular significa ganar la batalla de la producción.

Óiganlo bien, compañeros trabajadores: ganar la batalla de la producción.

Tengo aquí para ustedes, a mano, un resumen de un documento publicado en Estados Unidos por un semanario financiero. No reproducen los diarios chilenos lo que aquí se publica. ¿Pero qué dice? ¿Qué señala? ¿Qué se pretende entre líneas? Se afirma que los préstamos del Banco Mundial no están directamente bajo el control de los Estados Unidos, pero que gran parte del capital viene de la Tesorería de ese país, y que, con seguridad Washington puede influir en la decisión. Quieren cerrarnos los créditos, pretenden iniciar ese camino. Dice que cada actividad, y se refiere a los préstamos, parecería ser contraria a la legislación existente, que, interpretada por cualquier criterio sensato, parecería prohibir la ayuda de Estados Unidos a Chile. Y agrega, con la mejor voluntad del mundo, que los Estados Unidos podían hacer poco o nada para salvar a Chile del desastre. ¡Qué piadosos y compasivos están con nosotros! ¿No?

Porque, según ellos, los trabajadores chilenos tienen menos y mucho menos que comprar ahora. Y agregan que en Chile no habrá producción. Y dicen: “Los trabajadores tienen poco tiempo para su trabajo”. El ausentismo en Valparaíso promedia un 25% al día de las faenas portuarias y agregan con ironía, “salvo el día lunes, que alcanza a un 40%”. Esto no se ha publicado aun en Chile, pero refleja un propósito que el pueblo debe atisbar: empezar ya a crearnos dificultades económicas que repercuten sobre las bases políticas en que se afianza el Gobierno. Los diarios nuestros, los diarios que reclaman libertad, mientras tanto publican lo que se les ocurre y reproducen artículos que, por desgracia, en muchas capitales latinoamericanas y de Europa, escriben en contra nuestra, desfigurando lo que somos, lo que queremos y adónde vamos. Pero al lado de eso, que sabíamos iba a ocurrir, está la amplia solidaridad, está la actitud de respeto de Gobiernos que, sin compartir la orientación nuestra, tienen concepciones de principio afines en cuanto a la autodeterminación y a la no intervención; está la presencia de los trabajadores, que han manifestado su adhesión a Chile en los países industriales del capitalismo y en los países industriales del socialismo; está la actitud de los trabajadores latinoamericanos, cuya solidaridad sentimos tan de cerca, porque sabemos que es leal, porque la historia de ayer y la de hoy hará posible la lucha cada vez más íntima, más profunda de nuestros pueblos.

Y quiero destacar, como un hecho de gran significación moral y solidaria: la palabra de Cuba.

Hace poco se realizó en La Habana una monstruosa concentración, porque era el aniversario de la victoria del pueblo en Playa Girón. Chile estuvo presente en la palabra del senador de la Unidad Popular, compañero y amigo Volodia Teitelboim. Fidel Castro, junto con hacer una síntesis histórica de las luchas de los pueblos latinoamericanos y del pueblo cubano, tuvo frases para Chile que reflejan su amplio y grande espíritu solidario, trasunto del fraternal espíritu del pueblo de Cuba por nosotros. ¿Qué dijo Fidel Castro, cuyo discurso ha sido tan solo publicado parcialmente y tergiversando, extrayendo párrafos de él para comentarlo a su sabor por los sectores reaccionarios? ¿Qué dijo Fidel Castro refiriéndose a nosotros?

“Lógicamente, nosotros estamos de todo corazón junto al pueblo chileno y estamos dispuestos a mostrar nuestra solidaridad en cualquier campo. Nosotros, por ejemplo, ahora hemos restablecido el comercio con Chile. Le enviamos azúcar, que es un producto importante del consumo popular chileno. Ellos nos mandan frijoles, ajo, cebollas.

Mientras los chilenos puedan retribuirnos nuestra azúcar y nos puedan mandar alimentos y nos puedan mandar madera, recibiremos alimentos y recibiremos maderas; pero si como consecuencia de las maniobras contrarrevolucionarias del imperialismo y de la contrarrevolución interna sabotean la producción de alimentos de Chile y el día de mañana no nos pudieran mandar ni ajos, ni cebollas, ni frijoles, no importa, no por eso dejaremos nosotros de mandar nuestra azúcar al pueblo de Chile.”

