sábado, 26 de marzo de 2016

[TRAILER DOCUMENTAL] 'El Botón de Nácar' de Patricio Guzmán








"El Botón de Nácar", premiado film de Patricio Guzmán -Oso de Plata en Berlín, Premio Donostia en San Sebastián, Premio Lumière en Paris, etc. 

Esta es la segunda película de la trilogía que comenzó con la aclamada "Nostalgia de la Luz".




El océano contiene la historia de la humanidad. El mar guarda todas las voces de la tierra y las que vienen desde el espacio. El agua recibe el impulso de las estrellas y las transmite a las criaturas vivientes. El agua, el límite más largo de Chile, también guarda el secreto de dos misteriosos botones que se encuentran en el fondo del océano. 




Chile, con sus 2670 millas de costa y el archipiélago más largo del mundo, presenta un paisaje sobrenatural. En ella están los volcanes, montañas y glaciares. En ella están las voces de los indígenas patagones, los primeros marineros ingleses y también los prisioneros políticos. Se dice que el agua tiene memoria. Este film muestra que también tiene una voz.

Ficha Técnica Completa
Documental / 82 min. / Digital / Color

Dirigida por: Patricio Guzmán

Guión: Patricio Guzmán

Casa productora:
  • Valdivia Film S.A.                 
  • Mediapro (España)                 
  • France 3
  • Atacama Producciones
Producción ejecutiva: Adrien Oumhani - Verónica Rosselot

Producción: 
  • Renate Sachse
  • Bruno Bettati
  • Fernando Lataste
  • Jaume Roures
Asistente de dirección: Nicolas Lasnibat

Dirección de fotografía: Katell Djian

Montaje : Emmanuelle Joly

Música: 
  • José Miguel Tobar
  • Miguel Miranda
Sonido:
  • Álvaro SilvaJean
  • Jaques Quinet
NOTA: Por petición de la empresa que distribuye en Chile al cineasta nacional Patricio Guzmán, he tenido que bajar el documental completo y reemplazarlo por el trailer de la cinta. Espero su comprensión.

Atentamente,




“Este es el mar / El mar con sus olas propias / Con sus propios sentidos / El mar tratando de romper sus cadenas / Queriendo imitar la eternidad / Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena/ O el jardín de los astros que pesan en el cielo / Sobre las tinieblas que arrastramos / O que acaso nos arrastran / Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna / Y se hace más oscuro que las encrucijadas de la muerte”.

Vicente Huidobro, en Últimos poemas


Felipe Henríquez Ordenes





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viernes, 11 de marzo de 2016

La historia del fotógrafo Luis Poirot: ‘No es su oficio, es su pasión, es su obsesión’






Un hombre de pausado hablar cuenta su caminar por la vida con su cámara análoga y revelado en cuarto oscuro. Con ella, reconstruye el Chile amnésico de una memoria obstinada. Luis Poirot es parte de nuestra memoria histórica, y merece mi reconocimiento.

Luis Poirot, un fotógrafo de los que, con su cámara registró los días gloriosos de la Unidad Popular. Es de aquellos que evocan con nostalgia aquellos días eternos y se emocionan hasta las lágrimas al recordar sus vivencias. Llega a erizar los pelos contando su historia a partir de su dolor y de su rabia. 

Luis Poirot de la Torre, nació en Santiago el 13 de diciembre de 1940. Realizó sus estudios de fotografía en Chile y en Francia. Ha cultivado fundamentalmente el género del retrato y la fotografía en blanco y negro.

Sus comienzos profesionales estuvieron ligados al ambiente teatral, ejerciendo como fotógrafo oficial de la compañía Ictus en la década del sesenta. Desde el año 1969 ejerció como profesor de fotografía en la Universidad Católica de Chile, hasta el año 1973 cuando estalló el Golpe de Estado perpetrado por el traidor a la patria más cobarde de la historia de Chile, Augusto Pinochet, quien derrocó al Presidente Constitucional Salvador Allende, iniciando así, 17 años de Terrorismo de Estado. 

Desde su exilio, cuando viajó a Francia, donde trabajó para la televisión. En 1975 se radicó en Barcelona, donde trabajó como docente del Centro Internacional de Fotografía. El año 1989, al término de la dictadura, regresó a Chile para ejercer como profesor en la Universidad Católica, además de continuar su trabajo en forma independiente y de impartir cursos de fotografía en su taller particular.

Como si estuviera observando a través de un caleidoscopio en blanco y negro, este hombre de 75 años, de ropas oscuras, barba, cejas prominentes y ojos achinados, el retratista brillante, el fotógrafo purista de cámara análoga que rehúye del color y la tecnología. 

Luis Poirot, ya se había hecho un nombre como fotógrafo en Chile. Trabajó para revistas de moda y para la editorial Zig-Zag, pero el mejor aprendizaje lo tuvo arriba del escenario: luego de estudiar Teatro y dirigir sus propias obras, en 1963 se inició fotografiando al grupo Ictus, al Teatro del Alma y al de la U. de Chile, donde hizo amistad con Víctor Jara. Parte de estas fotos ven la luz otra vez junto con imágenes de protestas y de los movimientos sociales de los 60, los que Poirot registró antes del Golpe de Estado.

