martes, 29 de septiembre de 2015

El ejemplo del general Prats, el leal militar que no traicionó al Presidente Salvador Allende




Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert




El General Carlos Prats, asesinado el 30 de septiembre de 1974 por la Dina junto a esposa. Fue un Oficial brillante de profundo sentido republicano y democrático.

La figura del ex comandante en jefe del ejército, general Carlos Prats González, se fortalece como ejemplo de militar y ciudadano. Tuvo el mando de la institución desde fines de octubre de 1970 hasta pocos días antes del golpe. Sin compartir la ideología socialista del presidente Salvador Allende, mantuvo el profesionalismo castrense y la lealtad hacia las autoridades constitucionales, enfrentando la conspiración de Estados Unidos, la derecha y sectores dirigentes de la Democracia Cristiana.



La  cercanía al presidente Allende, como ministro del Interior y de Defensa y también vicepresidente de la República, le permitió valorarlo -según escribió más tarde- como “uno de nuestros gobernantes más lúcidos y osados del siglo XX y, al mismo tiempo, el más incomprendido”. Poco a poco los enemigos del general Prats ganaron terreno y finalmente lograron aislarlo, obligándolo a renunciar el 23 de agosto de 1973. Entregó el mando a su hombre de confianza, el general Augusto Pinochet Ugarte.

El asesinato de Prats en Buenos Aires, en el que también murió su esposa, Sofía Cuthbert, fue organizado y planificado por agentes de la Dina, en su mayoría militares, bajo las órdenes del entonces coronel Manuel Contreras que dependía directamente de Pinochet. La investigación de la justicia argentina no pudo alcanzar a los militares chilenos -cuya extradición fue negada por la Corte Suprema- y concluyó con la condena a prisión perpetua de un agente de la Dina, Enrique Arancibia Clavel, como “partícipe necesario” en el crimen. Posteriormente se abrió juicio en Chile, hace más de cinco años. Pero el ejército no ha entregado a la justicia de ninguno de los dos países antecedentes claves para la investigación -los que sin duda maneja- haciendo que esos procesos sigan dilatándose. Con todo, el 30 de septiembre, el ejército rindió honores a la memoria del general Prats en una ceremonia especial con asistencia del comandante en jefe, altos oficiales y autoridades, reparando, de acuerdo al protocolo militar, un agravio injustificable mantenido desde su asesinato tramado por sus compañeros de armas.

Por autoridad, rango y carácter, el general Carlos Prats fue un destacado oficial constitucionalista que trató de mantener a todo trance la subordinación militar a las autoridades legítimas. Se jugó a fondo para evitar el golpe de Estado y el baño de sangre que significó el derrocamiento del presidente Salvador Allende. Tuvo ideas claras de progreso y avance social. Apoyó la nacionalización del cobre y la participación de los uniformados en el fortalecimiento de la soberanía y el desarrollo de la economía del país, pasando de la visión abstracta de la independencia y autodeterminación a otra vinculada directamente al manejo de los recursos esenciales -naturales, industriales, y financieros- que permiten hacerla efectiva frente a potencias hegemónicas, grandes corporaciones y centros de poder interno. También fue una de sus preocupaciones la elevación del nivel profesional de las fuerzas armadas, dentro de una concepción de defensa nacional que compartió plenamente con el presidente Allende. Poco antes de su muerte, Prats escribió en el exilio: “Sería una cruel ironía del destino que cuando se escriban serenamente las páginas de la historia de Chile de los últimos cuarenta años, se esclarezca que el gobierno que en dicho lapso tuvo una concepción más nítida de la seguridad nacional y que demostró con hechos el mayor interés en los problemas de la defensa nacional fue, justamente, el gobierno de Allende, derrocado por las Fuerzas Armadas y de Orden”. 

Prats es la figura antagónica de Pinochet. Representa la lealtad, la consecuencia, la honradez, la valentía y el honor militar, atropellados por su sucesor que hizo de la traición y el disimulo una norma de conducta. Con todo, Pinochet supo interpretar lo que realmente ocurría en los principales mandos de la FF.AA. y especialmente en el ejército. La mayoría de los generales y mandos medios estaban ganados para el anticomunismo, las posiciones antipopulares y la subordinación a Estados Unidos, favorecidos por un profundo odio de clase y aspiraciones elitistas. Pinochet encarnó ese espíritu y no vaciló en liquidar a todos los que se opusieron a sus planes. Desencadenó una represión implacable para imponer un modelo ajustado a los intereses del imperialismo, las transnacionales y la gran burguesía. 

Entretanto, el comandante en jefe del ejército, general Juan Emilio Cheyre, sigue buscando una salida para los militares procesados o imputados por crímenes contra la humanidad por la vía de responsabilizar a los civiles -cuidándose de criticar a la derecha y a EE.UU-, como la ruta para exculpar -y asegurar la impunidad- a militares que deshonraron el uniforme violando las leyes de la guerra y toda normativa nacional e internacional. Cheyre disimula la presión que ejerce con sus declaraciones y esgrime como argumento la tardanza en la tramitación de los procesos. Calla que durante 17 años fueron las FF.AA. las que impusieron silencio sobre los crímenes cometidos por agentes suyos, a los que beneficiaron con una autoamnistía, y que en los 14 años de transición han eludido sistemáticamente entregar antecedentes cruciales en los distintos procesos.

