jueves, 17 de diciembre de 2015

Tortura en Chile: Así militares de Pinochet pretendían 'sacar' información a compatriotas






LA TORTURAAplicada a quienes fueron detenidos después del golpe militar, la tortura buscó tres objetivos fundamentales.

Por una parte, conseguir rápidamente información con el objeto de efectuar otras detenciones y desbaratar presuntas actividades subversivas de los partidos políticos, los partidos de izquierda.

Segundo, quebrar la resistencia del prisionero, anulándolo en su condición de cuadro político e inutilizándolo para el ulterior desarrollo de tareas partidarias o de oposición. Por último, castigar como venganza por la afiliación ideológica o partidaria del detenido.

Desde la implantación de la Dictadura Militar de Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, se desencadena una extensa acción represiva. Esta golpea o amenaza a quienes habían servido en el gobierno del presidente Allende, a los militantes o simples simpatizantes de los partidos que lo apoyaban y a todos aquellos de quienes se pudiera sospechar una actitud contraria a las nuevas autoridades.

Se producen arrestos masivos en operaciones de allanamiento en barrios, poblaciones, fábricas, universidades, hospitales, edificios públicos, etc. Se habilitan lugares especiales (estadios, instalaciones militares) y se implementan otros lugares como campamentos de prisioneros para albergar al gran número de detenidos. El carácter indeterminado de las detenciones hace que centenares de personas busquen asilo en las embajadas o salgan apresuradamente del país, ya sea por aeropuertos, líneas fronterizas o pasos cordilleranos.

En los lugares de detención señalados comienza a practicarse la tortura durante los interrogatorios, lo que provoca la muerte de numerosas personas. Sólo algunos casos llegan a ser conocidos con precisión; respecto de los demás empieza a perfilarse la situación de «detenido-desaparecido» y de «muerto en tortura».

Al mismo tiempo se practican ejecuciones sin juicio previo, «ley de fuga» o simplemente en supuestos enfrentamientos que los detenidos habían tenido con las fuerzas militares.

Algunas de estas prácticas represivas han persistido por más de una década, variando sólo la forma y la intensidad de su aplicación en función de criterios difíciles de identificar, sí bien se sabe que están asociados al desarrollo de pugnas al interior del régimen autoritario.

Los Servicios de Inteligencia de las Fuerzas Armadas y de Orden se involucran desde un principio en las acciones represivas. A fines de 1973 el Ejército poseía el Servicio de Inteligencia, SIM; la Fuerza Aérea, el SIFA; la Armada, el Servicio de Inteligencia Naval, SIN, y el Cuerpo de Carabineros, el Servicio de Inteligencia de Carabineros, SICAR. También el Servicio de Investigaciones de Chile poseía un departamento de inteligencia. Estos son los organismos que practican los interrogatorios y la tortura en contra de los detenidos después del golpe.

El 31 de diciembre de 1973 es creada la Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos, que pasa a centralizar los antecedentes de los detenidos con el propósito de asesorar a los Ministerios de Defensa Nacional y del Interior, coordinar la acción, control e información de los lugares de arresto en todo el país y mantener al día las estadísticas pertinentes.

En estas acciones los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas (FF. AA.), Carabineros e Investigaciones actuaron sin tregua durante los primeros meses siguientes al golpe, Algunos de sus integrantes dieron muestras de haber sido entrenados en la aplicación de la tortura, seguramente en la Escuela de las Américas, USARSA, situada en la zona del canal de Panamá o en otros lugares, o bien con personas de Brasil o Uruguay, países regidos también por entonces por brutales dictaduras militares.


La “parrilla”:
Esta era la forma más habitual de tortura. Consistía en un catre de metal sobre el que se amarraba desnudo al detenido para proceder a aplicarle descargas de corriente eléctrica sobre distintas partes del cuerpo, especialmente aquellas más sensibles como labios o genitales y aun sobre heridas o prótesis metálicas. Una modalidad particularmente cruel de este método consistía en la utilización de un camarote metálico de dos pisos; como modo de presión y debilitamiento psicológico, se colocaba al interrogado en la cama inferior y en la superior se torturaba a un familiar o un amigo.

“Colgamientos”:
La víctima era colgada de una barra ya sea por las muñecas o por muñecas y rodillas. En ambos casos, al dolor producido por el peso del cuerpo colgado por largo tiempo se sumaba la aplicación de corriente eléctrica, golpes, heridas cortantes y vejámenes.

“Submarino húmedo”:
Hundimiento de la cabeza en un recipiente con agua, generalmente sucia o con otro tipo de líquido; la cabeza era mantenida sumergida hasta un punto cercano a la asfixia. Similar efecto se conseguía mediante el llamado “submarino seco”, que consistía en la colocación de una bolsa plástica en la cabeza de la persona impidiendo la entrada del aire, también hasta un punto cercano a la asfixia.

A los métodos de tortura descritos, se sumaban otras prácticas habituales de tortura y malos tratos: golpes de todo tipo, algunos tan violentos que lograban provocar graves lesiones físicas, o golpes imprevistos dados a una persona con la vista vendada. Las violaciones y vejaciones a mujeres y hombres delante de sus esposos, padres y compañeros era una forma habitual de tortura, ejerciendo incluso la tortura y la violación con perros amaestrados.

Villa Grimaldi mantenía una actividad permanente, prácticamente sin interrupciones. Los equipos operativos entraban y salían del lugar las veinticuatro horas del día, se traía a detenidos en cualquier momento y se torturaba a toda hora. Al interior de Villa Grimaldi se daba un ambiente de degradación generalizada. Además de las torturas durante los interrogatorios, tanto los oficiales como los demás agentes operativos y algunos guardias vejaban y golpeaban permanentemente a los detenidos.



Felipe Henríquez Ordenes


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