miércoles, 21 de septiembre de 2016

Orlando Letelier: Uno de los más cobardes crímenes cometidos por Augusto Pinochet






El  21 de septiembre de 1976 el auto de ex canciller explotó en la capital estadounidense, en un ataque orquestado por la DINA.

Orlando Letelier, el ex ministro chileno, murió cuando su auto explotó en un atentado en el distrito de las embajadas en el centro de Washington DC.

Letelier era canciller del primer presidente socialista de Chile, Salvador Allende, y cuando el gobierno fue derrocado por el golpe militar de Augusto Pinochet en 1973, Letelier estuvo entre los primeros arrestados.

Pasó un año preso en varios campos de concentración, incluido el tristemente célebre de la Isla Dawson, hasta que la presión diplomática de Venezuela provocó su liberación.

Fue entonces que el escritor y cineasta Saul Landau invitó a Letelier a Washington para trabajar en el Instituto de Estudios Políticos, una organización de izquierda.

Desde ahí se convirtió en la principal voz de la resistencia chilena contra Pinochet, al cabildear ante el Congreso y las naciones europeas para detener el comercio con el régimen.




“Se me ha privado de mi dignidad de chileno, pero yo quiero que ustedes sepan que yo soy chileno, nací chileno y moriré chileno. Ellos los fascistas, nacieron traidores, viven como traidores y serán recordados siempre como fascistas traidores.”  -  Orlando Letelier.

Los tentáculos de la DINA en el marco de la siniestra “Operación Cóndor” se extendieron hasta Washington, la mismísima capital del “democrático” Estados Unidos, para perpetrar uno de los crímenes más alevosos amparados por la CIA y sus sicarios anticubanos: el asesinato de Orlando Letelier.

El martes 21 de septiembre de 1976, cerca de las nueve de la mañana, fue ejecutado un plan de Fase Tres de la Operación Cóndor, cuando el ex canciller chileno y ex embajador del gobierno de la Unidad Popular en Estados Unidos Orlando Letelier fue asesinado por medio de una bomba colocada en su auto y detonada por el terrorista anticubano José Dionisio Suárez Esquivel en el corazón de Washington DC.


Homenaje a Orlando Letelier en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos | Clic para ampliar imagen original

El terrorista Suárez Esquivel, en su auto, se colocó muy cerca del guiado por Letelier y accionó por control remoto la bomba preparada por él y el terrorista Virgilio Paz Romero con la asesoría del agente de la DINA Michael Townley, norteamericano residente en Chile y enviado a Estados Unidos como verdugo para cumplir la orden de asesinato. Townley la había colocado el sábado 18 debajo del asiento del chofer del auto del condenado a muerte, Orlando Letelier del Solar. En el atentado terrorista murió también su secretaria, la norteamericana Ronnie Moffitt y dejó con graves secuelas a su esposo Michael Moffitt, único sobreviviente.

La explosión en la “Avenida de las Embajadas”, pleno centro de la capital norteamericana, elevó y desplazó el auto varios metros y causó heridas mortales irreversibles a sus ocupantes. En la autopsia se consignó como la causa de muerte de Orlando Letelier: desangramiento, amputación traumática de las extremidades inferiores, lesiones sufridas en explosión. El cuerpo de Orlando Letelier fue sepultado en Venezuela, el dictador Augusto Pinochet no permitió enterrarlo en Chile por temor a las seguras manifestaciones de rechazo y condena al crimen. Sus restos fueron repatriados en 1994.

“En los diez años que he servido en esta sala, nunca había presidido un juicio de asesinato tan monstruoso como este.” Juez Barrington Parker Jr. 23 de marzo de 1979.


Felipe Henríquez Ordenes





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martes, 23 de agosto de 2016

Augusto Pinochet asume como Comandante en Jefe del Ejército y le juró 'lealtad' a Salvador Allende





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El 23 de agosto de 1973 renunció el general Carlos Prats y él mismo lo propuso a Salvador Allende para el cargo. No había motivos para sospechar de él, porque era considerado un militar apolítico, profesional y mano derecha de Prats. Estuvo 24 años y 5 meses en el cargo.

Siempre se ha especulado qué habría pasado si el general Carlos Prats no hubiese renunciado a la comandancia en Jefe del Ejército el 23 de agosto de 1973. Su dimisión permitió la llegada al cargo, ese mismo día, del general Augusto Pinochet. Incluso se ha hablado de un “error de cálculo” y de falta de “intuición política” de Salvador Allende, famoso por esto último, por dejar a Pinochet al mando del Ejército.