El general Carlos Prats González murió convencido de la necesidad de un ejército comprometido con la democracia y el progreso social, eficiente y respetuoso de las personas. Sus ideas siguen pendientes, más allá de reconocimientos retóricos. Desde hace años, el ejército enfrenta un camino que no está en condiciones de recorrer atado al pinochetismo, a situaciones de privilegio constitucional, legal y material, con creciente acercamiento a la estrategia global de Estados Unidos. Pero no hay indicios que el ejército pretenda hacer las reformas de fondo que requiere, las que deberían comenzar por asumir responsabilidades en los abusos de la dictadura y repudiar a los oficiales y clases que mancharon el uniforme al asesinar y torturar, con extrema crueldad, a otros chilenos para imponer un modelo que provoca una catástrofe social que se oculta.




Ni el ejército ni las otras ramas de las FF.AA. parecen tener interés en dejar de ser una amenaza para la democracia y el progreso. Se empeñan en seguir siendo la reserva armada de los círculos más retrógrados de una sociedad amarrada a la globalización capitalista, cada vez más dependiente de la superpotencia imperial.

Honor y Gloria al General Patriota: Carlos Prats González.



Felipe Henríquez Ordenes






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miércoles, 23 de septiembre de 2015

[VIDEO] De Nobel a Nobel: Gabriel García Márquez entrevista a Pablo Neruda







El Gabo y Neruda hablaron de relatar las historias de los pueblos en la poesía. Un sincero homenaje a 2 grandes de la literatura latinoamericana.

El escenario de la conversación era la biblioteca de un piso en París. El invitado estaba sentado en un sillón, con pose relajada y las piernas cruzadas, algo impasible quizá por su aversión hacia las entrevistas. A su derecha estaba sentado el anfitrión y entrevistado, un poeta chileno que 48 horas antes había recibido el Premio Nobel de Literatura. Corría el año 1971.

Esos que hablaban en París eran dos grandes de las letras en español que ya habían creado lo más destacado de sus obras literarias. Eran los autores de Cien Años de Soledad y Los Versos del Capitán: Gabriel García Márquez, quien recibiría el mismo premio 11 años después que Pablo Neruda.

El Gabo y Neruda hablaron de relatar las historias de los pueblos en la poesía y de hacer poéticas las narraciones de las novelas. De Mallarmé, de Homero, de Dante... Del distanciamiento de la "realidad viva" de poetas y novelistas.



Por aquellas fechas, García Márquez vivía en Barcelona, España, y escribía su novela El Otoño del Patriarca, publicada en 1975. Le contaba a Neruda que estaba feliz por el premio que había recibido y que esperaba que el chileno sintiera lo mismo cuando le tocara a él recibir la distinción de la Academia Sueca. Pero cuando el escritor colombiano recibió el Nobel, en 1982, se habían cumplido nueve años de la muerte de Neruda.

"Las buenas conversaciones que hacemos con Pablo es cuando estamos solos, sin tantos periodistas, sin tantos micrófonos y tantas cámaras", decía un relajado Gabo al finalizar la grabación porque los temas de conversaciones "ya los hemos agotado, ya no nos quedó nada para esta entrevista".

Antes había bromeado con Pablo diciéndole que no sabía "hacia dónde nos va a conducir toda esta conversación, porque es absolutamente falsa y hecha para la televisión, ¿verdad?".

Hoy, ambos latinoamericanos comparten la inmortalidad que les permiten las obras que han legado a la historia.


Felipe Henríquez Ordenes




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Fotos inéditas: Vuelco en la versión oficial de la muerte de Pablo Neruda







Frederico Füllgraf, periodista y documentalista brasileño, acreditado en Chile en el Gobierno Constitucional de Salvador Allende, y colaborador del periódico Resumen, publicó a finales del año 2013 el reportaje: “Crónica de un presunto asesinato” en el número 70 de la revista Brasileiros, emitida en Sao Paulo, en la cual narra su cobertura de la exhumación de Pablo Neruda en Isla Negra.

Mientras escribía su reportaje, redescubrió imágenes de Neruda muerto en la Clínica Santa María, capturadas el día 24 de septiembre de 1973 por el fotógrafo brasileño Evandro Teixeira, enviado a Chile junto con el periodista Paulo César de Araújo, para cubrir el golpe militar de Pinochet.

Desde Chile, 40 años después, Frederico logró ubicar al fotógrafo en Brasil y lo entrevistó. Las fotos que comenzaron a circular por el mundo, incluso en la revista Proceso de México, a partir del día 26 de mayo, tienen a Frederico Füllgraf como fuente exclusiva.



Las investigaciones para determinar las causas de la muerte del poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973), Premio Nobel de Literatura, están dando nuevos y sorprendentes resultados. Las dos últimas averiguaciones son el nombre del misterioso médico que supuestamente habría inyectado un veneno al poeta y un informe en el que el director de la Clínica Santa María, recinto hospitalario donde murió Neruda, asegura que el escritor falleció "víctima de una infección urológica [o urinaria] crónica y flebitis".

Hay que recordar que el Partido Comunista de Chile, organización a la que pertenecía el poeta, presentó en mayo de 2011 una denuncia para investigar su muerte, pues varias personas cercanas al Premio Nobel creen que fue asesinado por agentes pertenecientes al régimen de Augusto Pinochet y que no murió por causas naturales.