Y agrega: “Al pueblo hermano de Chile, al Gobierno de la Unidad Popular, al Presidente Allende le decimos: al pueblo de Chile no le faltará azúcar, haremos lo que sea necesario, con más producción, hasta nuestro propio consumo”. Y termina: “Expreso al pueblo de Chile, desinteresadamente, fraternalmente, con el espíritu de Girón, que cuando lo necesiten pueden contar con nuestra sangre: que cuando lo necesiten pueden contar con nuestras vidas”. Ésa es solidaridad, ése es un concepto de la revolución sin fronteras.



Aquí se ha pretendido decir que, a través del ofrecimiento de las vidas de los hombres de Cuba, hubiera pensado Fidel que no tenía Chile en sus Fuerzas Armadas o en Carabineros o en su pueblo la capacidad de resistencia frente a una amenaza. No. Basta recordarles a aquellos que desfiguran la palabra de Fidel Castro que nuestros pueblos nacieron a la independencia política porque hombres nacidos en Patrias distintas levantaron la común bandera, y Bolívar y Sucre y San Martín y Martí y O’Higgins fueron latinoamericanos para luchar con las armas por su independencia.

Por eso, no vengan a desfigurar ni la historia ni la raíz del contenido fraterno que tienen que tener los pueblos para nuestro Gobierno y para las luchas nuestras. Pero, reitero, el gran combate, la gran batalla de Chile es ahora y será siempre la producción. La producción, que lo entiendan, que se lo graben aquí y para siempre, que se lo graben aquí en el cerebro y en el corazón, repito, la batalla de ahora y de siempre es la batalla de la producción. Hay que producir más. Y para aumentar la producción a largo plazo necesitamos también aumentar las inversiones, los excedentes, óiganlo bien, los excedentes de las empresas. Las utilidades de las empresas servirán, en parte, para mejorar los sueldos y salarios de los que allí trabajan, pero el más alto porcentaje de esas utilidades y esos excedentes deben ser invertidos para crear nuevas fuentes de trabajo, nuevas empresas, para movilizar la capacidad ociosa de muchas de ellas. Por eso ha hecho muy bien el compañero Víctor Díaz en señalar que no puede haber pliegos de peticiones exagerados. Que no se les vuelva a pasar el tejo, porque no se lo vamos a aceptar. Éste no es un simple juego de rayuela, aquí se está jugando el destino de Chile; aquí no puede haber sectores privilegiados, aquí no puede haber aristocracia de obreros o empleados o técnicos, aquí todos tenemos que amarrarnos el cinturón. Compañeros, si las empresas del sector público no tienen utilidades, ¡imagínense ustedes!, si todo lo gastáramos en sueldos y salarios, ¿qué sucedería, como podríamos avanzar? Las llevaríamos directamente a la quiebra y a la ruina. Y eso deben entenderlo muy claramente las empresas del sector mixto, las del sector social no les pertenecen a ellos.

La CAP no es de los trabajadores del acero. Chuquicamata, El Salvador y El Teniente no son de los trabajadores del cobre. Son de los trabajadores de la Patria. Y los obreros del cobre y del acero deben estar orgullosos de laborar para ellos, pero, sobre todo, de hacerlo para el resto de sus hermanos de clase, para Chile entero. Por eso, deseo citar dos ejemplos, y quiero que pongan atención. (Es bastante tarde, van a llegar con apetito a sus casas y la mayoría de las viejitas no les van a tener almuerzo) Quiero poner dos ejemplos: cobre y tierra. Y escuchen, compañeros. Cobre: el cobre es el sueldo de Chile.

Y deben entenderlo también el Gobierno y el pueblo norteamericanos. Cuando nosotros planteamos nacionalizar nuestras minas no lo hacemos para agredir a los inversionistas de Estados Unidos. Si fueran japoneses, soviéticos, franceses o españoles, igual lo haríamos. Es que necesitamos el cobre para Chile. Necesitamos lo que sale más allá de nuestras fronteras como utilidad de esas compañías, para poder impulsar el desarrollo de la nación, junto al hierro, el salitre y a las empresas nacionalizadas. Recuerden que en algo más de 50 años han salido del país, por concepto de utilidades del cobre, más de 3000 millones de dólares. Ahora, con la nacionalización, anualmente debemos retener 90 millones adicionales de dólares. Eso significara, en los próximos 20 años, al precio de 50 centavos la libra, 1830 millones de dólares.

