viernes, 31 de julio de 2015

Ministro Marcelo Díaz: Punta Peuco NO es una cárcel más, es un resort para genocidas





Ministro secretario general de Gobierno
Marcelo Díaz
Presente:

Estimado Ministro Marcelo Díaz: Hoy, a 31 de julio del 2015, y en el marco mediático del Caso Quemados, usted se refirió a la solicitud de un grupo de organizaciones de Derechos Humanos, encabezado por Carmen Gloria Quintana y Carmen Frei, de cerrar el penal de Punta Peuco, complejo penitenciario donde cumplen condena ex militares que violaron sistemáticamente los Derechos Humanos durante 17 años de Terrorismo de Estado.


Ministro, con fecha 23 de julio del 2014, por 53 votos a favor, 20 en contra y dos abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de acuerdo para solicitar a la Presidenta Michelle Bachelet el cierre definitivo del penal de Punta Peuco, ubicado en la comuna de Tiltil, donde actualmente alojan los más cobardes criminales de lesa humanidad. ¿Sabe usted en qué quedó ese proyecto de ley?. La respuesta es simple: EN NADA.

Hoy a 25 años de la transición a la democracia, y sólo debido a la exposición pública del Caso Quemados, recién en el gobierno de la Presidenta Bachelet están retomando las iniciativas que dejaron inconclusas el año 2014 de cerrar un penal de lujo construido en el gobierno de Eduardo Frei, equipado especialmente para los más cobardes soldatitos de Pinochet que cometieron los más atroces crímenes y violaciones a los Derechos Humanos durante los 17 años de Terrorismo de Estado que dejó un baño sangre de miles de compatriotas.

No puedo dejar de preguntarme, ¿Si el Caso Quemados no se hubiera presentado hoy en la actualidad, el Gobierno de la Presidenta Bachelet hubiese actuado por iniciativa propia sobre la deuda histórica del Estdo de cerrar Punta Peuco?

Ministro: ¿Por qué no fue cerrado en los propios Gobiernos democráticos? ¿Por qué una de esas cárceles VIP, Penal Cordillera la tuvo que cerrar el gobierno ex-presidente Sebastian Piñera? Al menos por mi parte, nunca he encontrado una respuesta satisfactoria, más decir que sólo en Chile suceden éstas y otras aberraciones.

Estimado Ministro, por si no le queda claro, sobre lo que usted dijo que "Punta Peuco es una cárcel más", me tendrá que perdonar, todo el pueblo chileno sabe que eso NO es así. Usted y el Gobierno deben saber que son descaradas las diferencias que existen entre el Resort para asesinos Punta Peuco versus la realidad que existe hasta hoy, en los centros penitenciarios comunes existentes en nuestro país, por dar un solo ejemplo: La cárcel de San Miguel.

Hasta el día de hoy cabe la pregunta del por qué la justicia en Chile, permite este tipo de diferencias que existen entre los reos de los centros penitenciarios comunes a lo largo del país, con el Hotel 5 estrellas para genocidas. "Si la justicia ha de ser igual para todos", como tantas veces le hemos escuchado decir, ¿Por qué existen éstas diferencias?


Lo vimos en mayo del 2011, donde marcadas desigualdades reveló un reportaje de Televisión Nacional (Ver Video) entre las cárceles donde están recluidos militares condenados por gravísimas violaciones a los derechos humanos y, los detenidos en otros recintos penales del país. Por primera vez, la televisión chilena ofreció imágenes del interior de dos penales, Punta Peuco y el extinto Penal Cordillera, en los que se pudo apreciar una situación muy, pero muy distinta a la de la cárcel de San Miguel, o en otros centros penitenciarios del país.


Muy lejos del hacinamiento de otras prisiones, en el Penal Punta Peuco, hay sólo 58 reclusos, custodiados por al menos 70 gendarmes. Los “detenidos” en Punta Peuco pueden salir entre las 8.00 y las 20.30 horas, cuestión que en el extinto Penal Cordillera los “presos” podían ser visitados tres veces a la semana por siete horas. En tanto, en la ex Penitenciaría están recluidos 7.200 internos, los cuales son resguardados por 530 gendarmes. Los reclusos pueden salir desde las 8.00 hasta las 11.00. Los cercanos a estos últimos pueden verlos sólo una hora a la semana.



En Punta Peuco se observan canchas de tenis, quinchos, parrillas para asados, jardines con césped, televisión por cable, más Internet, caminerías, salas de juegos y amplios espacios para recibir visitas. En el extinto Penal Cordillera, los diez cobardes asesinos que alojaban allí disponían de cinco cabañas, cada una de ellas equipadas con dos habitaciones, una en suite, una sala de estar, baño, y cocina; en ese penal no habían rejas o barrotes. Eso sólo es comparable con el lujo de la cárcel de Envigado, que el narcotraficante Pablo Escobar mandó a construir para sí mismo.