A principios del mes de abril se realizó la exhumación del cadáver del poeta para llevar a cabo una investigación oficial. Los análisis previos anunciaron que, tal como se preveía, el Premio Nobel de Literatura padecía un cáncer de próstata avanzado y en estado metastásico, una de las razones que constan en el informe oficial redactado en tiempos de La Dictadura.

Ahora, Manuel Araya, el ex conductor del literato, querellante en el juicio que dirige Mario Carroza y el principal defensor de la idea de que el Premio Nobel fue asesinado poco antes de que su exilio en México, ha apuntado que el misterioso médico que le habría inoculado un veneno es Michael Townley, ex agente de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

Neruda no estaba tan desnutrido

Curiosamente, en la misma clínica donde falleció Pablo Neruda en 1973 murió años más tarde, en 1982, el ex presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), cuyo deceso se atribuyó entonces a motivos de salud, hasta que en 2006 se probó que fue asesinado con gas mostaza y talio.

Cuando el periodista y documentalista brasileño Frederico Füllgraf, publicó el reportaje: 'Crônica de um assassinato presumido [Crónica de un presunto asesinato]' en la edición número 70 de la revista mensual 'Brasileiros', en la que explica su cobertura de la exhumación de Pablo Neruda en Isla Negra.

El reportaje fue ilustrado con unas imágenes inéditas de Neruda muerto en la Clínica Santa María, capturadas el 24 de septiembre de 1973 por el fotógrafo brasileño Evandro Teixeira, enviado a Chile junto con el periodista Paulo César de Araújo, para cubrir el golpe militar de Pinochet.

En las imágenes el poeta aparece muerto con sus habituales kilos de más, lo que, según el autor del escrito presenta "una contradicción del informe médico. El certificado de defunción decía: "caquexia" –estado degenerativo y desnutrición extrema-, pero ese diagnóstico parece ser de otra persona, no de Pablo Neruda".

Finalmente, en el texto se alude también a una noticia publicada por el 'Jornal do Brasil' al día siguiente de la muerte del poeta. En el artículo, que lleva por título 'Neruda morre em Santiago' aparece un Boletín Médico que le dio el presunto "director" de Clínica Santa María al fotógrafo Evandro Teixeira, en el que se afirma que Neruda falleció como "víctima de infección urológica [o urinaria] crónica y flebitis, conforme diagnosticó en la tarde [del día 23] el médico Sergio Drapper" (24/09/1973) .

Con información de El Mundo



Felipe Henríquez Ordenes





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martes, 22 de septiembre de 2015

Nilda Patricia y Mario Fernando: Los hermanos Peña Solari, Detenidos Desaparecidos






Los hermanos Nilda Patricia y Mario Fernando Peña Solari, permanecieron detenidos por un periodo no determinado, en centros de detención de la DINA, siendo el último en el que fueron vistos, en el denominado “Venda Sexy”, ubicado en las intersecciones de las calles Irán con Los Plátanos. Hasta la fecha, los hermanos Peña Solari se encuentran en calidad de detenidos desaparecidos.  

Mario Fernando Peña Solari, soltero, 21 años de edad, estudiante de Arquitectura, fue secuestrado en circunstancias desconocidas, el día 9 de diciembre de 1974. Mario Fernando sale de su hogar y no regresa. Al día siguiente, 10 de diciembre, en el domicilio que los hermanos Peña Solari compartían con su familia fue allanado por 7 u 8 agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Interrogaron a los hermanos de Mario sobre éste y luego se llevaron consigo a Nilda Patricia, soltera, estudiante, también militante del MIR. El arresto fue presenciado por su hermano Rodolfo y por un vecino, Felipe Eduardo Manríquez Serey.

Mario Fernando se formó en el Instituto Nacional. Fue estudioso y el mundo del conocimiento lo cautivaba. Ávido lector que devoraba libros buscando respuestas a sus inquietudes. En el colegio tenía altos promedios de notas y era un excelente alumno además de ser un precioso ser humano muy querido por su compañerismo y ayuda hacia los demás. Es en esta cuna de educación republicana que él encuentra las raíces de su sensibilidad social y espiritual, proyección de todo el noble origen del pueblo nicaragüense que luchó por su libertad y de la pasión social de sus padres y su familia.

El año 1969 Fernando estaba terminando su sexto año de humanidades y ya era dirigente estudiantil. Su mirada atenta y sensible a todo lo que ocurría en un Chile de vientos revueltos lo encauza a tomar contacto con la realidad de la gente humilde, con obreros, pobladores y en general con los rezagados de la sociedad. Este vínculo afectivo y su relación con un mundo que luchaba por su dignidad y derechos lo conducen a solidarizar con ellos y a desarrollar un intenso trabajo social en poblaciones marginales de la capital. 

La tarea de alfabetizar copó su tiempo y desempeñó esta labor con amor y compromiso. Tenía tempranos 17 años cuando se insertó en campamentos y tomas de terrenos de la zona sur de Santiago. Cuentan que el joven Fernando sentía culpa de llegar a su casa cómoda y ducharse con agua caliente en un baño amplio después de palpar y vivenciar la vida que se estaba llevando en las poblaciones que él visitaba en su trabajo de alfabetización. En esta etapa juvenil y con la sensibilidad que le otorgaban sus raíces familiares, su propia naturaleza y todo lo aprendido en lecturas noche tras noche, es que él inicia la construcción de su compromiso social y de lucha por la justicia de los más desposeídos.