Fue el fotógrafo que acompañó a Salvador Allende en su campaña presidencial de 1970, recorrió los barrios más marginales de Chile, retrató a los trabajadores y a Fidel Castro en su visita en 1971. El 24 de junio de 1973, Poirot fue, además, el único fotógrafo que entró a La Moneda para el llamado “tanquetazo”. Quiso hacer lo mismo el 11 de septiembre, pero no pudo. Volvió al día siguiente, tomando una foto del Palacio de Gobierno bombardeado.

Un hombre con una cámara: 
(Clic en la fotografía para empezar la presentación de diapositivas)




Su vida es la fotografía, su obsesión y su pasión, cuyos años más fructíferos fue la época de la alegría de los mil días de la Unidad Popular. Nadie le pidió aquellas fotos, nadie le pagó por ellas. Cuando partió al exilio, un mes después del Golpe de Estado, los militares le dieron la orden de destruir su archivo fotográfico, pero él, se las arregló para esconderlos. En “rulitos” envolvió los negativos con diario y plástico, y le pidió a amigos y parientes que los escondieran: “Ya veré cómo los recupero”. 

Dos años después, Luis desde su exilio en Francia, recurrió a su hermano menor Carlos. Con la ayuda de la embajada de Francia en Chile, se encargaron de enviar el material de Luis por valija diplomática que llegaban al Ministerio de Relaciones Exteriores en París. Fue así, lentamente, como Luis Poirot recuperó gran parte de aquellos negativos. Víctor Jara, Pablo Neruda, Salvador Allende. Sus vivencias, sus recuerdos, su historia, la historia del Chile de la Unidad Popular.

En septiembre del 2013, a 40 años del Golpe de Estado, recorrió emocionado una de las salas del Museo de la Memoria (CLIC ACÁ). Cuando cumplió 50 años de carrera decidió desempolvar aquellos negativos para exhibir sus inicios, a través de 150 instantáneas que exhibió hasta diciembre de ese año, en la muestra “La sopa derramada”. Ver el recuerdo de esas fotos, fue horroroso y bonito al mismo tiempo: Un ejercicio de memoria. 

Las imágenes del fotógrafo Luis Pairot, de las cuales trabajó tanto y tan duro, quedarán para siempre en la memoria del pueblo chileno; más allá de su vida. ¿Qué más puede pedir un fotógrafo?

La siguiente es la entrevista: Maestros del arte chileno, de la productora Novasur, retrata la vida del fotógrafo: Luis Poirot de la Torre.

Maestros del Arte Chileno - Luis Poirot from ROJIZO comunicaciones on Vimeo.

Fotos: Luis Poirot oficial.


Felipe Henríquez Ordenes




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viernes, 4 de marzo de 2016

11 años sin Gladys Marín | Buscando el camino de aquel azaroso comunismo que ya NO existe






Para aquellos que perdieron el rumbo, si quieren no me leen, pues si Gladys estuviera viva hoy, quizás no hubiera sido tan educada como lo seré yo ahora. 

¿Dónde quedó aquel Partido Comunista de Chile?; Ese PC, el de la Gladys, a pesar de que no fue fácil para una mujer como ella sumarse con dignidad al machismo de los dirigentes de la época, ella estuvo siempre ahí, con las plazas repletas en medio de las marchas y movilizaciones de un pueblo ávido en el empuje de un multitudinario clamor. Y en esa lucha, Gladys Marín se jugó la vida en verso y sangre, esperanza, represión; pulsiones populares bajo el cielo oprimido que alboraba el ilusorio tinte de un «rojo amanecer».

¿Qué les diría hoy Gladys a los actuales dirigentes del PC? La consecuencia se perdió en las traiciones de una memoria obstinada y lejana. 

Quizás en el futuro vengan nuevos vientos que den algo de frescor en la inagotable porfía del discurso de Gladys que reflota el sueño proletario en estos días de negociada transición. Algo de ella la perdura. Fue una de esas guerreras cuyos años más duros para tantas mujeres que torcieron su destino, y que desafiaron esa participación política; la Gladys que liberó su voz. 

Tiempos álgidos para una izquierda prófuga, fichada y abortada tantas veces por la exclusión. Días de borrasca para estas causas, siempre envueltas en la tensa demanda que encauzaba su tránsito de justicia social.

Aquel imparable amor a la libertad en aquella búsqueda de la verdad y justicia, siempre obstaculizado por los escollos conservadores de la burguesía que hoy muchos sucumbieron. ¿Qué les podría decir Gladys hoy?

La atmósfera que cubrió el corazón de Gladys, de aquellas fogatas solo quedaron restos, solo quedaron fantasmales ecos y recuerdos. Quizás se podría evocar nuevamente a la Gladys si tan solo quedara hoy alguien que haya continuado su legado, pero que están perdidos ante el poder. 



Gladys, cómo te han olvidado, los mismos que en el acomodo parlamentario se deshacen del ayer como si cambiaran de terno. Por cierto, tanta metamorfosis no los sostiene, no sustentan sus discursos hermanados con la inconsecuencia. Cada gesto, cada visaje de coquetería con el amarre blindado de esta democracia, los caricaturiza y los desinfla en la blanda papada de la negociada reconciliación.

Querida Gladys, ya son 11 años sin ti, dónde estás, dónde te han metido, qué te han hecho. Yo te seguiré buscando por cada rincón. Debo encontrar las respuestas a estas preguntas.


Dónde estás, ayúdame a encontrarte Gladys, que aún debemos despejar nuestro cielo del ilusorio tinte de un «rojo amanecer».




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Por un debate sano y respetuoso

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