En este sentido, el director de seguridad de Gendarmería, Coronel Heriberto Muñoz, sostuvo en esa entrevista de TVN del 2011 que “las condiciones de reclusión de Punta Peuco y Cordillera son el ideal que nosotros como gendarmería proponemos”. Consultado este último si existe un estándar de primera y de segunda clase en las cárceles chilenas, minuto 04:50 del video adjunto, respondió que “atendida la realidad actual creo que hay que decir que efectivamente así es“.


Esos hoteles 5 estrellas -no son cárceles- deberían ser la envidia de los países del primer mundo, pues son muy superiores a aquella en que reside Bernard Madoff, o a las que alojaron temporalmente a Paris Hilton o DSK. Excepto porque estos no son penales diseñados para albergar a cualquier criminal. No se trata de un establecimiento destinado a menores delincuentes o a quienes están siendo procesados sin que aún se haya dictado una sentencia condenatoria en su contra. Dicho penal, está reservado para militares condenados por violaciones de derechos humanos cometidas sistemáticamente por 17 años de Terrorismo de Estado durante la dictadura de Pinochet; esos son los presos VIP que han merecido un trato deferente de parte de los gobiernos democráticos. Por el contrario, los delincuentes que han cometido delitos de menor y mayor grado, pero que nunca portaron un uniforme, continúan hacinados en las viejas cárceles chilenas; mientras tanto, en la Penitenciaría de Santiago conviven 7.200 reclusos, 170 de los cuales duermen a la intemperie, en tiendas de campaña.

Sin duda, todos los presos deben ser tratados con dignidad; pero esa discriminación, que beneficia a quienes torturaron y asesinaron en nombre de un ignorante y cobarde dictadorcillo traidor a la patria, Augusto Pinochet, resulta inaceptable que esto ocurra en una sociedad democrática.

Pedro Espinoza (arriba) y Hugo Salas (abajo) en el patio común de Punta Peuco.

No es posible que quienes cometieron los crímenes más atroces y mancharon de sangre el nombre de toda una nación, reciban un trato más humano que un ladrón de celulares o un estafador. Lo insólito es que esas condiciones, que ofenden a los chilenos decentes, fueran impuestas por las Fuerzas Armadas de un gobierno democrático.

Si la justicia ha de ser tal, se debe tratar con el mismo rigor a todos sin excepción; a los más poderosos y a los más humildes; a los que cometen sus fechorías bajo el amparo del Estado y a los que actúan por cuenta propia. A menos que el Gobierno de Chile comparta los valores y principios de quienes hoy están "presos" en el penal de Punta Peuco.

Estimado Ministro Díaz, ¿Entiende usted ahora por qué Punta Peuco no es una cárcel más y hay que cerrarlo a la brevedad?








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jueves, 30 de julio de 2015

La verdad detrás de las millonarias pensiones que el Estado otorga a violadores de los DD.HH.




Asesinos Cúpula de la DINA y CNI

Todos quienes están presos en Punta Peuco y en otros centros de reclusión, incluidos Manuel Contreras -Este último alojando desde septiembre del 2014 en el Hospital Militar-, Miguel Krassnoff o Álvaro Corbalán, por nombrar a alguno de estos genocidas, reciben suculentos sueldos de las instituciones militares que en el caso del “Mamo” Contreras llega incluso a cerca de tres millones de pesos mensuales. Es parte de su jubilación como "General del Ejército".

Felipe Vidal, en el programa Así Somos de La Red emitido el día 25 de marzo del 2014, explicó con lujo de detalles lo que hay detrás de las millonarias pensiones que reciben de parte del Estado de Chile, ex militares del ejército que violaron sistemáticamente los derechos humanos de millones de personas, durante 17 años de Terrorismo de Estado en Chile.



El próximo paso de las Organizaciones de Derechos Humanos es pedir que los militares criminales y violadores de derechos humanos sean degradados para quitarles sus beneficios. Presentado por el diputado DC Gabriel Ascencio en 2010, el abogado Nelson Caucoto afirma que “la palabra degradar es quitar el grado a una persona en el ámbito militar y es una pena que lleva indudablemente al condenado a privarle derechos, beneficios y honores que haya obtenido durante el transcurso de la carrera militar”.

¿Cómo se debe enfrentar la situación de aquellos militares que tuvieron directa participación en los atropellos a los personas y crímenes que fueron juzgados, están pagando sus culpas en una cárcel especialmente creada para militares asesinos y genocidas como Punta Peuco y que mantienen sus rangos militares, con todos los beneficios especialmente los económicos?

El diputado (DC) Gabriel Ascencio, presentó un proyecto de ley al Congreso Nacional en el 2010, con el que se buscaba  modificar el Código de Justicia Militar, ya que en este no considera la deshonra  para aquellos uniformados que hayan cometido delitos de lesa humanidad.