Nilda Patricia Peña Solari, la “Patty”, tenía 23 años al momento de su detención. Se formó en el Liceo N°3 y terminó sus estudios secundarios en el Liceo Nº1. Al salir del colegio optó por estudiar Licenciatura en Biología en la Universidad de Chile hasta su detención y desaparición. Era una estudiante destacada, cálida y muy buena compañera. Más allá de la pasión que sentía por desentrañar los misterios de la vida a través de la biología, tenía, desde muy niña, otras inclinaciones que hablaban de su sensibilidad. 

La cautivaba el arte y dibujaba maravillosamente; tejía y bordaba con talento. Como hija de una concertista aprendió a tocar el piano y la guitarra. Son de su autoría difíciles obras musicales con las que cautivaba a una audiencia entre la que estaban sus hermanos, pololos, pretendientes y amigos. Escucharla desplegar su sensibilidad sobre las nacaradas teclas negras y blancas era una delicia, porque se vislumbraban las enseñanzas de su querida madre. 

El amor por la música se expresaba también en su pasión por el canto lírico. Por años perteneció al Coro de la Universidad de Chile presentándose en distintos escenarios. Pero no sólo era la música, su inclinación artística sumaba la literatura y la escritura. Repletaba cuadernos en los que escribía reflexiones sobre la vida, y los procesos sociales y humanos que ocurrían en la época del 70. Patty es recordada por su belleza y su fino ingenio.

Son los hermanos Peña Solari ambos detenidos, fueron vistos en el cuartel de la DINA ubicado en calle Irán esquina Los Plátanos, conocido como "Venda Sexy". De la permanencia de los hermanos Peña Solari en dicho recinto, dan cuenta diversos testimonios de sobrevivientes de la DINA: Cristina Verónica Godoy Hinojosa, declara que fue detenida por la DINA el 6 de diciembre de 1974 y conducida al recinto de Villa Grimaldi y al día siguiente a "Venda Sexy", siendo interrogada acerca del paradero de Mario Fernando Peña Solari y sus actividades. Al cabo de unos días, la testigo refiere que vio en la "Venda Sexy" a Nilda y Mario, como también a Ida Vera Almarza y Marta Neira, todos ellos allí recluidos y posteriormente desaparecidos.

Dos jóvenes, dos hermanos de almas hermosas, con toda una vida por delante, quienes fueron hechos desaparecer por los esbirros de Pinochet. Esos mismos que hoy nos deberían decir, ya conociendo sus respectivas historias, ¿Qué peligro podrían Nilda Patricia y Mario Fernando representar a la sociedad chilena para hacerlos desaparecer de esa forma? Seguramente deben tener una razón importante y poderosa, tanto así que los ejecutores de estos crímenes aún no nos han dado respuesta alguna. 



Felipe Henríquez Ordenes


Otros homenajes
Microbiografía de Mario Fernando Peña Solari, relatado por su prima, la actriz nacional Malucha Pinto en "Latidos de la memoria".



"Fernando, mi primo desaparecido", de la actriz nacional Malucha Pinto (Publicado: 4 noviembre, 2012 en sitiocero.net)
Fernando, mi primo desaparecido


Artículo Enlazado
Retazos de la memoria, por Felipe Henríquez Ordenes: [REPORTAJE] Centro de detención y torturas DINA: La Venda Sexy


Fuentes: MemoriaViva
NILDA PATRICIA PEÑA SOLARI
MARIO FERNANDO PEÑA SOLARI





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lunes, 21 de septiembre de 2015

El gran lamento de Pablo Neruda: 'Allende, Confieso que he vivido'





1972 | Pablo Neruda cenando en Isla Negra | Foto: Biblioteca Virtual Salvador Allende Gossens


Confieso que he vivido, publicado en 1974, constituye un verdadero autorretrato de Pablo Neruda a partir de 12 Cuadernos esculpidos en una de las más esclarecedoras prosas de las letras hispanoamericanas. El lector asiste, jubiloso, de mano de Neruda, al itinerario vital que signó su vida, al viaje literario que desde el bosque chileno amparó al joven provinciano. Perdido entre ciudades, caminos, soledades luminosas, pasando por la España en el corazón, por la patria en tinieblas, nos conduce al eterno oficio de la poesía, al poder de la poesía, hasta desembocar en la Patria dulce y dura, en la utopía político-poética, rubricada desgraciadamente por las dolorosas y rápidas líneas escritas para las memorias a solo tres días de los hechos incalificables que llevaron a la muerte a su gran compañero, el camarada presidente Allende.

Las memorias implícitas en Confieso que he vivido, cuasi novela para algunos críticos, -quizás doce cuentos náufragos-, vívida hurganza, confidencia espiritual, nos brindan una visión pormenorizada de la vida y la obra del autor, quien, cargado de las lluvias torrenciales de los largos inviernos del sur de Chile, nos hace partícipe de sus largos viajes al Oriente, Europa y Asia; nos explica algunas de sus principales obras, vivencias, encuentros y reencuentros, hasta llegar su querencia eterna, Isla Negra, nublada con la turbulenta política que da muerte a su entrañable camarada, Allende, asesinado por los eternos enemigos del pueblo.

