viernes, 31 de julio de 2015

Ministro Marcelo Díaz: Punta Peuco NO es una cárcel más, es un resort para genocidas





Ministro secretario general de Gobierno
Marcelo Díaz
Presente:

Estimado Ministro Marcelo Díaz: Hoy, a 31 de julio del 2015, y en el marco mediático del Caso Quemados, usted se refirió a la solicitud de un grupo de organizaciones de Derechos Humanos, encabezado por Carmen Gloria Quintana y Carmen Frei, de cerrar el penal de Punta Peuco, complejo penitenciario donde cumplen condena ex militares que violaron sistemáticamente los Derechos Humanos durante 17 años de Terrorismo de Estado.


Ministro, con fecha 23 de julio del 2014, por 53 votos a favor, 20 en contra y dos abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de acuerdo para solicitar a la Presidenta Michelle Bachelet el cierre definitivo del penal de Punta Peuco, ubicado en la comuna de Tiltil, donde actualmente alojan los más cobardes criminales de lesa humanidad. ¿Sabe usted en qué quedó ese proyecto de ley?. La respuesta es simple: EN NADA.

Hoy a 25 años de la transición a la democracia, y sólo debido a la exposición pública del Caso Quemados, recién en el gobierno de la Presidenta Bachelet están retomando las iniciativas que dejaron inconclusas el año 2014 de cerrar un penal de lujo construido en el gobierno de Eduardo Frei, equipado especialmente para los más cobardes soldatitos de Pinochet que cometieron los más atroces crímenes y violaciones a los Derechos Humanos durante los 17 años de Terrorismo de Estado que dejó un baño sangre de miles de compatriotas.

No puedo dejar de preguntarme, ¿Si el Caso Quemados no se hubiera presentado hoy en la actualidad, el Gobierno de la Presidenta Bachelet hubiese actuado por iniciativa propia sobre la deuda histórica del Estdo de cerrar Punta Peuco?

Ministro: ¿Por qué no fue cerrado en los propios Gobiernos democráticos? ¿Por qué una de esas cárceles VIP, Penal Cordillera la tuvo que cerrar el gobierno ex-presidente Sebastian Piñera? Al menos por mi parte, nunca he encontrado una respuesta satisfactoria, más decir que sólo en Chile suceden éstas y otras aberraciones.

Estimado Ministro, por si no le queda claro, sobre lo que usted dijo que "Punta Peuco es una cárcel más", me tendrá que perdonar, todo el pueblo chileno sabe que eso NO es así. Usted y el Gobierno deben saber que son descaradas las diferencias que existen entre el Resort para asesinos Punta Peuco versus la realidad que existe hasta hoy, en los centros penitenciarios comunes existentes en nuestro país, por dar un solo ejemplo: La cárcel de San Miguel.

Hasta el día de hoy cabe la pregunta del por qué la justicia en Chile, permite este tipo de diferencias que existen entre los reos de los centros penitenciarios comunes a lo largo del país, con el Hotel 5 estrellas para genocidas. "Si la justicia ha de ser igual para todos", como tantas veces le hemos escuchado decir, ¿Por qué existen éstas diferencias?


Lo vimos en mayo del 2011, donde marcadas desigualdades reveló un reportaje de Televisión Nacional (Ver Video) entre las cárceles donde están recluidos militares condenados por gravísimas violaciones a los derechos humanos y, los detenidos en otros recintos penales del país. Por primera vez, la televisión chilena ofreció imágenes del interior de dos penales, Punta Peuco y el extinto Penal Cordillera, en los que se pudo apreciar una situación muy, pero muy distinta a la de la cárcel de San Miguel, o en otros centros penitenciarios del país.


Muy lejos del hacinamiento de otras prisiones, en el Penal Punta Peuco, hay sólo 58 reclusos, custodiados por al menos 70 gendarmes. Los “detenidos” en Punta Peuco pueden salir entre las 8.00 y las 20.30 horas, cuestión que en el extinto Penal Cordillera los “presos” podían ser visitados tres veces a la semana por siete horas. En tanto, en la ex Penitenciaría están recluidos 7.200 internos, los cuales son resguardados por 530 gendarmes. Los reclusos pueden salir desde las 8.00 hasta las 11.00. Los cercanos a estos últimos pueden verlos sólo una hora a la semana.



En Punta Peuco se observan canchas de tenis, quinchos, parrillas para asados, jardines con césped, televisión por cable, más Internet, caminerías, salas de juegos y amplios espacios para recibir visitas. En el extinto Penal Cordillera, los diez cobardes asesinos que alojaban allí disponían de cinco cabañas, cada una de ellas equipadas con dos habitaciones, una en suite, una sala de estar, baño, y cocina; en ese penal no habían rejas o barrotes. Eso sólo es comparable con el lujo de la cárcel de Envigado, que el narcotraficante Pablo Escobar mandó a construir para sí mismo.

En este sentido, el director de seguridad de Gendarmería, Coronel Heriberto Muñoz, sostuvo en esa entrevista de TVN del 2011 que “las condiciones de reclusión de Punta Peuco y Cordillera son el ideal que nosotros como gendarmería proponemos”. Consultado este último si existe un estándar de primera y de segunda clase en las cárceles chilenas, minuto 04:50 del video adjunto, respondió que “atendida la realidad actual creo que hay que decir que efectivamente así es“.


Esos hoteles 5 estrellas -no son cárceles- deberían ser la envidia de los países del primer mundo, pues son muy superiores a aquella en que reside Bernard Madoff, o a las que alojaron temporalmente a Paris Hilton o DSK. Excepto porque estos no son penales diseñados para albergar a cualquier criminal. No se trata de un establecimiento destinado a menores delincuentes o a quienes están siendo procesados sin que aún se haya dictado una sentencia condenatoria en su contra. Dicho penal, está reservado para militares condenados por violaciones de derechos humanos cometidas sistemáticamente por 17 años de Terrorismo de Estado durante la dictadura de Pinochet; esos son los presos VIP que han merecido un trato deferente de parte de los gobiernos democráticos. Por el contrario, los delincuentes que han cometido delitos de menor y mayor grado, pero que nunca portaron un uniforme, continúan hacinados en las viejas cárceles chilenas; mientras tanto, en la Penitenciaría de Santiago conviven 7.200 reclusos, 170 de los cuales duermen a la intemperie, en tiendas de campaña.

Sin duda, todos los presos deben ser tratados con dignidad; pero esa discriminación, que beneficia a quienes torturaron y asesinaron en nombre de un ignorante y cobarde dictadorcillo traidor a la patria, Augusto Pinochet, resulta inaceptable que esto ocurra en una sociedad democrática.

Pedro Espinoza (arriba) y Hugo Salas (abajo) en el patio común de Punta Peuco.

No es posible que quienes cometieron los crímenes más atroces y mancharon de sangre el nombre de toda una nación, reciban un trato más humano que un ladrón de celulares o un estafador. Lo insólito es que esas condiciones, que ofenden a los chilenos decentes, fueran impuestas por las Fuerzas Armadas de un gobierno democrático.

Si la justicia ha de ser tal, se debe tratar con el mismo rigor a todos sin excepción; a los más poderosos y a los más humildes; a los que cometen sus fechorías bajo el amparo del Estado y a los que actúan por cuenta propia. A menos que el Gobierno de Chile comparta los valores y principios de quienes hoy están "presos" en el penal de Punta Peuco.

Estimado Ministro Díaz, ¿Entiende usted ahora por qué Punta Peuco no es una cárcel más y hay que cerrarlo a la brevedad?








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