Ascencio añadió que “la pena de degradación producirá la privación del grado y del derecho a usar uniforme, insignias, distintivos, condecoraciones o medallas militares, el retiro absoluto de la Institución, la incapacidad absoluta y perpetua para servir en el Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Carabineros, la pérdida a perpetuidad de todos los derechos políticos activos y pasivos, y la incapacidad para desempeñar, a perpetuidad, cargos, empleos y oficios públicos“.

El abogado Nelson Caucoto explica que “la idea de este proyecto es que los militares violadores de derechos humanos sean condenados y no puedan seguir gozando de los privilegios y los honores que les concede el grado que han obtenido, lo que es contradictorio, ya que en este momento  se condena a una persona y, sin embargo, sigue ostentando su grado y sigue recibiendo pensiones y beneficios“.

En síntesis, hoy en día los violadores de los derechos humanos, criminales y terroristas de Estado que están procesados por la justicia pueden recibir sus jubilaciones, sus asignaciones por “servicios a la patria”, léase asesinatos en masa, entre otros, y si éstos trabajan para el Estado pueden además recibir su sueldo sin ningún problema.

¿Qué haremos nosotros como chilenos conscientes de que esta situación no puede seguir en estas condiciones? En crímenes de lesa humanidad, Violadores de los Derechos Humanos simplemente NO pueden recibir dineros públicos. 

¿Seguiremos esquivando un tema del cual ya no merece ninguna discusión más que proceder a hacer real justicia en un Chile que ha esperado más de 40 largos años por justicia que ha sido obstruida por un manto de impunidad que incluso los gobiernos democráticos, una vez iniciada la “transición a la democracia”, han mantenido con los criminales, un abominable pacto de silencio?

Que las Organizaciones de Derechos Humanos en Chile, hoy exijan que, el proyecto no puede ser retroactivo, es decir, que los violadores de derechos humanos del ámbito militar del pasado no sigan gozando de las prerrogativas que tienen hasta el día de hoy y sólo los que se conocieran de aquí en adelante sufran las penas corporales de privación de libertad, que tengan penas de degradación y así sientan realmente el peso de haber cometido los más horrendos crímenes de lesa humanidad durante la operación de exterminio Pinochetista, perpetrado por cobardes soldaditos militares, durante los 17 años de Terrorismo de Estado en Chile.





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martes, 28 de julio de 2015

Michel Nash: El Conscripto asesinado por negarse a matar a sus compatriotas






Michel Nash fue asesinado por negarse a empuñar las armas contra sus compatriotas. Esa heroica decisión le costó la vida al joven Nash y lo transformó en el primer héroe anónimo, que la historia de Chile, deberá reconocer.

Un héroe anónimo llamado Michel Nash: pagó con su vida al negarse a empuñar las armas contra sus compatriotas.

Hay alguien que se les olvida, también fue conscripto, amó al Ejército de Chile, y no rompió su juramento leal. Es el caso del joven conscripto Michel Selim Nash Sáez que con 19 años, cumplía con el Servicio Militar Obligatorio en Iquique. Nash, se negó al frente de sus superiores, a apretar el gatillo que fusilaría a sus compatriotas.

Michel Nash era militante de las Juventudes Comunistas, por lo cual, cuando ocurre el golpe de estado y sus superiores le dicen que deberá empuñar las armas contra “los marxistas”, se niega y, dice que está dispuesto a defender su Patria, pero que no dispararía contra el pueblo que juró proteger. Acto seguido fue dado de baja del Ejército y despojado de su uniforme de soldado, el mismo 11 de septiembre y enviado al campo de Prisioneros de Pisagua. Su suerte estaba echada; aquel sería un viaje sin retorno.

El joven soldado, fue parte de un falso intento de fuga ocurrido en Pisagua, el 29 de septiembre de 1973, tesis, que en el curso de la investigación que llevaba el ministro de fuero Mario Carroza, fue descartada, ya que numerosos testimonios grafican que los seis detenidos, fueron escogidos en forma selectiva. Así también quedó establecido en el Informe Rettig, pues la Comisión señala que les asiste la convicción que Nash y los otros 5 ejecutados “fueron víctimas de grave violación de sus derechos humanos, cometidas por agentes del Estado”

Junto a Michel Nash, fueron asesinados otros 5:
  • Juan Calderón Villalón, 25 años, militante del Partido Socialista, es trasladado a Pisagua a bordo del Buque Maipo.
  • Marcelo Guzmán Fuentes, 34 años, socialista. Se presentó voluntariamente al Regimiento de Telecomunicaciones.
  • Luis Alberto Lizardi Lizardi, 29 años y militante del Partido Socialista, detenido el mismo 11 de septiembre.
  • Nolberto Cañas Cañas, 48 años, militante del Partido Socialista y ejercía a la fecha de su detención, como Interventor del Complejo Pesquero Norte.
  • Juan Jiménez Vidal: 42 años, funcionario de Aduanas en Valparaíso y sin militancia conocida. Se presentó voluntariamente el 13 de septiembre de 1973.