Allende



Neruda sabía perfectamente que su pueblo ha sido el más traicionado de este tiempo. Que aquel presidente estaba condenado a conducirse como un iluminado, como un soñador, quedándose su sueño de grandeza en sueño… Que las obras y los hechos de Allende, de imborrable valor nacional, enfurecieron a los enemigos de nuestra liberación.

"Mi pueblo ha sido el más traicionado de este tiempo. De los desiertos del salitre, de las minas submarinas del carbón, de las alturas terribles donde yace el cobre y lo extraen con trabajos inhumanos las manos de mi pueblo, surgió un movimiento liberador de magnitud grandiosa. Ese movimiento llevó a la presidencia de Chile a un hombre llamado Salvador Allende, para que realizara reformas y medidas de justicia inaplazables, para que rescatara nuestras riquezas nacionales de las garras extranjeras.

Donde estuvo, en los países más lejanos, los pueblos admiraron al presidente Allende y elogiaron el extraordinario pluralismo de nuestro gobierno. Jamás en la historia de la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, se escuchó una ovación como la que le brindaron al presidente de Chile los delegados de todo el mundo. Aquí en Chile se estaba construyendo, entre inmensas dificultades, una sociedad verdaderamente justa, elevada sobre la base de nuestra soberanía, de nuestro orgullo nacional, del heroísmo de los mejores habitantes de Chile. De nuestro lado, del lado de la revolución chilena, estaban la Constitución y la ley, la democracia y la esperanza.

Del otro lado no faltaba nada. Tenían arlequines y polichinelas, payasos a granel, terroristas de pistola y cadena, monjes falsos y militares degradados. Unos u otros daban vueltas en el carrusel del despecho. Iban tomados de la mano el fascista Jarpa con sus sobrinos de Patria y Libertad, dispuestos a romperles la cabeza y el alma a cuanto existe, con tal de recuperar la gran hacienda que ellos llamaban Chile. Junto con ellos, para amenizar la farándula, danzaba un gran banquero y bailarín, algo manchado de sangre; era el campeón de rumba González Videla, que rumbeando entregó hace tiempo su partido a los enemigos del pueblo. Ahora era Frei quien ofrecía su partido demócrata - cristiano a los mismos enemigos del pueblo, y bailaba además con el ex coronel Viaux, de cuya fechoría fue cómplice. Estos eran los principales artistas de la comedia. Tenían preparados los viveros del acaparamiento, los miguelitos, los garrotes y las mismas balas que ayer hirieron de muerte a nuestro pueblo en Iquique, en Ranquil, en Salvador, en Puerto Montt, en la José María Caro, en Frutillar, en Puente Alto y en tantos otros lugares. Los asesinos de Hernán Mery bailaban con naturalidad santurronamente. Se sentían ofendidos de que les reprocharan esos pequeños detalles.

Chile tiene una larga historia civil con pocas revoluciones y muchos gobiernos estables, conservadores y mediocres. Muchos presidentes chicos y sólo dos presidentes grandes: Balmaceda y Allende. Es curioso que los dos provinieran del mismo medio, de la burguesía adinerada, que aquí se hace llamar aristocracia. Como hombres de principios, empeñados en engrandecer un país empequeñecido por la mediocre oligarquía, los dos fueron conducidos a la muerte de la misma manera. Balmaceda fue llevado al suicidio por resistirse a entregar la riqueza salitrera a las compañías extranjeras.

Allende fue asesinado por haber nacionalizado la otra riqueza del subsuelo chileno, el cobre. En ambos casos la oligarquía chilena organizó revoluciones sangrientas. En ambos casos los militares hicieron jauría. Las compañías inglesas en la ocasión de Balmaceda, las norteamericanas en la ocasión de Allende, fomentaron y sufragaron estos movimientos militares.

En ambos casos las casas de los presidentes fueron desvalijadas por órdenes de nuestros distinguidos aristócratas. Los salones de Balmaceda fueron destruidos a hachazos. La casa de Allende, gracias al progreso del mundo, fue bombardeada desde el aire por nuestros heroicos aviadores. Sin embargo, estos dos hombres fueron muy diferentes. Balmaceda fue un orador cautivante. Tenía una complexión imperiosa que lo acercaba más al mando unipersonal. Estaba seguro de la elevación de sus propósitos. En todo instante se vio rodeado de enemigos. Su superioridad sobre el medio en que vivía era tan grande, y tan grande su soledad, que concluyó por reconcentrarse en sí mismo. El pueblo que debía ayudarle no existía como fuerza, es decir, no estaba organizado. Aquel presidente estaba condenado a conducirse como iluminado, como un soñador: un sueño de grandeza se quedó en sueño. Después de su asesinato, los rapaces mercaderes extranjeros y los parlamentarios criollos entraron en posesión del salitre: para los extranjeros, la propiedad y las concesiones; para los criollos las coimas. Recibidos los treinta dineros todo volvió a su normalidad. La sangre de unos cuantos miles de hombres del pueblo se secó pronto en los campos de batalla. Los obreros más explotados del mundo, los de las regiones del norte de Chile, no cesaron de producir inmensas cantidades de libras esterlinas para la City de Londres.