Si el precio promedio llegara a 55 centavos la libra, serían 2114 millones de dólares. Este excedente, este mayor ingreso, lo necesitamos para poner en marcha los planes de desarrollo económico de Chile, junto a los excedentes de otras empresas o industrias en manos del Estado, junto a los tributos y a los impuestos que pagamos todos, absolutamente todos los chilenos. De allí entonces que sea fundamental que se entienda la importancia que tiene el cobre y por qué nosotros debemos entender y hacer que el pueblo entienda lo que representa de responsabilidad para los obreros, para los técnicos, para los profesionales chilenos.

Se han ido, se van de Chuquicamata 240 técnicos norteamericanos. No los hemos echado pero se van. Tenemos que reemplazarlos por técnicos y obreros nuestros, tenemos que reemplazarlos por nuestros profesionales, tenemos que improvisar la técnica cueste lo que cueste, y tenemos que hacer producir más a Chuquicamata. Tendrán que sudar cobre los chilenos que allí trabajan para defender a Chile. Y tendrán que hacerlo, porque nosotros, el pueblo, se lo estamos pidiendo y exigiendo.

Ayer en la mañana tuve horas amargas, compañeros. Me dijeron que se habían parado en la semana tres secciones de Chuquicamata, sin razón justificada alguna. Y esto ocurre ahora, cuando hay obreros en la dirección de esas empresas. Me dijeron que estaban exigiendo que se pagara indemnización a todos los trabajadores, para ser recontratados después cuando nosotros tomemos definitivamente las compañías. Me golpeaba mi conciencia y me dolía como revolucionario que esto fuera cierto. Esta mañana me llamaron desde Antofagasta y me dijeron que la asamblea gremial rechazó esa proposición que habían hecho, en mala hora, algunos trabajadores, y, lo que es peor, algunos dirigentes políticos que andan a la caza de votos. Eso demuestra la conciencia de los compañeros de Chuquicamata y desde aquí los saludo, porque su actitud también representa un aporte esencial para la Patria.

He dicho que, junto al cobre, está el problema de la tierra. Y tienen que entenderlo ustedes.

Ustedes que trabajan en Santiago, la mayoría de ustedes que están aquí en esta gran concentración, que no son campesinos. Pero a lo largo de Chile, me oyen, seguramente trabajadores del agro. Éste es un problema muy serio. Si el cobre es el sueldo de Chile, la tierra es el alimento para el hambre, y no puede seguir produciendo lo que hasta ahora ha producido. Por eso se ha impulsado la Reforma Agraria; por eso se ha modificado la propiedad de la tierra; por eso hay que cambiar los métodos de explotación; por eso hay que poner el crédito, la semilla, el abono y la ayuda técnica junto al campesino, al pequeño y mediado agricultor; por eso hay que terminar con el minifundio, y por eso hay que terminar con el latifundio. Fíjense, compañeros que me escuchan a lo largo de Chile: todos los años nacen 300.000 o más chilenos. Y a pesar de la alta mortalidad infantil, son muchas nuevas bocas las que hay que alimentar. Si la producción se mantuviera en los niveles que hoy alcanza, y que sólo representa un incremento de 1, 8% mientras la población crece en 2, 5 a 2, 7% al año, nos encontraríamos el año 2000 (año al cual ustedes van a llegar, y yo también, ¿ah?) con que el año 2000 tendríamos que importar, óiganlo bien, 1000 millones de dólares en carne, trigo, grasa, mantequilla y aceite. Hoy importamos 180 a 200 millones de dólares al año. Y el 2000 tendríamos que importar 1000 millones de dólares. Toda la exportación chilena alcanza a 1050 millones de dólares. Calculen ustedes el drama que tenemos por delante y la tremenda responsabilidad que implica la Reforma Agraria. Por eso les digo muy claro; por eso le he dicho al pueblo de Chile; se lo he dicho a los trabajadores de la tierra; se lo he gritado con pasión para que me entiendan en Cautín y en Valdivia, en Osorno y en Llanquihue, en las provincias agrarias del centro y del norte: vamos a terminar con el latifundio. Este año expropiaremos 1000 predios que están más allá de la reserva legal y terminaremos con el minifundio. Pero no basta expropiar, hay que hacer producir la tierra y tenemos que respetar la ley. No podemos aceptar que se atropelle al propietario que tiene derecho frente a la ley. No podemos crear el caos en la producción.


No podemos apropiarnos de tierras y dejarlas sin producir. El Gobierno tiene que respetar la determinación y la planificación del ejecutivo.

