domingo, 4 de octubre de 2015

[FOTOS+VIDEOS] Oleos y Arpilleras de Violeta Parra







A partir de 1954, la más emblemática folclorista y cantora popular de nuestra historia, despliega su extraordinaria faceta de artesana y artista visual, realizando pinturas y óleos, más tarde cerámicas, esculturas en alambre, máscaras hechas de mosaicos de granos y arpilleras bordadas, que son la más notable expresión de su rico universo plástico, desbordantes de formas y colores asociados a significados y sentimientos precisos. 

Una obra expuesta en varios países del mundo, tardíamente reconocida en Chile, parte de la cual hoy se encuentra en manos de la Fundación Cardoen, que proyecta en el Parque Forestal la creación del Museo Violeta Parra.

Arpilleras

Arpillera de Violeta Parra
“Las arpilleras son como canciones que se pintan”, dijo una vez Violeta Parra respecto a la técnica de bordar con lana o hilo sobre rústicas telas y que, en cierto modo, “inventó” cuando estaba postrada en cama, enferma. En estas obras, la artista recreó con libertad momentos cotidianos, históricos o populares.

Violeta Parra nació en San Carlos, Chillán, el 4 de octubre de 1917. Hija de Nicanor Parra, profesor de música, y Clarisa Sandoval, campesina, pasó su infancia en el campo junto a sus nueve hermanos. A temprana edad se inició en la guitarra y el canto y a los 12 ya componía sus canciones. Con una formación de profesora en la Escuela Normal de Santiago compone boleros, corridos y tonadas que, junto a sus hermanos Lalo, Hilda y Roberto, cantan y tocan en barrios populares.

Se casa con Luis Cereceda y de este matrimonio nacen sus hijos Isabel y Ángel con los que más tarde realiza gran parte de su trabajo musical. 

Oleos de Violeta Parra
A partir del año 1952 e impulsada por su hermano, el poeta Nicanor Parra, empieza a recorrer zonas rurales para rescatar y recopilar la verdadera música folklórica chilena.

Se transforma en recuperadora y creadora de la auténtica cultura popular. Graba numerosos discos y participa en programas de radio y televisión, donde muestra diferentes formas de hacer arte, pintando, bordando y haciendo arpilleras, obras con las que logró que en 1964 por primera vez una artista latinoamericana expusiera en forma individual en el Museo del Louvre, en París.

De vuelta a Chile, en 1966 crea un centro de folklore y arte popular en una carpa, donde compone sus últimas canciones como “Gracias a la vida”.

Muere el 5 de febrero de 1967. Sus obras han sido recuperadas gracias a un amigo fotógrafo Daniel Vittet, quien se ocupó de conservarlas para luego entregárselas a sus hijos. En 1992 fueron trasladadas a Chile con el apoyo de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores, con motivo de la creación de la Fundación Violeta Parra.







Fotos y video Oleos, gentileza de Chile es Música



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Posted by Chile es música on Sábado, 8 de diciembre de 2012



Recuperación de la integridad estética de la obra: Restauración de las Arpilleras de Violeta Parra.




Felipe Henríquez Ordenes




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