Pero Allende no tenía motivos para sospechar de Augusto José Ramón Pinochet Ugarte porque, mal que mal, se lo recomendó el mismísimo general Prats. El entonces ministro de Defensa consideraba a Pinochet un general cien por ciento profesional y apolítico. Incluso, había ayudado a sofocar el “tanquetazo” del 29 de junio de 1973, encabezando en tenida de combate a efectivos del regimiento Buin.

El general Prats, quien asumió la comandancia en jefe el 27 de octubre de 1970 tras el asesinato del general René Schneider, construyó una relación muy cercana con Pinochet. De hecho, el alto mando del Ejército lo consideraba “mano derecha” de Prats y por esto mismo había muchas dudas de si se sumaría al golpe que estaban planeando la Armada, la FACH y algunos generales de Ejército.

LA TERCERA FUE LA VENCIDA PARA ENTRAR AL EJÉRCITO

Augusto Pinochet nació en Valparaíso el 25 de noviembre de 1915. Le costó ingresar a la Escuela Militar. La primera vez que postuló lo rechazaron por ser demasiado joven y en la segunda no cumplió con los requisitos mínimos. La tercera fue la vencida y logró ingresar el 11 de marzo de 1933, a los 17 años. No tenía ancestros militares, pero sí una fuerte vocación por la carrera de armas.





Ya con el grado de capitán, fue destinado a Iquique, donde estuvo al mando del campo de prisioneros de Pisagua durante la vigencia de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, más conocida como la Ley Maldita, promulgada en 1948 por el gobierno de Gabriel González Videla. Esta ley tenía como objetivo proscribir al Partido Comunista. No se conocen abusos de Pinochet en esta época.

Tras una destacada carrera en el arma de Infantería, Pinochet alcanzó el grado de general de Brigada y se desempeñó como comandante en jefe de la Sexta División, asentada en las actuales regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá. En 1970 fue promovido a general de División, el mismo año en que fue asesinado el general Schneider por elementos de derecha que querían impedir la llegada de la Unidad Popular al Gobierno. En la foto a la derecha, aparece escoltando a Allende a caballo.

ACOMPAÑÓ A FIDEL CASTRO DURANTE 23 DÍAS

Cuando Fidel Castro visitó Chile en noviembre de 1971, Pinochet fue designado como representante del Ejército en la delegación del dictador cubano que extendió su permanencia en el país durante 23 días.



Múltiples fotografías de ambos personajes, saludándose o presenciando desfiles, dieron la vuelta al mundo en los años posteriores al golpe de 1973, como íconos de dos regímenes autoritarios de distinto signo.

En enero de 1972, Pinochet alcanzó el grado de jefe del Estado Mayor del Ejército, en esa época el segundo cargo más importante de la institución. En octubre de ese año, debido al paro de los camioneros y los infructuosos esfuerzos por detenerlo, Allende llamó a las Fuerzas Armadas a integrar un gabinete de “paz social”. El 2 de noviembre de 1972, el general Prats asumió como ministro del Interior.

Prats y los ministros militares permanecieron en el gabinete hasta marzo de 1973, para garantizar las elecciones parlamentarias de ese mes, en las que resultó triunfante la UP. El 27 de marzo, los ministros militares regresaron a sus funciones castrenses, pero un violento episodio que involucró al general pudo haber adelantado la llegada de Pinochet a la comandancia en Jefe del Ejército.

PRIMERA RENUNCIA DE PRATS Y EL “TANQUETAZO”

El 27 de junio de 1973, el general Prats presentó su renuncia a la comandancia en jefe después de verse involucrado en un incidente con una automovilista, a la que disparó al guardabarros por hacerle gestos obscenos. Allende no se la aceptó por estimar que había sido una provocación. El Ejército también lo apoyó, pero quedaron dudas sobre su aptitud mental para conducir a la institución.



Pero el antecedente directo del golpe ocurrió el 29 de junio, cuando el comandante del Regimiento Blindado N° 2, teniente coronel Roberto Souper, encabezó la asonada con tanques y vehículos blindados conocida como el “tanquetazo”. La intentona fue sofocada, pero murieron 22 civiles y demostró que sin el apoyo del comandante en jefe del Ejército, cualquier intento de golpe fracasaría.

Según analistas políticos, el “tanquetazo” fracasó porque no se unió, como estaba previsto, el Regimiento de Infantería N° 1 “Buin”, donde Pinochet se había ubicado estratégicamente. Pinochet ayudó a controlar a los militares subversivos y posteriormente apareció en La Moneda en tenida de combate. Se cuadró frente a Allende y José Tohá, ministro de Defensa, e informó: “Todo bajo control, mi presidente”.