Yo les digo a ustedes, y se los digo a los funcionarios de INDAP y de CORA: no pueden traspasar la ley. ¿Qué haría un hombre, que haría yo, si hubiera sido agricultor durante cuarenta o cincuenta años de mi vida, si no tuviera más que mi casa y el pan para mis hijos, si la ley me da un derecho y llegan funcionarios que no respetan la ley? ¿Qué hace ese hombre que no puede a su edad encontrar otro trabajo? ¿Por qué nosotros no vamos a tener un sentido humano y justo? Yo reclamo del pueblo que trabaja en la tierra, yo reclamo de los campesinos, que tengan confianza, que para eso hemos creado el Consejo Campesino. No se salvará ni un latifundio en Chile, pero el propietario mediano y pequeño contará con nuestro apoyo, con nuestra ayuda, con los técnicos necesarios, con la semilla y con el abono para cumplir con los planes de producción indispensables para alimentar al pueblo, camaradas.

Por eso tenemos que tener conciencia: la revolución no se hace en las palabras, compañeros, se hace en los hechos. Y hacer la revolución no es tan fácil, si no ya la habrían realizado otros pueblos, en otras latitudes o en este continente.

Se necesita tener el nivel político, la responsabilidad necesaria para entenderlo; no basta hablar de la revolución. Hay que hacer la revolución interior, que le dé autoridad a uno para poder exigirles a los demás, y por eso les hablo así el día 1 de mayo, con pasión, frente a la responsabilidad que tenemos nosotros ante Chile y ante la historia: Nuevas metas, más organización, más disciplina, desprendimiento, no egoísmo; superar el horizonte pequeño de cada empresa, industria o de cada cerco para mirar el problema de clases en su conjunto, sean campesinos, obreros, empleados, técnicos o profesionales.

Por eso debo decirles a ustedes que he leído con inquietud un documento publicado en el diario La Prensa, el 29 de abril, en que se hace una entrevista a un dirigente campesino, compañero de apellido Fuentes. No ha sido desmentido, por eso lo comento. ¿Qué dice este dirigente? Dice que está con el Gobierno, pero que si el Gobierno se queda a mitad de camino, continuará adelante. Dicen que tienen autonomía para hacer las cosas que quieran, dicen que a pesar de que el Gobierno no expropiará todos los predios, ellos piensan que es necesario y que por eso lo hacen y lo harán, y agregan, “porque hay que pararle el carro al compañero Allende y al compañero Baytelman”.

Camaradas, el compañero Víctor Díaz dijo: “compañero Allende, échele para adelante”. Yo le voy a echar para adelante; no le voy a poner el pie al freno, camaradas. Pero que lo sepan de una vez por todas, sobre todo los militantes de la Unidad Popular: aquí hay un Gobierno y un Presidente, y si yo le echo para adelante, es porque tengo los pantalones bien amarrados y no acepto… (Y perdón, señor cardenal Silva Henríquez, por esta expresión, pero yo sé que usted me entiende y la comparte.)

Pues bien, he puesto este ejemplo parque si cada cual toma el camino que se le ocurra, aquí se va a producir el caos, compañeros, y eso es lo que ellos quieren: que no se produzca en la tierra; que no se produzca en las industrias; que haya dificultades. El poder de compra que ustedes tienen ahora ha hecho que se venda coma nunca antes.

Pero hay que reponer ciertas cosas. Dentro de 15 días o dos meses se acaban los stocks, y si las industrias no producen, Chile no está acostumbrado a racionamientos y no los queremos. Por eso hay que producir en el campo, en las industrias, compañeros, y por eso quiero, también muy tranquilamente, como compañero de ustedes, decirles lo siguiente: traigo un informe del señor Contralor General de la República, hecho a pedido mío. Se estudian en él dos empresas fiscales, sobre todo una de ellas, y aquí están las cifras que marcan el porcentaje de ausentismo de sus trabajadores y empleados. (Esto es lo que publicaba con tanta alegría el semanario americano a que hice referencia.) Y lo que es peor, en este informe de la Contraloría se confirma lo que yo le dije al pueblo allí en la otra plaza, hace muy pocos días. Les dije que por desgracia faltaban a su trabajo empleados y obreros simulando estar enfermos, y agregué que, lamentablemente, también había algunos profesionales médicos que no teniendo sentido de su responsabilidad, que no comprendiendo el juramento hipocrático, se prestaban para dar certificados que en el fondo son falsos. Obreros y empleados que ganan más no trabajando, porque la ley es absurda, y médicos que reciben un porcentaje por cada certificado que den. Ha habido algunos que han obtenido así 50, 60, 80 millones de pesos al mes. Se lo he expresado al Colegio Médico de Chile, yo he sido Presidente de ese Colegio durante cinco años, tengo autoridad moral para decirlo, porque esa ley la hice yo, al igual que la que creó el Servicio Nacional de Salud, al igual que el Estatuto del Médico Funcionario: jamás la profesión médica en este país ha podido caer a los niveles morales a que algunos han querido llevarla. No podemos aceptar la colusión entre obreros y empleados y médicos para estafar al Fisco, al pueblo y al propio Chile, camaradas.