Allende nunca fue un gran orador. Y como estadista era un gobernante que consultaba todas sus medidas. Fue el antidictador, el demócrata principista hasta en los menores detalles. Le tocó un país que ya no era el pueblo bisoño de Balmaceda; encontró una clase obrera poderosa que sabía de qué se trataba. Allende era dirigente colectivo; un hombre que, sin salir de las clases populares, era un producto de la lucha de esas clases contra el estancamiento y la corrupción de sus explotadores. Por tales causas y razones, la obra de que realizó en tan corto tiempo es superior a la de Balmaceda; más aun, es la más importante en la historia de Chile. Sólo la nacionalización del cobre fue una empresa titánica, y muchos objetivos más se cumplieron bajo su gobierno de esencia colectiva.

Las obras y los hechos de Allende, de imborrable valor nacional, enfurecieron a los enemigos de nuestra liberación. El simbolismo trágico de esta crisis se revela en el bombardeo del Palacio de Gobierno; uno evoca la Blitz Krieg de la aviación nazi contra indefensas ciudades extranjeras, españolas, inglesas, rusas; ahora sucedía el mismo crimen en Chile; pilotos chilenos atacaban en picada el palacio que durante siglos fue el centro de la vida civil del país.

Escribo estas rápidas líneas para mis memorias a sólo tres días de los hechos incalificables que llevaron a la muerte de mi gran compañero el presidente Allende. Su asesinato se mantuvo en silencio; fue enterrado secretamente; sólo a su viuda le fue permitido acompañar aquel inmortal cadáver. La versión de los agresores es que hallaron su cuerpo inerte, con muestras de visible suicidio. La versión que ha sido publicada en el extranjero es diferente. A reglón seguido del bombardeo aéreo entraron en acción los tanques, muchos tanques, a luchar intrépidamente contra un solo hombre: el Presidente de la República de Chile, Salvador Allende, que los esperaba en su gabinete, sin más compañía que su corazón, envuelto en humo y llamas.

Tenían que aprovechar una ocasión tan bella. Había que ametrallarlo porque nunca renunciaría a su cargo. Aquel cuerpo fue enterrado secretamente en un sitio cualquiera. Aquel cadáver que marchó a la sepultura acompañado por una sola mujer que llevaba en sí misma todo el dolor del mundo, aquella gloriosa figura muerta iba acribillada y despedazada por las balas de las metralletas de los soldados de Chile, que otra vez habían traicionado a Chile".

Pablo Neruda, a días del Golpe de Estado, septiembre de 1973.





Felipe Henríquez Ordenes






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[REPORTAJE] Centro de detención y torturas DINA: La Venda Sexy






"La Discotéque o Venda Sexy" era otro de los recintos secretos de detención y tortura que mantuvo la DINA. Junto con Londres 38José Domingo Cañas y Villa Grimaldi, "La Discotéque o Venda Sexy" es uno de los lugares donde permanecieron muchos presos políticos que fueron subsecuentemente hechos desaparecer por la DINA, y que son parte de la denominada lista de los 119 Detenidos Desaparecidos.

Por ejemplo, los hermanos Mario Fernando y Nilda Patricia Peña Solari, fueron vistos allí, así como muchos otros, antes de desaparecer, incluyendo a: Ida Vera Almarza, Isidro Pizarro Meniconi, Luis Mahuida Esquivel, Antonio Soto Cerna, Luis Gonzáles Mella, Felix De la Jara Goyeneche, Marta Neira Muñoz, César Negrete Peña, Gerardo Silva Saldivar, Renato Sepúlveda Gajardo, María Joui Petersen, Francisco Rozas Contador, Jorge Eduardo Ortiz Moraga, Jorge Herrera Cofré, Ramón Labrador Urrutia, Luis San Martín Vergara. En todos estos casos testigos confirman haber visto por última vez a dichas personas en este centro de detención.



"La Discotéque o Venda Sexy" era una casa ubicada en Santiago en el sector de Quilín, en la calle Irán No 3037, cerca de la intersección con calle Los Plátanos, en la comuna de Ñuñoa (Coordenadas: 33°28′58.61″S 70°35′15.28″O / -33.4829472, -70.5875778). Se desconoce el nombre en jerga militar. 

La 'Venda Sexy' funcionó desde finales de 1974 y hasta mediados de 1975, en forma paralela a Villa Grimaldi. Aparentemente la casa era utilizada por un equipo operativo distinto a los que funcionaban en Villa Grimaldi, puesto que había diferencias en las formas de operar y en los antecedentes sobre las identidades de los agentes. Se presume por testimonios de ex agentes y ex colaboradores que ese centro estaba conformado por Carabineros. Los detenidos permanecían con la vista vendada, varios en una misma pieza, pero separados los hombres de las mujeres.  Los agentes del equipo operativo funcionaban dentro de un horario similar al común de la jornada de trabajo y luego salían del lugar dejando a los prisioneros a cargo de los guardias. Fuera de ese horario no se torturaba y las normas más estrictas se relajaban, dependiendo de la voluntad de los guardias. El recinto tenía música ambiental permanente, razón por la cual era conocido como "La Discotéque".