SEGUNDA RENUNCIA DE PRATS Y LA LLEGADA AL PODER

El “tanquetazo” provocó que Allende llamara nuevamente a las FFAA a formar un gabinete de seguridad. Prats asumió como ministro de Defensa y los generales se enfurecieron, al igual que sus esposas.










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El 21 de Agosto de 1973, un grupo de estas damas realizó una manifestación en la residencia de Prats, en la que también participaron oficiales de civil. El comandante en Jefe fue insultado y apedreado.

Hasta la residencia de Prats llegaron Salvador Allende, sus ministros y Pinochet a manifestarle su apoyo.

El comandante en Jefe del Ejército pidió el respaldo del cuerpo de generales, pero la mayoría se negó, lo cual dejó a Prats profundamente deprimido. El 23 de agosto de 1973, el general Prats renunció a la comandancia y propuso a Allende que nombrara en el cargo al general Augusto Pinochet. 

A las 17 horas de ese día, los tres se reunieron en La Moneda y Pinochet salió convertido en comandante en Jefe. El 9 de septiembre de 1973, Pinochet se sumó al golpe y desde esa fecha se hizo inubicable para el gobierno. A la cabeza del Ejército estuvo hasta el 10 de marzo de 1998, fecha en que entregó el mando al general Ricardo Izurieta. Duró 24 años y 5 meses en el cargo, bastante más que los 16 en que ocupó la Presidencia de la República.

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CRÉDITOS:
Publicado en La Nación Online en Agosto del 2013.
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Felipe Henríquez Ordenes






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miércoles, 10 de agosto de 2016

De Perlas y Cicatrices, de Pedro Lemebel: "Las orquídeas negras de Mariana Callejas"




En  su libro “De Perlas y Cicatrices”, el escritor, opositor a la dictadura y activista de la disidencia sexual Pedro Lemebel relató en 2008, la complicidad de esa élite y de la psicópata esposa de Michael Townley, Mariana Callejas.

Durante la mañana de hoy miércoles se confirmó la muerte de la escritora y ex agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), Mariana Callejas. Callejas fue procesada como coautora en el atentado que mató al general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert en 1974 en Buenos Aires. La Corte Suprema anuló en 2010 la condena a 20 años dictada en primera y segunda instancia, beneficiando a Mariana Callejas con una sentencia de sólo 5 años y sin cárcel, lo que le permitió a la esposa y cómplice de Michael Townley vivir, hasta ayer, en una casa de reposo en Las Condes.

Además de su rol como agente de la represión, Mariana Callejas se hizo famosa por su destacado rol en el ambiente cultural. Tal como se ha revelado por distintas investigaciones, a su casa en Lo Curro -cuyo subterráneo funcionaba como centro de detención  y torturas- concurría la élite literaria de la época que conformaría la “Nueva Narrativa Chilena”.

En su libro “De Perlas y Cicatrices”, el escritor, opositor a la dictadura y activista de la disidencia sexual Pedro Lemebel relató en 2008, la complicidad de esa élite.

Lee el texto de Pedro Lemebel a continuación:



"Concurridas y chorreadas de whisky eran las fiestas en la casa pije de Lo Curro, a mediados de los setenta. Cuando en los aires crispados de la dictadura se escuchaba la música por las ventanas abiertas, se leía a Proust y Faulkner con devoción y un set de gays culturales revoloteaba en torno a la Callejas, la dueña de casa. Una diva escritora con un pasado antimarxista que hundía sus raíces en la ciénaga de Patria y Libertad. Una mujer de gestos controlados y mirada metálica que, vestida de negro, fascinaba por su temple marcial y la encantadora mueca de sus críticas literarias. Una señora bien, que era una promesa del cuento en las letras nacionales. Publicada hasta en la revista de izquierda "La Bicicleta". Alabada por la elite artística que frecuentaba sus salones. La desenvuelta clase cultural de esos años que no creía en historias de cadáveres y desaparecidos. Más bien le hacían el quite al tema recitando a Eliot, discutiendo sobre estética vanguardista o meneando el culo escéptico al ritmo del grupo Abba. Demasiado embriagados por las orquídeas fúnebres de Mariana, la Callejas.

Muchos nombres conocidos de escritores y artistas desfilaron por la casita de Lo Curro cada tarde de tertulia literaria, acompañados por el té, los panecillos y a veces whisky, caviar y queso Camembert, cuando algún escritor famoso visitaba el taller, elogiando la casa enclavada en el cerro verde y el paisaje precordillerano y esos pájaros rompiendo el silencio necrófilo del barrio alto. Esa tranquilidad de cripta que necesita un escritor, con jardín de madreselvas y jazmines "para sombrear el laboratorio de Michael, mi marido químico, que trabaja hasta tarde en un gas para eliminar ratas", decía Mariana con el lápiz en la boca. Entonces todos alzaban las copas de Old Fashion para brindar por la alquimia exterminadora de Townley, esa swástica laboral que evaporaba sus hedores, marchitando las rosas que morían cerca de la ventana del jardín.

Es posible creer que muchos de estos invitados no sabían realmente dónde estaban, aunque casi todo el país conocía el aleteo buitre de los autos sin patente. Esos taxis de la Dina que recogían pasajeros en el toque de queda. Todo Chile sabía y callaba, algo habían contado, por ahí se había dicho, alguna copucha de cóctel, algún chisme de pintor censurado. Todo el mundo veía y prefería no mirar, no saber, no escuchar esos horrores que se filtraban por la prensa extranjera. Esos cuarteles tapizados de enchufes y ganchos sanguinolentos, esas fosas de cuerpos retorcidos. Era demasiado terrible para creerlo. En este país tan culto, de escritores y poetas, no ocurren esas cosas, pura literatura tremendista, pura propaganda marxista para desprestigiar al gobierno, decía Mariana subiendo el volumen de la música para acallar los gemidos estrangulados que se filtraban desde el jardín.

Con el asesinato de Letelier en Washington y luego la investigación que develó los secretos de Lo Curro, vino la estampida del jet set artístico que visitaba la casa. Varios recibieron invitación para declarar en EE.UU. pero se negaron aterrados por las amenazas telefónicas y misivas de luto resbaladas bajo las puertas. Y sólo una mujer anónima, aceptó via1jar y reconocer el acento Miami de los cubanos amigos de Michael, que una noche por sorpresa se cruzaron con ella después de una fiesta.

Aun así, aunque Mariana se convirtió en yeta cultural y por varios años desplegó el terror en los ritos literarios que visitaba, igual le quedaron perlas colizas en su collar de admiradores. Igual ejercía un sombrío poder en los fanáticos del cuento que alguna vez la invitaron a la Sociedad de Escritores, la fichada casa de calle Simpson llena de afiches rojos, boinas, ponchos y esas canciones de protesta que Mariana escuchó indiferente sentada en un rincón. Allí todos sabían el calibre de esa mujer que fingía escuchar atenta los versos de la tortura. Todos preguntando quién la había invitado, nerviosos, simulando no verla para no darle la mano y recibir la leve descarga electrificada de su saludo.

Seguramente, quienes asistieron a estas veladas de la cursilería cultural post golpe, podrán recordar las molestias por los tiritones del voltaje, que hacía pestañear las lámparas y la música interrumpiendo el baile. Seguramente nunca supieron de otro baile paralelo, donde la contorsión de la picana tensaba en arco voltaico la corva torturada. Es posible que no puedan reconocer un grito en el destemple de la música disco, de moda en esos años. Entonces, embobados, cómodamente embobados por el status cultural y el alcohol que pagaba la Dina. Y también la casa, una inocente casita de doble filo donde literatura y tortura se coagularon en la misma gota de tinta y yodo, en una amarga memoria festiva que asfixiaba las vocales del dolor".


Texto tomado desde el Blog de Pedro Lemebel.



Lea además:
Retazos de la memoria, por Felipe Henríquez Ordenes: Te contaré la lucha que dio Pedro Lemebel por los Derechos Humanos en Chile
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viernes, 5 de agosto de 2016

DOCUMENTAL: Allende Caso Cerrado TVE.







¿Cómo murió Allende? Durante casi 43 años, la pregunta ha provocado debates eternos en tertulias de todo el planeta. ¿Se murió? ¿Lo mataron? ¿Se suicidó? ¿Lo suicidaron? Ese mismo debate saltó también una noche de noviembre de 1998 en Santiago de Chile cuando vi ese vídeo por primera vez en casa de Pablo Salas, el reportero que lo grabó. Desde entonces intenté convencerle para que permitiera a TVE mostrar las imágenes que cerraban la discusión sobre cómo murió Allende y también sobre dónde estuvo su cadáver durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. Al final, muy a final, cedió. 

Un documental de la televisión pública española muestra unas imágenes nunca vistas de la exhumación en 1990 del cadáver de Salvador Allende, que permitió certificar que el ex presidente chileno fue enterrado por los militares en el cementerio de Viña del Mar y determinó que se había suicidado.

"Allende fue un desaparecido durante los diecisiete años de la dictadura", declara el camarógrafo chileno que grabó las imágenes, Pablo Salas, en el documental, "Allende, caso cerrado", que emitirá completo el programa "En Portada" del canal 2 de Televisión Española (TVE) y que fue presentado hoy a la prensa.

El reportaje reconstruye los últimos minutos de la vida de Allende con aquellos que compartieron con él el asedio al Palacio de La Moneda, el 11 de septiembre de 1973, e incluye el testimonio del doctor Patricio Guijón, único testigo del suicidio.

Allende apareció inerte y con el cráneo reventado sobre un sillón del salón Independencia, en el Palacio de la Moneda.

El informe policial y la autopsia que durante seis horas le practicaron los médicos militares apuntaban la tesis del suicidio, pero esas pruebas permanecieron ocultas durante la dictadura militar.

Ningún familiar, ni siquiera su viuda Hortensia Bussi, ni ningún amigo pudo identificar el cadáver ni confirmar que dentro del ataúd que les mostraron y que fue enterrado en Viña del Mar estaban los restos del ex presidente.

A partir de ahí surgieron dudas sobre el destino real de su cadáver. Como destacó hoy el director de "En Portada", José Antonio Guardiola, en la presentación del documental, durante años no se sabía a ciencia cierta si Allende se había quitado la vida o si había muerto combatiendo, tal como dijo públicamente Fidel Castro.Con el regreso en 1990 de la democracia a Chile, el nuevo presidente, Patricio Aylwin, decide homenajear a Allende, pero antes hay que confirmar si su cadáver está en Viña del Mar.

Las autoridades organizan una exhumación secreta para identificar el cadáver y las circunstancias de la muerte, a la que asiste el doctor Arturo Jirón, amigo de Allende, y que es filmada en vídeo por Salas, que ha mantenido en su poder la grabación desde entonces.

El camarógrafo guardó las imágenes porque no quería que se hicieran públicas en Chile, pero ahora ha considerado "que había llegado el momento de hacerlas públicas porque él, que es un "allendista" convencido, quiere que no se deje de hablar de Allende", explicó Guardiola.

El documental, que no muestra el cadáver completo "por respeto a su figura", añadió el director de "En Portada", sí recoge el momento en que el ataúd es abierto y el doctor Jirón, visiblemente emocionado, confirma que es él, así como los zapatos del ex mandatario.

"Fue un momento especialísimo. Ahí estaba el presidente de Chile después de 18 años que lo habían escondido", relata el camarógrafo en el documental del que se han adelantado fragmentos en la página web española, y que se emitirán también en los servicios informativos.

La exhumación también permitió dejar definitivamente aclarado que Allende se había suicidado de un tiro en la cabeza, que estaba destrozada. El propio Jirón fue quien tuvo que comunicar a la familia Allende cómo murió realmente.

La familia "reaccionó bien", relata en el documental Jirón, que destaca cómo tanto la viuda del ex presidente, Hortensia Bussi, como su hija Isabel.


Vea acá el documental:


Ficha técnica:
Título: Allende, caso cerrado
Guión: José Antonio Guardiola
Realización: Susana Jiménez Pons
Imagen: Eduardo Casanova
Sonido: Francisco Rueda
Montaje: Javier Mula


Felipe Henríquez Ordenes




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jueves, 28 de julio de 2016

¿Quién mató al Edecán Naval del Presidente Allende, el Comandante Arturo Araya Peeters?






A 43 años del homicidio del edecán naval del Presidente Salvador Allende, incongruencias en la investigación de la justicia de la Marina y una pista aportada por un ex policía civil, amenazan con echar abajo la versión oficial. La justicia civil reactivó el caso. Todo apunta a un complot del más alto nivel.

La madrugada del 27 de julio de 1973, segundos después de las ráfagas que se escucharon en la calle Fidel Oteíza, ocho personas sintieron otros disparos. Tres de ellas, René Claverie Bartet, Guillermo Perry González y César Palma Ramírez, distinguieron claramente que fueron dos tiros. Elsa Moder Echeverría dijo en el proceso que los escuchó "más débiles, en forma distanciada". Rafael Mardones Saint-Jean los oyó "como si fueran de otro calibre, distintos a las ráfagas". Estamos en la escena del crimen del edecán naval de Salvador Allende, el comandante Arturo Araya Peeters.

Esa noche del 26 de julio de 1973 el comandante Araya acompañaba al Presidente Allende en una recepción en la embajada de Cuba. La situación política en el país era extremadamente tensa y la derecha y la ultra derecha clamaban por el golpe de Estado. Un mes antes oficiales del ejército habían protagonizado la asonada conocida como "El tancazo" frente a La Moneda. En este escenario de conflicto, Allende intentaba sumar fuerzas buscando un acuerdo con la Democracia Cristiana para consensuar cambios en su programa de gobierno.

Un par de días antes del atentado al edecán, los dirigentes del grupo armado de ultraderecha Patria y Libertad, Roberto Thieme y Miguel Cessa, se reunieron en un departamento de Vitacura con dos oficiales de la Armada. Uno de ellos del cuerpo de almirantes. Los oficiales les informaron que el día 25 de julio de 1973 se iniciaría en el país un nuevo paro nacional y que para incrementar la tensión requerían que Patria y Libertad realizara atentados dinamiteros. Con ello, la facción golpista de la Armada sellaba un pacto con Patria y Libertad. Pero necesitaba algo más.

Una chispa para desatar el pandemonio. El asesinato del comandante Arturo Araya Peeters pudo haber sido esa chispa, así como el homicidio del general Prats también pudo haberlo sido tres años antes. Al menos así lo pensaron los que organizaron el complot para matarlo. 

ALGO NO CUADRA

En los muros de la casa de Fidel Oteíza 1953, en la comuna de Providencia, donde vivía el capitán de navío Arturo Araya Peeters, quedaron marcados, pasada la 01.30 horas de ese día 27, cinco impactos de proyectiles. Con la bala que mató al edecán sumaron seis los disparos hechos en dirección al balcón del segundo piso de su casa, que miraba directo al norte, hacia avenida Providencia.

Pero sólo hallaron cuatro vainillas. Los policías civiles de Homicidios rastrearon el lugar y alrededores esa misma madrugada y regresaron con luz de día. No encontraron más que las cuatro vainillas de los disparos hechos desde la calle en dirección al balcón donde se encontraba el edecán, con su metralleta Walter calibre 9 mm en la mano izquierda. Pero los disparos de ataque fueron seis. Las otras dos vainillas nunca aparecieron.

René Claverie disparó tres tiros en ráfaga hacia el balcón. Lo hizo con un rifle automático Marcatti "tipo Batán", desde el nivel de su cintura y moviéndolo en "forma de abanico". De acuerdo a peritajes y a la reconstitución de escena realizada el 7 de noviembre de 1973, Claverie hizo fuego parapetado en un pilar de la reja del antejardín, de abajo hacia arriba, pues el balcón estaba a 4,5 metros de altura, y de derecha a izquierda con relación a la posición del edecán en el balcón.

Otro integrante del grupo armado, Carlos Farías Corrales, disparó con un revólver Pasper calibre 22 el cuarto tiro desde una posición similar a la de Claverie.

Al darse cuenta del ataque, el capitán Araya lanzó una ráfaga con su metralleta, sin herir a ninguno de los integrantes del comando. Los hechos que sucedieron después ocurrieron muy rápido. "(Araya) disparó una ráfaga en dirección al norte", dijo Claverie en el proceso. "Él disparó hacia el frente", afirmó Alicia Moder, la esposa del comandante. Lo claro es que, teniéndolos a tiro desde arriba, el edecán no apuntó contra los nueve jóvenes que estaban en la calle. A pesar de la búsqueda policial, ninguno de los siete proyectiles disparados por el capitán fue encontrado, salvo las correspondientes siete vainillas recogidas en el balcón.

PRIMERAS SOSPECHAS

Mardones, uno de los atacantes, declaró que entre el tiroteo se tiró al suelo y se cubrió la cabeza con los dos brazos. "Cuando me levanté, vi que el señor del segundo piso retrocedía hacia el interior". Lo que Mardones dijo a continuación resume el núcleo del misterio de esa noche. Es la pista cifrada del enigma, todavía sin aclarar, de aquellos segundos en los que se extinguió la vida del comandante Araya.

"Cuando yo estaba tendido y me cubría la cabeza con los brazos, sentí disparos de otro calibre, distintos a la primera ráfaga". Es el preciso instante en que aquellos dos disparos "como si fueran de otro calibre, distintos a las ráfagas"; los mismos que Claverie, Perry y Palma Ramírez declararon escuchar, fueron hechos en contra del comandante. Perry y Palma formaron parte de los atacantes. Elsa Moder y Armando Michell eran parientes de la esposa del edecán.

Carlos Farías precisó los hechos que ocurrieron inmediatamente después, cuando el grupo corrió por Fidel Oteíza hacia Pedro de Valdivia al oriente, esquina ubicada a 95 pasos desde la casa del edecán. "Cuando yo y algunos más llegamos a la esquina de Fidel Oteíza con Pedro de Valdivia se continuaron sintiendo disparos. Por ello, presumo que, fuera de los dos que ya habían disparado (Claverie y él), hubo otra persona más que se quedó replegada y que también disparó, o mejor dicho, podría haber disparado contra la casa del edecán".

La conclusión de Farías es similar a la del abogado Raúl Tavolari Oliveros, quien entonces asumió la defensa de Claverie, acusado y condenado por el Juzgado Naval de Valparaíso y la Corte Marcial Naval como quien mató al edecán con uno de los tres balazos que hizo esa noche.

"Para producir su muerte, al comandante Araya se le disparó desde un lugar diferente de aquel en que estuvo Claverie", dijo Tavolari al contestar la acusación a su defendido en el juicio. Frase breve que entonces resultó irrelevante para los jueces navales. La justicia naval dio por acreditado que el edecán del Presidente Allende murió por uno de los tiros hechos por Claverie, y que el ataque fue "fortuito", porque "se encuentra fehacientemente acreditado en el proceso que tanto el hechor como sus compañeros no conocían absolutamente la calidad militar de la víctima. El acto estuvo dirigido a ultimar a un extraño y no a un militar (...) sin ninguna preparación previa", dice la sentencia.



LA NUEVA PISTA

Sin embargo, 43 años después las cosas toman otro rumbo y una pista aportada hace un par de semanas por un ex policía civil que integró el grupo que indagó el crimen antes del golpe de Estado, amenaza con echar abajo la verdad oficial que la justicia naval estableció sobre el asesinato después del golpe militar.

De acuerdo a los peritajes balísticos, ninguna de las armas encontradas disparó el proyectil calibre 22 Long Rifle que mató al edecán, ni disparó las cuatro vainillas (tres marca Orbea y una marca Remington) calibre 22 Long Rifle encontradas en la calle frente a la casa del edecán. Otras siete vainillas halladas en Providencia con Lyon fueron percutadas por la misma arma que disparó frente a la casa del edecán las tres vainillas Orbea. Pero el arma que usó Claverie, de la cual presumiblemente provinieron los disparos que arrojaron las 11 vainillas Orbea referidas, desapareció. Por ello, nunca se pudo establecer científicamente que fue ese rifle automático el que las disparó.

A pesar de ello, la justicia naval dio por establecido que una de las cuatro balas cuyas vainillas se hallaron en la calle frente a la casa "impactó al comandante Araya y le causó la muerte", no obstante que ninguno de los peritajes balísticos emitidos antes del golpe militar estableció esa conclusión. Salvo dos emitidos después del 11 de septiembre de 1973. Pero incluso estos dos informes son ambiguos, porque, por otro lado, defienden lo establecido en la autopsia respecto de la trayectoria de la bala homicida.

El antecedente entregado por el policía retirado a los hijos del edecán, Enrique y Arturo, es coincidente con múltiples antecedentes del proceso, en cuanto a que el atentado al comandante Araya fue un complot bien organizado y coordinado, en el que esa noche actuaron tres grupos concertados. LND estudió las 2 mil fojas de los 6 tomos del expediente.

AUTOPSIA Y PERITAJES


Según el informe de la autopsia al edecán, "la trayectoria intracorporal seguida por el proyectil, estando el cuerpo en posición normal, es de adelante hacia atrás, de izquierda a derecha y ligeramente de arriba hacia abajo. El disparo corresponde a los llamados de larga distancia en medicina legal y es de tipo homicida".

Por lo tanto, según las leyes de la física y la balística, el edecán nunca pudo morir por uno de los cuatro disparos hechos desde la calle por Claverie o Farías, si el balcón donde estaba se encontraba a 4,5 metros de altura desde el suelo. Tampoco pudo ocurrir de esa manera, porque Claverie disparó, de acuerdo a la reconstitución de la escena, "de derecha a izquierda" en relación con la ubicación del edecán.

Y si el disparo correspondió a aquéllos de "larga distancia" y del "tipo homicida", vale decir hecho medidamente con la intención cierta de causar la muerte de alguien, distinto a la ráfaga "en abanico" que lanzó Claverie, ¿quién disparó entonces "ligeramente de arriba hacia abajo" y de "izquierda a derecha" según la trayectoria de la bala homicida periciada por la autopsia?

Los peritajes balísticos detectaron cinco impactos de bala en los muros de la casa. "Tres adyacentes a la ventana del dormitorio; uno en el borde superior de la persiana en la ventana (del dormitorio); y uno en las inmediaciones del lugar donde fue herido el comandante Araya". (ver infografía).

Esta descripción encierra otra parte del misterio. Porque las vainillas halladas frente a la casa fueron cuatro, pero hubo cinco impactos de bala en los muros. ¿Quién disparó el quinto proyectil y desde dónde, y por qué no se halló la vainilla de ese quinto disparo, ni tampoco la del sexto tiro que mató al edecán?

CONTRASTES

"A su padre lo mató un tirador escogido que le disparó desde el frente, de esa casona que todavía existe y que era un colegio de monjas", les dijo a los hijos del edecán el oficial de investigaciones retirado. Les afirmó que a esa conclusión llegaron, pero que vino el golpe y no alcanzaron a consignarlo en un informe escrito.

De acuerdo a las fotografías del informe de la reconstitución de escena, el comandante enfrentó el ataque con su cuerpo levemente girado a la derecha. Vale decir, presentando más sobresaliente la parte izquierda de su tórax. Y la autopsia sostuvo que la bala entró y se alojó en su tórax "de izquierda a derecha".

De acuerdo con todo esto y a la información del policía, se puede desprender que habría sido un tirador escogido quien, desde ese lugar, habría hecho los dos disparos que varios escucharon segundos después de las ráfagas de Claverie, el tiro de Farías y las ráfagas del edecán.

¿Correspondía el proyectil que dio bajo el borde del balcón, al mismo tipo de bala que mató al edecán? Los hijos del comandante se interrogan por qué el Juzgado Naval de Valparaíso no investigó estas cuestiones que ahora resultan vitales para aclarar el crimen de su padre.

En el proceso actuó como fiscal el capitán Aldo Montagna Barghetto y como secretario el oficial naval Jorge Garretón Iturra, ex cónsul general en Caracas. Juez naval fue el contraalmirante Arturo Troncoso Daroch, siendo auditor de la Armada el capitán Enrique Campusano Palacios.



UN COMPLOT 

Bajo estas nuevas luces, el análisis del expediente confirma que el crimen del edecán Araya fue parte de un complot, en el que esa noche actuaron tres grupos coordinados. No obstante, la sentencia del Juzgado Naval afirmó que "el homicidio tuvo lugar sin ninguna preparación previa". Horas antes del crimen, a las seis de la tarde del 26 de julio de 1973, Claverie y Guillermo Bunster conversaron con los dirigentes de Patria y Libertad "Miguel Cessa, un tal Alonso y otros cuyos nombres no recuerdo", dijo Claverie. A las 20:30, ambos se fueron a la casa de Jorge Ehlers Ölkers y su yerno Alejandro Ellis. Éstos les dijeron, según Claverie, que los estaban buscando para que juntaran a su grupo, porque esa noche había que crear el caos en un sector de Providencia "porque la Marina se deja caer esta noche sobre Santiago". Ehlers les consiguió la Marcatti 22 largo y les dio una caja de miguelitos.

El grupo se juntó en la casa de Bunster. Cada uno salió con un arma. A las 23 horas, Ehlers y Ellis les dieron el vamos. Esa noche el edecán Araya acompañaba al Presidente Allende en la recepción en la embajada de Cuba. El capitán llegó a las 00:30 horas del día 27 a su casa.

El grupo comenzó a dar vueltas por el sector. "Nos empezamos a aburrir", dijo Alejandro Figari, otro integrante, hasta que "Claverie nos dijo que la señal era una bomba". El primer bombazo, en Carlos Antúnez, era la indicación para que Juan Zacconi y Guillermo Necochea entraran por Pedro de Valdivia y bajaran por Fidel Oteíza al poniente, para lanzar la segunda bomba frente a la casa del edecán con el fin de hacerlo salir. "Pensamos que ya no habría golpe de Estado esa noche, cuando sentimos la explosión", dijo Zacconi.

"Al oír la explosión cerca de Pedro de Valdivia, llegaron los Perry, Palma, Farías, Claverie y Bunster", dijo Andrés Potin, otro concertado. "Claverie nos dijo que entráramos por Carlos Antúnez y dobláramos por Fidel Oteíza", afirmó Figari. Todo coordinado.

Palma, Figari, Potin fueron después agentes del Comando Conjunto.

El asesinato del edecán Araya está siendo nuevamente investigado por la jueza del 17º Juzgado del Crimen de Santiago, Patricia González. La magistrada dictó esta semana una orden de investigar a la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos de la policía civil. A ello se suma otra querella que los hijos del edecán interpusieron el viernes en contra de Jorge Ehlers y otros civiles que formaron parte del complot.




Felipe Henríquez Ordenes





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martes, 26 de julio de 2016

Crímenes de Miguel Krassnoff: El genocidio del que abogado Raúl Meza no habla






Hoy hablaré de los crímenes que cometió Miguel Krassnoff, los que seguramente su abogado defensor nunca se enteró, don Raúl Meza Rodriguez.


Espero que Raúl Meza Rodríguez lea esta nota. 

El abogado defensor de criminales, Raúl Meza, dijo hoy en CNN Chile, que su cliente "cumple hace más de 10 años con todos los requisitos para optar a la libertad condicional". