jueves, 29 de octubre de 2015

La Constitución Política que iba a ser sometida a plebiscito por Salvador Allende






El lunes 10 de septiembre de 1973 el Gobierno del Presidente Constitucional Salvador Allende, dio aviso a la televisión y a las emisoras de radio de todo Chile que al día siguiente hablaría en cadena nacional.

En la ocasión, iba a dar a conocer el plebiscito que iba a someter a la voluntad mayoritaria una posible nueva Constitución que, tristemente se le adelantaron las Fuerzas Armadas chilenas con un violento golpe de Estado la mañana de ese 11 de septiembre.

Desde 1972 el gobierno de la Unidad Popular redactó la propuesta para una nueva Constitución, que sería sometida a plebiscito en septiembre de 1973. De esa Constitución Política de Chile sólo queda un texto encontrado y publicado por Eduardo Novoa Monreal durante 1993. En medio de las conmemoraciones de los cuarenta años del golpe militar que sacó del poder al gobierno democráticamente electo, Sangría Editora quiere volver a poner en circulación las ideas de ese texto para intervenir en las discusiones actuales sobre la necesidad de una nueva constitución y de una asamblea constituyente.

Extracto del discurso del 5 de septiembre de 1972, que resume el ideario constitucional de Salvador Allende. 
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No hay otra salida, como lo he dicho, que la campaña que debemos dar en marzo de 1973. Pero no con un sentido corriente electoral, no como una campaña electoral más. Tenemos que levantar una gran plataforma que señale al pueblo la tarea que tiene que alcanzar. Tenemos que decirle que hay que dictar una nueva Reforma, una nueva Reforma Agraria, una nueva Ley de Reforma Educacional, un nuevo Código Tributario, un nuevo Código del Trabajo.

Debemos establecer la nueva seguridad social. Debemos, compañeros, hacer posibles los derechos y los deberes de los trabajadores. Debemos afianzar la presencia de los trabajadores definitivamente en el manejo de la cosa pública, y junto a las iniciativas programáticas que no constituyen una plataforma electoral, debemos dictar una nueva Constitución. Para ello debemos ganar la principal batalla, obteniendo la primera victoria en la campaña electoral del 73, con el fin de conquistar la mayoría en la Cámara de Diputados. Si no la alcanzáramos, tendríamos siempre la perspectiva de una gran tarea por delante. Esta tarea, el servicio de los trabajadores, no sólo debe preocupar a los que militan en nuestras filas, sino que miles de trabajadores deben estar junto a nosotros para que podamos establecer nuevas instituciones para que Chile camine de acuerdo con su propia realidad económica y social.

El Chile de hoy no es el Chile de comienzos de siglo. El Chile de hoy, 5 de setiembre de 1972, no es el Chile del 4 de noviembre o del 3 de noviembre de 1970.

Chile dictó la Constitución Pelucona el año 1833 y la Constitución Liberal el año 1925. Va a cumplir 50 años el año 1975.

Tenemos que dictar una nueva Constitución, una Constitución para esta nueva etapa que estamos viviendo, para este proceso revolucionario.

No podemos dictar una Constitución burguesa, ni una Constitución socialista. Tenemos que dictar una Constitución que abra el camino hacia el socialismo, que consagre derechos y que haga que los trabajadores gobiernen este país.

Debemos entregar, entonces, las ideas fundamentales para que sean discutidas, analizadas y conversadas en el sindicato, en las faenas, en las industrias, en las escuelas, en los hospitales, en el taller y en el hogar.

Que no haya muchacho que no sepa leer ni escribir; que no haya anciano, que no haya analfabeto, que no oiga explicar y leer las bases de la Constitución que queremos.

Que el pueblo por primera vez entienda que no es desde arriba, sino que debe nacer de las raíces mismas de su propia convicción la Carta Fundamental que le dará su existencia como pueblo digno, independiente y soberano.

Quiero entregar esta tarde, como tarea al pueblo de Chile, el estudio, la discusión y el análisis de las bases fundamentales de la nueva Constitución que con el esfuerzo, el tesón y el empuje pondremos en marcha, una vez que conquistemos el instrumento que nos permita hacerlo.


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Sangría Editora te invita a leer esta Constitución Política Chilena de 1973 e intervenir en la discusión sobre el pasado, el presente y el futuro de Chile. 



Felipe Henríquez Ordenes




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