Los seis detenidos fueron escogidos como “voluntarios” para realizar trabajos fuera de la cárcel. La autoridad militar efectivamente pidió voluntarios y aunque algunos presos se ofrecieron, los 6 fueron escogidos en forma selectiva. Este hecho es recordado por el ex prisionero político, Angel Prieto, que junto a tres de 11 hermanos, estuvo detenido en Pisagua. “Cuando pidieron voluntarios yo levanté la mano, pero no me consideraron. Los que fueron llevados, fueron seleccionados, en forma intencionada, entonces queda claro que los iban a matar”, recuerda emocionado.

La versión oficial de intento de fuga dice que los detenidos huyeron y que fueron conminados a detenerse y que como no obedecieron, debieron dispararles. La versión fue descartada por la Comisión Rettig y en función de esa misma línea, el juez Mario Carroza sometió a proceso a 6 militares.

LA FAMILIA

Respecto a la valiente decisión de su hermano, aquel fatídico 11 de septiembre de 1973, Leila Nash señala que “para nosotros como familia es una alegría triste porque te enorgullece saber que fue incapaz de asesinar a otras personas, por una orden que no era justa ni correcta, era una orden criminal”.

Y tristeza, dice, “porque con ello se fue su vida, Y lo que tenemos es una familia desarmada por ese hecho. Entonces están las dos emociones juntas, el orgullo por la consecuencia de vida de Michel, y una tristeza por el costo que hubo que pagar por ello”.

La familia Nash Sáez, con un padre ya fallecido y una madre enferma, sigue albergando la esperanza que la justicia llegue a buen término y que las condenas que se dictaminen, sean proporcionales a los crímenes cometidos.

-Sin embargo, los jefes, los altos mayores que estuvieron en Pisagua, ya están fallecidos.

-Ese es el costo que hay que pagar porque la justicia se demora tanto en llegar. Entonces los autores de los crímenes se van muriendo; las familias de las víctimas también se van muriendo… Igual hay pequeñas alegrías cuando vemos que la justicia avanza. Mi papá murió el 2002 y no alcanzó jamás a escuchar que hubo acusaciones contra algunos de estos criminales. Y murió Forestier, el asesino (Comandante en jefe de la Sexta División de Ejército); murió Larraín (jefe del Campo de Prisioneros de Pisagua) que también tuvo responsabilidad. Por lo menos Benavides, que según los testimonios de prisioneros fue quien señaló a mi hermano en la lista para los “trabajos voluntarios”, todavía está vivo por lo que esperamos que pague por el crimen.

-¿Cómo ha vivido estos 40 años?

-No ha sido fácil vivir estos 40 años para que recién se empiece a vislumbrar justicia. He conocido a gente muy valiosa durante este proceso de búsqueda de justicia y he visto cómo mi hermano ha trascendido en jóvenes que han tomado su nombre y su consecuencia como ejemplo para trabajar por una sociedad y un país mejor.

LA QUERELLA

En 1998 la familia de Michel Nash interpuso una querrella por Homicidio Calificado en la Corte de Apelaciones de Santiago, en contra de Augusto Pinochet y otros altos oficiales, bajo el patrocinio del abogado Adil Brkovic. Es la misma causa que hoy lleva como ministro de fuero, Mario Carroza y que se caratula como “Nash y otros”.

El sitio web Memoria y Justicia publicó un extracto de la querella criminal interpuesta por los padres de Michel Selim Nash.

“Según testimonios de personas que se encontraban presas, el día 29 de septiembre de 1973, temprano en la mañana poco antes de las 9:00, el comandante del “campo de prisioneros de guerra” teniente coronel Ramón Larraín, ordenó a los cerca de 600 prisioneros salir de sus celdas y formar afuera de ellas.

“Junto a él estaban el capitán Sergio Benavides y los tenientes Contador, Figueroa y Ampuero, según relatos coincidentes de ex prisioneros de Pisagua. Pasaron lista y Larraín pidió seis voluntarios para realizar tareas de pintura. Después dijo que necesitaban otros seis voluntarios para instalar unos pilotes. Esta vez los seis no fueron voluntarios, sino elegidos por cada oficial, a pesar de que en los casos de Cañas y Guzmán estos manifestaron su deseo de no salir y otros se ofrecieron para sustituirlos.”

“Contador eligió a Cañas que estaba recién operado pocos días antes de ser detenido y caminaba con dificultad. Ampuero eligió a Guzmán a quien lo fue a buscar al interior de la celda porque no había salido a formar. Benavides sacó al conscripto Michel Nash. El propio Larraín sacó a Lizardi. Figueroa eligió a los dos ex infantes de Marina Juan Calderón y Juan Jiménez. Llegaron estos dos últimos, funcionarios del Departamento de Investigaciones Aduaneras, el 18 de septiembre desde Valparaíso en el mercante “Maipo” como prisioneros de la Armada, junto a otros 300 presos políticos de esa institución.”