Los métodos de tortura se diferenciaban del de los otros recintos en cuanto se enfatizaban las vejaciones de tipo sexual. La violación de las detenidas y otros abusos sexuales de parte de guardias y agentes eran práctica corriente. También los detenidos varones eran víctimas de tales vejaciones. La parrilla y las corrientes aplicaciones de electricidad eran, asimismo, práctica habitual en el recinto.



Los episodios de tortura se alternaban con frecuencia con períodos de relajación y aún amabilidad de parte de los agentes, como método para tratar de obtener la información requerida. La declaración de una ex presa política que estuvo detenida en este recinto describe el tipo de tratos a los que eran sometidos: “...era una casa de dos pisos con subterráneo, con piso de parquet, una ventana redonda en el baño y una escalera de mármol, impresionante, muy grande, curva y ancha. Continuamente había música estridente, e incluso una vez pusieron en la pieza dos discos con la música a todo volumen, que nos produjo una terrible sensación. Fui bajada a un subterráneo donde comenzaron a torturarme a golpes, corriente, etc. Esa noche dormí en una pieza común que al parecer estaba destinada a los nuevos detenidos. Al día siguiente fui llevada a una pieza de mujeres, lugar donde vi a numerosas personas que estuvieron conmigo. Continuamente, además, entraban individuos a la pieza que nos vejaban de todas las formas imaginables y posibles...”.

Un testigo varón declaró en el proceso en el que se investigaba la desaparición de Marta Neira Muñoz, que en este recinto había sido violado por un perro especialmente amaestrado para tales deleznables actos y que mantenían los agentes en el subterráneo del inmueble.

Video: Ministerio de Bienes Nacionales



Felipe Henríquez Ordenes





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lunes, 14 de septiembre de 2015

Víctor Lidio Jara Martínez: 42 años exigiendo tu justicia






A quienes aún me dicen: "deja en paz a los muertos", no puedo sino responderles: ¿Están los muertos en paz? ¿Estamos en paz con ellos?

Un día de septiembre de 1973. Se ensañaron con él, con 44 impactos de balas.



¿Quién mató a Victor Jara? (1932-1973): 
Durante el golpe de estado del general Augusto Pinochet. Se encontraba en la Universidad Técnica del Estado, en Santiago de Chile, para cantar en un acto al presidente Allende. El 11 de septiembre de 1973.

La captura:
El día siguiente estaba junto con 600 profesores y estudiantes de la UTE, prisioneros. Un oficial del ejercito lo identificó, “¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!”. Simpatizaba con las ideas socialistas de Allende. Fue golpeado y torturado, antes y después del traslado al Estadio Nacional.

Cómo murió:
El 15 de septiembre un subteniente jugó la “ruleta rusa”, poniendo sólo una bala en su revolver y disparando a la sien de Víctor Jara. Fue el primer disparo mortal. El mismo subteniente ordenó que le dispararan ráfagas de fusiles. Según confesión del ex conscripto José Alfonso Paredes Márquez.



Los culpables:
En 2008 se detiene al coronel jubilado César Manríquez Bravo, jefe del campo de prisioneros en el Estadio de Chile, no colabora. En 2009 el ex conscripto José Paredes confiesa su participación y da detalles. Estaba presente el teniente Nelson Haase, durante la muerte de Victor Jara y durante la confesión de José Paredes. Haase negó todo. Paredes se retractó. Paredes fue el único procesado.

“El Príncipe”:
Varios detenidos lo señalan como el que más se ensañó con Victor Jara. Podrían ser: Rodrigo Rodríguez Fuschloger Nelson Edgardo Haase Mazzei (teniente) Pedro Barrientos (subteniente) El que más encaja es Nelson Haase. Descrito como arrogante, prepotente y despiadado. Hombre de confianza del ex jefe de la DINA, Manuel Contreras. Jefe del recinto de detención clandestina “Cuartel Bilbao”.

Tejas Verdes:
Se comprobó que en el hecho participó un contingente del Regimiento de Ingenieros de Tejas Verdes, con asiento en San Antonio, Región de Valparaíso. Al mando del teniente Nelson Edgardo Haase Mazzei. Subteniente: Pedro Barrientos. Fueron dos secciones de la segunda compañía de Tejas Verdes las que custodiaron el Estadio.



Unas últimas palabras:
Allende estableció una política de redistribución de la riqueza, lo que afectaba los intereses de la derecha y de Estados Unidos. Richard M. Nixon ordenó derrocar a Allende mediante el proyecto FUBELT. Henry Kissinger y la CIA de Estados Unidos participaron. Durante el gobierno de Pinochet el Congreso fue disuelto y los derechos humanos aniquilados. La dictadura dejó más de 3,000 muertos, Victor Jara entre ellos.

Desde los suburbios de Santiago, desde la falda de su madre, cantora, desde los sueños de su pueblo con los que aliñaba sus canciones, Víctor Jara, recopiló y revalorizó los cantos campesinos. Su profunda identificación con el pueblo fue casi mística. 

Como la Violeta, que le mostró el camino, vivió con ellos, se hizo piel y sangre de ellos para, desde el hombre provinciano, alcanzar lo universal y de forma irrevocable, con profundas convicciones, asumir su condición de artista comprometido.




No me vuelvan a decir que "deje en paz a los muertos", porque no lo haré: Si lo hago, los condenaré al olvido. ¿Así es como piensan que acallarán su voz, "dejándolos en paz"? 

