viernes, 20 de noviembre de 2015

Cuando el asesino Álvaro Corbalán le cantó al reencuentro: "Hay que dejar rencores atrás"







Álvaro Corbalán Castilla, quizás el agente represor operativo más temido en dictadura a estas alturas. Es un coleccionista de penas por violaciones a los Derechos Humanos. 

El ex oficial de Ejército retirado de 64 años, miembro del DINE, del Comando Conjunto y de la CNI y pese a llevar cerca de 20 años preso, siempre ha contado con privilegios como salidas no autorizadas para hacer compras e incluso viajes a la costa.

Oficial del Ejército en retiro. Jefe de la brigada operativa de la CNI cuando era mayor del Ejército. Organizó el asesinato del sindicalista Tucapel Jiménez y además está implicado en la Operación Albania, en la que fueron asesinados en junio de 1987, 12 (doce) miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Este criminal de la CNI, participó y es autor de numerosos asesinatos, además, cuando se vio que posiblemente enfrentaría la justicia, no trepidó y, cobardemente involucró a sus jefes directos, Augusto Pinochet y Hugo Salas Wenzel, rompiendo con esto el "Código de Silencio" que entre ellos se juramentaron.

En la llamada Operación Albania, que se registró entre el 15 y 16 de junio de 1987 durante el feriado de Corpus Christi, doce personas que pertenecían al Frente Patriótico Manuel Rodríguez fueron asesinadas en distintos lugares de Santiago.

Según las versiones oficiales de la dictadura militar, estas personas murieron en "enfrentamientos con las fuerzas de seguridad", pero las autopsias demostraron que los disparos fueron hechos cuando las víctimas se encontraban tendidas en el piso. 

Fechas importantes en el caso:

  • El 15 de julio de 1993 la corte marcial determina que este caso debe continuar siendo investigado por la justicia militar. 
  • Ese mismo año, pero el 7 de octubre, es levantada la prohibición de informar sobre el caso. 
  • El 8 de noviembre de 1995 la corte marcial modifica la tipificación del delito. Ello porque considera que en la Operación Albania no hubo enfrentamientos, sino que se trataron de homicidios calificados. 
  • El 5 de enero el segundo juzgado militar intenta cerrar las indagaciones, pero sufre un revés ya que la Corte Suprema ordena nuevas diligencias en la causa. 
  • El uno de abril de 1998, el juez Hugo Dolmestch es nombrado ministro en visita para el caso Albania. 
  • Ese mismo año el magistrado solicita al comandante en jefe del Ejército que sean individualizados los miembros de la institución que se desempeñaron en la CNI. 
  • El primero de junio del 2000 el caso Operación Albania paso a manos de la justicia civil, según una decisión de la segunda sala de la Corte Suprema. 
  • El 10 de abril del 2001 Juica, quien había tomado el caso cuando paso a la justicia civil, decidió procesar al general en retiro Hugo Salas Wenzel, como autor de los crímenes cometidos por la Operación Albania. Este era el director nacional de la CNI al momento de perpetrarse los asesinatos de las 12 personas. 

Su veta artística... la de un artista frustrado.

Componiendo desde Punta PeucoTal como lo contaba él mismo en una entrevista de revista Cosas a finales de los años 80, el ex agente aseguraba tener un contrato con el extinto sello de música Odeón, firmado en 1974. En el documento se comprometía a grabar dos discos por años, según detalla la revista. “Sin embargo, otras responsabilidades superiores me alejaron de esa actividad”, explicó el ex mayor en su entrevista, sin detallar a qué “tareas” se refería. Durante años Corbalán se hizo cargo del temido cuartel Borgoño de la CNI, al que se le atribuyen los crímenes emblemáticos de la dictadura de Pinochet.

La veta de artista, según ha dicho, le vino de parte de su madre, la recientemente fallecida Marta Castilla Geisse, quien publicó libros de poesía y fue concertista en piano.

Corbalán declaraba en esos tiempos que le gustaba escuchar Liszt, Chopin y Mozart, además de Frank Sinatra, Paco de Lucía y el Huaso González. Además, confesaba que leía a Manuel Magallanes y al poeta chileno Carlos Pezoa Véliz.

El ex agente, conocido también como “El Faraón”, se encontraba hasta el día de ayer recluido en uno de los módulos de Punta Peuco, donde compartía con Raúl Eduardo Iturriaga Neumann y con Carlos Herrera Jiménez, alias Bocaccio.

El año 2012 Corbalán hizo noticia luego de un reportaje del Centro de Investigación CiperChile, donde se revelaban los detalles de un “informe de inteligencia” que había preparado para el presidente Piñera y en el que aseguraba ser capaz de anular el liderazgo de la candidata de La Nueva Mayoría Michelle Bachelet y de solucionar el conflicto con el pueblo mapuche en el sur de nuestro país.

En ese mismo documento, Corbalán adjuntaba una canción que había compuesto para la reconciliación del país, a propósito de los crímenes cometidos en dictadura, que sería interpretada por la cantante Patricia Maldonado, pero algo sucedió, porque terminó cantándola él mismo. Tanto el documento como la letra de la melodía causaron indignación y un escándalo de proporciones: "La canción por el reencuentro".

 
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"El tiempo ayuda a perdonar, nos debe una oportunidad, mejor el bien que el mal... si nos queremos reconciliar (...) Hay que dejar rencores atrás".

¿Perdonar qué cosa? ¿Perdonar a quién? Un momento, detengamos acá. Si hay algo que los familiares directos de las víctimas -familiares de los cuales me incluyo- de los más horrendos crímenes de los esbirros de Pinochet, nunca hemos pedido, ni mucho menos hemos buscado, esos, los falsos perdones, porque para hipocresías no estamos. En el caso de los genocidas, no exigimos sus perdones: exigimos justicia, nada más ni nada menos.

Con el traslado de Álvaro Corbalán a la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), es muy posible que el Gobierno haya querido mostrar un golpe de autoridad para todos los condenados por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante los 17 años de Terrorismo de Estado en Chile. Pero más bien me parece que cuando La Moneda nos insiste una y otra vez que "el Penal de Punta Peuco es una cárcel como cualquier otra", podrían estar anulando o al menos dilatando un posible cierre exigido hasta el cansancio por muchos y, aunque desde La Moneda se esfuercen en decirnos lo contrario, todos sabemos que las condiciones de dicho penal son incomparables a las otras cárceles comunes de Chile. 

Dejo la pregunta por acá, y me retiraré silenciosamente, porque seguramente alguien tiene una respuesta: dictamen que, precisamente NO tenemos los familiares de las víctimas. 

¿Por qué un ladrón de gallinas debe pasar por la cárcel de San Miguel y un cobarde genocida violador de los derechos humanos debe pasar en el mejor penal de Chile, especialmente creado para militares? Y sobre todo, por qué aún le dan el derecho de trasladarlo al Hospital Militar para hacerles exámenes médicos.


¿Igualdad ante la ley? Juzgue usted.




Felipe Henríquez Ordenes


Con información de The Clinic y CNN Chile.

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