Según testimonio recogido en la investigación llevada a efecto por el Ministro en Visita Sr. Sánchez Marré, con ocasión del descubrimiento el 2 de junio de 1990 de una fosa en la localidad de Pisagua, se logró establecer que los prisioneros nunca intentaron huir, sino que fueron obligados a correr mientras un grupo de militares les disparaban por la espalda, incluso con un ametralladora punto 30 emplazada en un Jeep.



Enfrentado a una encrucijada brutal, el conscripto Nash optó por respetar la democracia y la soberanía popular, “hasta dar la vida si fuese necesario”.

El soldado Michel Selim Nash Sáez es el más joven de los uniformados que no estuvieron dispuestos a participar en el Golpe de Estado en septiembre de 1973. Esos héroes que nadie recuerda, cuya silenciosa epopeya los convierte en verdaderos generales del pueblo. 







Artículo enlazado:
Retazos de la memoria, por Felipe Henríquez Ordenes: Ejercicios de Memoria: Diez minutos preciso antes que me acribillen


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domingo, 26 de julio de 2015

La música en los campos de exterminio y de prisioneros en la dictadura de Pinochet






Celebración, apoyo, desafío, liberación: La BBC Mundo exploró el papel que jugó el canto en la vida cotidiana de los recintos de tortura de Pinochet.


Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, la dictadura de Augusto Pinochet estableció a lo largo de Chile cientos de campos de prisioneros. Miles de personas pasaron por ellos. Muchas murieron. Casi todas sufrieron torturas.

Los relatos de lo que ocurrió en esos lugares son escalofriantes, pero también iluminadores. En medio del drama, los presos intentaban sobrellevar de la mejor manera posible lo que vivían, aprendiendo idiomas y creando talleres laborales y artísticos que les permitieran armar una rutina, aprovechar el tiempo de cautiverio y mantener el espíritu en alto.

En la miniserie aquí publicada (*) exprisioneros dan testimonio del papel que jugó la música durante el tiempo que pasaron en cautiverio. Cantaban para celebrar que alguien era puesto en libertad, para apoyarse en los peores momentos, para festejar un cumpleaños o un matrimonio o simplemente porque cantar los hacía sentirse vivos y libres.

También es posible escuchar extractos de un acto de despedida grabado clandestinamente en el centro de detenidos de Chacabuco, que el cantautor Ángel Parra -quien estuvo preso en ese recinto- convirtió en un disco. Es uno de los pocos documentos sonoros que existen de esos días.

CAPÍTULO 1: EL TESTIMONIO DE VÍCTOR JARA




Durante el cautiverio que vivieron, los prisioneros políticos chilenos crearon muchas obras basadas en la experiencia que vivían. Una de las más emblemáticas fue el poema que el cantautor Víctor Jara escribió en el Estadio Chile antes de morir. Con sus versos finales Isabel Parra hizo una versión cantada.
Escuchar aquí.

CAPÍTULO 2: CANTAR EN SILENCIO



En el tiempo que pasó en distintos campos de prisioneros, la música era para Iván Parvex “una forma de descanso”. En una conversación que mantuvo en los estudios de la BBC con la musicóloga Katia Chornik revela que durante su encierro fue un entusiasta participante en todas las actividades musicales organizadas por los detenidos y cuenta cómo cuando le prohibían cantar se las ingeniaba para seguir haciéndolo aunque fuese mentalmente.
Escuchar aquí.

CAPÍTULO 3: EL CORO DEL ESTADIO



El Estadio Nacional fue uno de los principales centros de detención creado por el gobierno militar chileno tras el golpe de Estado de 1973. Se calcula que al menos 7.000 personas pasaron por allí. En 2001 la documentalista Carmen Luz Parot reconstituyó la memoria de lo que ocurrió en ese recinto y al develar la cotidianeidad de los prisioneros se encontró con un importante anecdotario musical. (Duración: 5 minutos)
Escuchar aquí.

CAPÍTULO 4: EL CREADOR DE REYES



Sergio Vesely estaba en el campo de prisioneros de Puchuncaví cuando el nacimiento de un bebé lo inspiró a escribir la primera de las numerosas canciones que compuso durante su detención. Aquí habla de cómo la vida diaria en el recinto le servía de excusa para crear y se pueden escuchar algunos de sus temas. (Duración: 5 minutos)
Escuchar aquí.

CAPÍTULO 5: LAS DESPEDIDAS



Beatriz Miranda, que estuvo en varios centros de detención, comparte con BBC Mundo sus recuerdos de los momentos más importantes en que las prisioneras cantaban y habla del repertorio que elegían. (Duración: 5 minutos)
Escuchar aquí.
En la web www.cantoscautivos.cl, se puede encontrar en cada entrada un relato, la letra y audio de la canción.