No acallaron su voz, no lo hicieron, a 42 años de su asesinato, Víctor Lidio Jara Martínez sigue más vivo que nunca.


Felipe Henríquez Ordenes




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'Los mil días': El documental por los 40 años del Golpe que Canal 13 bajó de su web






El documental que fue transmitido a fines de agosto del 2013, se presentó en el marco de la conmemoración de los 40 años del Golpe de Estado en Chile. “Los mil días”, conducido por Aldo Schiappacasse que en cuatro capítulos presentó una mirada al contexto político y social de Chile durante el gobierno Constitucional de Salvador Allende.

Finas recreaciones de época, archivos históricos, y testimonios documentales se entrelazan en una cautivante narración minuto a minuto de una de las fechas más significativas de la historia nacional.

Como nunca antes en Canal 13 se dio a conocer lo sucedido al interior de La Moneda y los cuarteles militares. Las historias de más de una decena de chilenos anónimos que vivieron ese día, y cuyas vidas cambiaron para siempre.

Curiosamente el documental fue bajado de la web oficial del documental de Canal 13, por lo que no faltó el cibernauta que lo subió al portal de videos de dailymotion.com que presentamos a continuación.



Nota: La publicidad de los videos se despliega desde el sitio de dailymotion.com, por lo que no corresponde a este espacio. Solo debe esperar los 30 segundos de cada aviso y volverá a correr el documental. 


Capítulo N°1



Capítulo N°2



Capítulo N°3



Capítulo N°4



Videos, gentileza de dailymotion.com



Felipe Henríquez Ordenes





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sábado, 12 de septiembre de 2015

La persistencia de la memoria: El fotomontaje de La Moneda en llamas, a 43 años del Golpe





Los restos del presidente Allende son sacados por la Puerta de Morandé 80, clausurada durante la dictadura, reabierta en el gobierno del Presidente Ricardo Lagos.






 
Una obra maestra, del diseñador gráfico Andrés Cruzat, desde sus inicios en el 2014, no solo ha sorprendido a todo Chile, sino que también su trabajo ha recibido elogios desde el extranjero. Con su fotomontaje, "La persistencia de la memoria", evoca el bombardeo al Palacio de La Moneda, con fotos actuales, ocupando el mismo escenario, de hace 42 años atrás.



Cruzat enfatiza, que se inspiró en el famoso cuadro de Salvador Dalí, "aquel de los relojes que se detienen, mezclando el pasado con el presente, evocan la historia que no podemos olvidar", afirma Cruzat.

"Las fotos del golpe las vi cuando era niño, y yo pensé que eso era otro país, con el correr del tiempo supe que fue la triste realidad que nuestros compatriotas vivieron, y fue verdad, pasó acá en Chile. Los famosos montajes del fotógrafo ruso Sergey Larenkov, que mezclan imágenes del pasado con fotos actuales de la Segunda Guerra Mundial, me parecieron increíbles, e investigué si en Chile había algo parecido, como no encontré, las hice yo". Cuenta Andrés Cruzat.


Santiago en llamas, el ayer y el hoy.Fotos originales de Gustavo Alberto Bravo, Horacio Villalobos, Köen Wessing, Chas Gerretsen, David Burnett y Manuel Mejido.Fotomontaje, Andrés Cruzat.
Posted by Andres Cruzat - Fotomemoria on Sábado, 6 de septiembre de 2014

Santiago en llamas, el ayer y el hoy. Fotos originales de Marcelo Montesinos, Horacio Villalobos, Köen Wessing, Chas...
Posted by Andres Cruzat - Fotomemoria on Jueves, 11 de septiembre de 2014

Fotografías originales del archivo de la Vicaría de la Solidaridad, diario Fortín Mapocho, Espacio de Memoria Londres 38, Asociación de Fotógrafos Independientes.
Posted by Andres Cruzat - Fotomemoria on Miércoles, 9 de septiembre de 2015
 


La conciencia social del diseñador gráfico Andrés Cruzat, que lo inspiró a hacer esta alucinante obra -de la cual el artista anunció que vienen nuevos montajes- nos remonta a muchos al pasado, y nos ayuda continuar con la tarea de reconstruir nuestra memoria histórica. Retazos de nuestro pasado, que a 42 años del Golpe de traición a la patria encabezado por el cobarde dictador Augusto Pinochet, no siga en la impunidad.

Iglesia de la Gratitud Nacional, Te Deum de acción de gracias, un mes después del golpe | Andres Cruzat – Fotomemoria




Utilizando imágenes originales de los fotógrafos Marcelo Montecino, Horacio Villalobos, Köen Wessing, Chas Gerretsen, Luis Poirot, David Burnett, Manuel Mejido entre otros, Andrés Cruzat logró fusionar el pasado 11 de septiembre de 1973 con fotos de la actualidad en la misma locación. Narrar de manera ejemplar el minuto a minuto del momento histórico en que se produjo el Golpe de Estado que finalizó con el Gobierno Constitucional de Salvador Allende.

Es tarea de todos, modelar una sociedad, que experimentó en su seno, 17 años de Terrorismo de Estado.



LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA. 42 años del Golpe de Estado en Chile. 
Fotomontaje, Andrés Cruzat.

Puede seguir a Andrés Cruzat - Fotomemoria en su fanpage.



Felipe Henríquez Ordenes





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Por un debate sano y respetuoso

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