Para terminar (es que no me gusta la explotación del hombre por el hombre), ustedes ya saben lo que el Gobierno ha hecho y lo detalló recién el compañero Víctor Díaz. Desde el medio litro de leche hasta controlar el 53 por ciento de las acciones bancarias y hasta entregar a los bancos nacionalizados el mercado del dólar. Desde la nacionalización de empresas monopólicas, hasta la reconquista de las riquezas básicas en manos del capital extranjero.




Hemos hecho y haremos todo el esfuerzo necesario para detener la inflación, para disminuir la cesantía. Pero no se detiene la inflación si no se produce más, camaradas. Porque genera mayor demanda y no habiendo como respuesta mayor producción, suben los precios, y las consecuencias ¿las pagan quiénes?, ustedes. Y, sobre todo, los pensionados, los jubilados, las montepiadas, los que viven de ingresos rígidos, sueldos o salarios. El Gobierno hace, cumple, realiza, pero la responsabilidad no la tiene sólo él. La tienen ustedes también.

Fundamentalmente, la tienen los trabajadores. Cuando hablo de trabajadores, hablo de campesinos, obreros, empleados, técnicos, intelectuales, profesionales. Hablo de pequeños, medianos empresarios, industriales y comerciantes. La responsabilidad la tienen los trabajadores. Lo que debilita y divide a los trabajadores, debilita al Gobierno, y tienen que entenderlo. Lo que fortalezca a los trabajadores, fortalece al Gobierno, y tienen que entenderlo. El futuro de la revolución chilena está, hoy más que nunca, en manos de los que trabajan. De ustedes depende que ganemos la gran batalla de la producción. El Gobierno, día a día, muestra lo que es capaz de hacer. Pero no podrá realizar más si no contamos con el apoyo, la voluntad consciente y revolucionaria de ustedes, compañeros trabajadores.

Por eso -como decía- hay que vitalizar los movimientos, los sindicatos, los partidos populares, y, sobre todo, deben tener conciencia de su responsabilidad los campesinos y los obreros. La revolución, el destino, el futuro de Chile están en manos de ustedes. Si fracasamos en el campo económico, fracasaremos en el campo político, y será la decepción y la amargura para millones de chilenos y para millones de hermanos de otros continentes que nos miran y que nos apoyan. Tenemos que darnos cuenta de que más allá de nuestras fronteras, desde África y de Asia, y aquí en el corazón de América Latina, hombres y mujeres miran, con apasionado y fraterno interés, lo que estamos haciendo nosotros. Piensen, compañeros, que en otras partes se levantaron los pueblos para hacer su revolución y que la contrarrevolución los aplastó.

Torrentes de sangre, cárceles y muerte marcan la lucha de muchos pueblos, en muchos continentes, y, aun en aquellos países en donde la revolución triunfó, el costo social ha sido alto, costo social en vidas que no tienen precio, camaradas. Costo social en existencias humanas de niños, hombres y mujeres que no podemos medir por el dinero. Aun en aquellos países en donde la revolución triunfó hubo que superar el caos económico que crearon la lucha y el drama del combate o de la guerra civil. Aquí podemos hacer la revolución por los cauces que Chile ha buscado, con el menor costo social, sin sacrificar vidas y sin desorganizar la producción. Yo los llamo con pasión, los llamo con cariño, los llamo como un hermano mayor a entender nuestra responsabilidad; les hablo como el Compañero Presidente para defender el futuro de Chile, que está en manos de ustedes, trabajadores de mi Patria.

Presidente Salvador Allende, 01 de Mayo del 1971.

Fuente: Historia Política Legislativa.
Fotos: Biblioteca Nacional de Chile - Fundación Salvador Allende


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