Clic ACÁ para acceder de forma directa


(*) Esta serie fue transmitida y publicada originalmente en 2005 con el título Canto Cautivo. La musicóloga Katia Chornik, quien lleva años estudiando el tema de la música en los campos de prisioneros de Pinochet, colaboró en ella haciendo entrevistas y aportando material que ha recopilado durante su investigación.
Fuente BCC Mundo




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sábado, 25 de julio de 2015

Pinochetistas: Radiografía al alma a un facho






"Comunistas, maricones, les mataron los parientes por weones... (bis)".

Lo que a la inmensa mayoría del pueblo chileno y del mundo hoy, nos produce una profunda vergüenza ajena; algo así como sumergir la cabeza en el inodoro y no ver las cosas tal y como son, sino como una especie de óptica subjetiva. El agua sucia, podrida, y probablemente con esas cosas que flotan, que a ojos vista de todo el mundo -menos a un pequeño puñado- nos resultan realmente repugnantes.

Es que por éstos innombrables, nadie gasta una vela. Como entre los conservadores ingleses contaba con más de algún nostálgico partidario de esos que admiran a dictadores tercermundistas de lejos.

Pensaba mejor guardar silencio, pero no puedo. A pocos días de que el conscripto Fernando Guzmán delatara a los ejecutores del crimen que mató a Rodrigo Rojas De Negri y dejó con graves quemaduras a Carmen Gloria Quintana, volvieron a flotar aquellas cosas que nombré hace un momento: Los Pinochetistas.







Es que ser pinochetista no es fácil. Menos iniciado el siglo veintiuno. Época de democracia, globalización y tolerancia. No debe ser fácil, entonces, morderse la lengua ante tanto olvido. Ante tanto desprecio y desconsideración. Debe ser difícil viajar por el mundo, especialmente a esos países desarrollados que el chileno medio suele admirar -USA o Europa- y darse cuenta que lo íntimamente admirado provoca tanta repulsión y rechazo.

No es exagerado decir, que para esas sociedades, Pinochet representa -con esa foto con anteojos oscuros de fondo- lo más parecido al mal. Pero mientras algunos -la mayoría- aprieta los dientes y resiste, llevando su pinochetismo como esos placeres que en público nos dan vergüenza, otros -los menos- se desatan. Como Otero y Piñera, José. Por eso -unos pocos pinochetistas furiosos y desatados cual señora de la Fundación Pinochet- no deberían preocuparnos mayormente.




Nadie espera que personas que participaron y que gozaron de un poder que jamás habrían dispuesto en una democracia en forma, como José Piñera, tengan el más mínimo atisbo de reflexión y autocrítica. En ellos siempre estará el alarido del fanático, o lo que es peor, del agradecido. Es obvio que como sociedad habría sido mucho mejor que buena parte de nuestra derecha política hubiera reflexionado y volviendo sobre sus pasos, hubiese reconocido el error histórico de apoyar hasta el último de sus días una dictadura que despreció con tanta furia la vida y la dignidad de nuestros compatriotas.

Pero qué va. Para este tipo de "personas", que ubican la propiedad individual y su defensa como un valor infinitamente superior a la vida o a la libertad personal -de ahí su disparatada comparación entre Hitler y Allende- eso es un lenguaje simplemente ininteligible. Honestamente, no estamos para esperar tanta virtud y lo que es más importante, ni siquiera lo requerimos.

Nuestros pinochetistas no tienen ni por asomo esa sensibilidad moral que requiere el arrepentimiento. Ante la calidad moral de nuestros pinochetistas, en cambio, no tiene mucho sentido esperar vergüenza genuina, esa que deriva del arrepentimiento. Nos debe bastar –y sinceramente creo que basta- la vergüenza pública.

Por ello el abierto rechazo al neo-pinochetismo, ya sea por las propias instituciones -como en el caso Otero- o por los propios políticos –como en el caso Piñera (José)- es una buena noticia que vayan en esa dirección. En el resto de los casos, nos debe bastar con que la mayoría de ese pinochetismo siga siendo un gusto puertas adentro.

Extraño e inconfesable -qué duda cabe- para el resto de los mortales que solemos valorar la vida, la democracia y los derechos humanos.

"Comunistas, maricones, les mataron los parientes por weones... (bis)".


[En este video, pinochetistas celebran el triunfo de Piñera, en marzo del 2010]

Pueden seguir haciendo lo que quieran, incluyendo otros actos de ignominia y miseria humana, pero en su fuero interno todos saben que vivimos en un país lleno de heridas sin cicatrizar y de injusticias sin respuestas. Y así las cosas, aquellos que se burlan del dolor humano, sólo demuestran su pequeñez de espíritu, su ignorancia, su insensibilidad y su estupidez.


Felipe Henríquez Ordenes
 





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jueves, 23 de julio de 2015

Documento comprueba que Ejército de Chile hizo un pacto de silencio para ocultar crímenes





El poder judicial tiene ahora la oportunidad de insistir, si efectivamente tiene interés real en establecer dónde están los cuerpos de los desaparecidos y qué sucedió con los compatriotas que fueron ejecutados por órdenes expresas de los esbirros de Pinochet. Miles de personas violentadas con los más horrendos vejámenes y sistemáticas violaciones a los derechos humanos perpetradas durante 17 años de Terrorismo de Estado. 

