lunes, 19 de octubre de 2015

"No" (2012): Película completa de Pablo Larraín






En "No", Pablo Larraín cuenta cómo Pinochet perdió el poder en 1988 gracias a la voluntad del pueblo.

NO, el cuarto largometraje del cineasta Pablo Larraín, podría ser la culminación de una trilogía cinematográfica dedicada a la dictadura militar. En el 2008, Tony Manero se instalaba en algún momento indefinido entre el fin de la década de los setenta y principio de la de los ochenta, y presentaba a Raúl Peralta (Alfredo Castro) como un bailarín amoral y psicópata que competía en el Festival de la una, para ser “Igualito a… Tony Manero”. En 2010 en Post Mortem, Castro interpretaba a un funcionario público, que trabajaba en el Instituto Médico Legal en la época del Golpe Militar, una suerte de continuación (anacrónica) de un mismo personaje. En ambas películas, el cuerpo de Castro era protagónico, la dictadura se inscribía en ese cuerpo, en esa superficie orgánica de significaciones múltiples y atmósferas clausuradas.




NO (2012) se centra en la campaña del No, que antecede el plebiscito del año ’88, instancia en que democráticamente se derroca al dictador Augusto Pinochet. A diferencia de los filmes anteriores, acá el relato parece abrirse. Hay múltiples personajes, hay una interpelación más directa a la Historia -con material de archivo, la memoria de una época traída a pantalla, el desenlace (el triunfo) que todos conocemos-, elementos que permiten que el espectador al fin pueda respirar.

NO, apela a la nostalgia, a una estética vintage, a la circulación de las viejas nuevas tecnologías y de los juguetes de plástico, muy escasos en el Chile de los ochenta. La campaña del No se gesta en la mente de Saavedra, recostado en el piso de su living, en medio de la pista de un tren que gira intermitente y repetitivamente a su alrededor.

Lo vintage inunda la imagen, o más bien, la imagen es una imagen vintage. Filmada en Umatic (la proyección en ¾) con una imagen sucia y deslavada, que se quema y se va a blanco en los exteriores soleados, que corta las cabezas de los actores por la mitad en el extremo superior, que se percibe muy mal iluminada, como las teleseries de la época. La historia se va completando a través del montaje: pasa el tiempo / no pasa el tiempo. Larraín –en su trilogía-, juega constantemente con esa idea. En NO, los diálogos comienzan en un lugar y terminan en otro: las frases se inician en la oficina, siguen en la calle, se cierran en un bar. La playa, el roquerío, el asado, el pisco sour: la lluvia de ideas, las conversaciones eternas. ¿Cuál es el concepto de la dictadura? Dolor, miedo censura. ¿Cuál es el concepto de la campaña del NO? Alegría, fiesta. ¿Qué es más alegre que la alegría? Nada, la alegría es lo más alegre que hay.

Larraín se alimenta del tiempo y de la historia. Cuando se expone la primera propuesta de la campaña a los miembros de los partidos políticos opositores, uno de ellos se enoja. Para él, el concepto de la ‘alegría’ es un chiste en ese contexto. Se para y se retira, alegando que no quiere ser “cómplice de algo de lo que la historia le va a pasar la cuenta”.


La película chilena NO, dirigida por Pablo Larraín, no pudo ganar el premio Oscar, al que estaba nominada como Mejor Película Extranjera.
Larraín interviene la superficie de la historia, por eso el formato Umatic que permite igualar la piel de una historia que aún se está contando, un relato de ficción que se reúne con el material de archivo y va barnizando –banalizando- las memorias colectivas que se confunden con la historia o que conforman la historia. Por lo mismo, es interesante que las campañas del SI y del NO sean las que construyen la tensión del filme, imágenes –ya vistas, ya olvidadas-, las que llegan para proponer un discurso –otrora- impresentable. Que la actual democracia es producto de una estrategia de marketing. Como en los dos anteriores filmes de Larraín, el tiempo es una trampa, Larraín juega con una extemporánea visualidad. Patricio Bañados entra envejecido al set del rodaje, Saavedra lo dirige, pautea su discurso: Bañados (con el arcoiris de fondo) presenta: “Chile, la alegría ya viene. Buenas noches”. La imagen hace un zoom out y llega a la pantalla del televisor ochentero con el Bañados de los ochenta. Son 23 años que pasaron para Patricio Bañados, para los espectadores, para la historia.

El triunfo del No, en el filme, no es el triunfo de un pueblo, es el del protagonista que, 1. Sólo quiere vivir tranquilo (su lucha no es épica, es más bien anecdótica, curricular, incluso), y 2. Saavedra en ningún momento cree que va a llegar la alegría que reza su slogan, aunque sí intuya que el No va a ganar el plebiscito. Tal como René Saavedra, NO es una película cínica, una película que no cree en un cambio posible o en futuro colorido; y ahí, probablemente, está su principal lucidez.



Todos los protagonistas que adhirieron a la campaña, sabían que el triunfo del NO, iba a permitir derrocar al dictador Pinochet del poder que se tomó a golpe de metralla durante 17 años de Terrorismo de Estado. Lo que vino luego, es otra historia; la de un Chile en la que la alegría para muchos, NUNCA LLEGÓ.

Ficha

Película: No.
Dirección: Pablo Larraín.
Países: Chile, USA y México. Año: 2012.
Duración: 110 min. Género: Drama.
Interpretación: 
  • Gael García Bernal (René Saavedra)
  • Luis Gnecco (Urrutia)
  • Néstor Cantillana (Fernando)
  • Alfredo Castro (Luis Guzmán)
  • Antonia Zegers (Verónica)
  • Pascal Montero (Simón)
  • Jaime Vadell (ministro)
  • Manuela Oyarzún (Sandra)
  • Marcial Tagle (Alberto).


Guion: Pedro Peirano; basado en la obra El plebiscito, de Antonio Skármeta. 
Producción: Daniel Marc Dreifuss, Juan de Dios Larraín y Pablo Larraín.
Fotografía: Sergio Armstrong.
Montaje: Andrea Chignoli y Catalina Marín Duarte.
Diseño de producción: Estefanía Larraín.
Distribuidora: Golem. Estreno en Chile: 9 Agosto 2012. 



Felipe Henríquez Ordenes


Artículo Enlazado.
Retazos de la memoria, por Felipe Henríquez Ordenes: Largometraje COMPLETO: Post Mortem de Pablo Larraín (2010)



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