La justicia debe ahora actuar ante los hechos que acontecieron en la dictadura, sobre todo después que la Corte Suprema reconoció el 6 de septiembre del año 2013, "las graves acciones y omisiones que en ese entonces se incurrió" y comprometió "sus mejores esfuerzos en el esclarecimiento de esta clase de delitos", e instó a todos los jueces de la República y funcionarios del Poder Judicial a persistir en tal tarea, como también al reconocimiento y promoción de los Derechos Humanos, tal cual lo prescribe la Constitución Política de la República". Aunque parezca imposible, el ejército debería hacer un gesto parecido.

Mala Memoria de valientes soldados.

Fue el 1 de agosto del 2014, cuando el valiente soldado, General Humberto Oviedo, negó la existencia de un pacto de silencio en las filas del Ejército de Chile, al ser consultado por el hallazgo de osamentas en terrenos de Santo Domingo.


Desde la entidad el Comandante en Jefe del Ejército, Humberto Oviedo, desmintió que exista algún pacto de silencio para ocultar información. "Yo no conozco ningún pacto de silencio, y sería lamentable que eso sucediera".

Por otra parte, descartó que los terrenos donde aparecieron los restos óseos humanos, hayan pertenecido al Ejército. Por su intermedio, el Ejército informó que colaboraría con la investigación de osamentas encontradas en Santo Domingo, en un fundo cercano al condominio Las Brisas, peritajes ordenados por la Ministra en Visita Marianela Cifuentes.

De este modo se investigaría si las osamentas encontradas en la región de Valparaíso corresponden a detenidos desaparecidos torturados en Tejas Verdes, centro de exterminio de la dictadura cuya máxima autoridad era el entonces teniente coronel Manuel Contreras.

La amnesia del ex Comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre.




Cheyre, en el año 2013 aseguró desconocer la información sobre el paradero de los desaparecidos solicitada por Ernesto Lejderman. En el programa de TVN, conducido por Juan Manuel Astorga (CLIC ACÁ), el ex comandante en jefe del ejército dijo: "No puedo aportar más porque no sé más". Aunque era el ayudante de Ariosto Lapostol Orrego, el jefe del regimiento Arica de La Serena, afirmó que no participó –ni tampoco supo– de violaciones de derechos humanos. Cheyre dijo que las violaciones las cometió un “grupúsculo” (empleó exactamente ese término preciso) que tenía más poder que los mandos regulares. 

El ex comandante en jefe salió del estudio de TV derrotado por un hombre más joven que nunca perdió el control. Al par de días tuvo que abandonar la presidencia y la membresía del consejo directivo del Servicio Electoral (Servel), el organismo responsable de las elecciones. Enseguida, se renovaron otras denuncias en su contra, algunas formuladas sin eco cuando era jefe del ejército, otras de data más reciente.

Cheyre, en la oportunidad mintió descaradamente ante todo el país. Apareció un documento que lo desmiente. Un “acuerdo solemne” de 1996 indica que si formó parte del partido del poder en el ejército, el “grupúsculo” del alto mando identificado con el jefe supremo. 

Documento comprueba que el Ejército juró lealtad al General Augusto Pinochet.


El curioso documento, de 5 hojas tamaño oficio, quedó “bajo custodia, en la Caja de Seguridad del Sr. Secretario General del Ejército”, coronel Jaime Lepe Orellana, quien en la última página escribió “Tomé conocimiento” y añadió su rúbrica debajo de los 44 generales.

Muchos miembros del alto mando convocados por Garín firmaron desde sus divisiones o guarniciones a lo largo del país, incluso otros viajaron desde el exterior, como Cheyre Espinosa, quien aparece como Jefe de la Agregaduría Militar de Chile en España. 

Transcripción del “compromiso” y lista de firmantes 

Ejército de Chile
Comandancia en Jefe 

ACUERDO SOLEMNE 

"En Santiago, a cinco días del mes de enero del año 1996, y por decisión unánime de sus miembros, convocados a reunión por el Sr. Comandante en Jefe del Ejercito Subrogante, Mayor General Guillermo Garín Aguirre, el Alto Mando Institucional ha concordado en dejar constancia escrita de los sentimientos de invariable respeto, irrestricta lealtad, afecto y especial deferencia hacia la Máxima Autoridad del Ejército de Chile, Capitán General Augusto Pinochet Ugarte; sentimientos que les inspiran para que, en los años venideros, mantengan una constante preocupación por las necesidades que le asistan en su diario quehacer, conservando toda la actual estructura de apoyo que corresponde a una autoridad de tan alta investidura. Todo ello tiene su cimiento y aliciente, en el merecido reconocimiento que todo subalterno debe testimoniar a quien es ya, una de las figuras mas relevantes de la historia patria, por sus dotes de Soldado, Estadista y Servidor Público, y que, además, pasará a formar parte de la galería de personajes mas ilustres y distinguidos del siglo que nos deja".

Firman
1) Guillermo Garín Aguirre, Mayor General, Comandante en Jefe del Ejército Subrogante.
2) Richard Quaas Bornschever, Mayor General, Jefe del Estado Mayor del Ejército.
3) Jaime Concha Pantoja, mayor General, Inspector General del Ejército.
4) Javier Salazar Torres, Mayor General, Director de Movilización Nacional.
5) Ramón Castro Ivanovic, Mayor General, Comandante en Jefe 1er Cuerpo de Ejército.
6) Hernán Ramírez Rurange, Mayor General, Cdte. en Jefe Región Militar Austral.
7) Rafael Villarroel Carmona, Mayor General, Cdte. Gral. Guarnición Ejto. Reg. Metropolitana.
8) Fernando Torres Silva, Brigadier General, Auditor General del Ejército.
9) Eugenio Videla Valdebenito, Brigadier General, Director de Operaciones del Ejército.
10) Patricio Acevedo Trujillo, Brigadier General, Director de Logística del Ejército.
11) Luis Cortés Villa, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Apoyo Log. del Ejército.
12) Guillermo Sánchez Rojas, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Apoyo Adm. del Ejército.
13) Ricardo Izurieta Caffarena, Brigadier General, Jefe Misión Militar de Chile en EE.UU. de N.A.
14) Sergio Moreno Saravia, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Institutos Militares.
15) Eugenio Covarrubias Valenzuela, Brigadier General, Director de Inteligencia del Ejército.
16) Carlos Chacón Guerrero, Brigadier General, Cdte. del Cdo. Industria Militar e Ing.
17) Jaime Izarnótegui Valenzuela, Brigadier General, Director del Personal del Ejército.
18) César Streitt González, Brigadier General, C.J. de la VII Div. Ejército.
19) Alejandro Martín Junemann, Brigadier General, C.J. de la I Div. Ejército.
20) Sergio Candia Muñoz, Brigadier General, Jefe Servicio de Material de Guerra.
21) Víctor Lizárraga Arias, Brigadier General, Jefe del Comité Asesor del C.J.E.
22) Luis Iracabal Lobo, Brigadier General, Director de FAMAE (Fábricas y Maestranzas del Ejército).
23) Juan Lúcar Figueroa, Brigadier General, C.J. de la V Div. Ejército.
24) Enrique Gillmore Callejas, Brigadier General, Director del Instituto Geográfico Militar.
25) Juan Nielsen Stambuk, Brigadier General, Vice Pdte. del C.I.D.
26) Raúl Carvajal Davidson, Brigadier General, Director de Regionalización y Desarrollo del Ejército.
27) Sergio Espinoza Davies, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Ing. del Ejército.
28) Hugo Jaque Valenzuela, Brigadier General, C.J. VI Div. Ejército.
29) Juan Emilio Cheyre Espinosa, Brigadier General, Jefe Agregaduría Militar de Chile en España.
30) P. Grez (datos ilegibles).
31) Hernán Reyes Santelices, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Telecom. del Ejército.
32) Manuel Vitis Engelsberg, Brigadier General, Jefe del Servicio de Sanidad del Ejército.
33) Martín Muñoz Baeza, Brigadier General, Jefe Control y Proyectos de la JEMGE (Jefatura del Estado Mayor General del Ejército).
34) Hernán Núñez Manríquez, Brigadier General, C.J. (ilegible) I D.E.
35) Emilio Timmermann Undurraga, Brigadier General, C.J. II Div. Ejército.
36) René Norambuena Véliz, Brigadier General, Jefe de la Jef. de Transportes del Ejército 37) Abraham Bustos Letelier, Brigadier General, Director de Finanzas del Ejército.
38) Gonzalo Duarte García de Cortázar, Brigadier General, Obispo Castrense de Chile.
39) Eduardo Covarrubias Valenzuela, Brigadier General, C.J. de la III Div. de Ejército.
40) Hugo Arias Sáez, Brigadier General, Director de Instrucción del Ejército.
41) Jorge Lazo Pozzi, Brigadier General, CGGE VI y VII Región y Cdte. Brig. Av. Ej.
42) Máximo Altamirano Falkenstein, Brigadier General, Vice C.J. II Div. Ejército.
43) Luis Jofré González, Brigadier General, Vice C-J. III Div. Ejército.
44) Roberto Arancibia Clavel, Brigadier General, Director de la ANEPE (Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos)

Nota (del documento original): "El presente documento quedará bajo custodia, en la Caja de Seguridad del Sr. Secretario General del Ejército. Tomé conocimiento".

Firmado: Jaime Lepe Orellana, Coronel, Secretario General del Ejército.



Fuentes:


Felipe Henríquez Ordenes





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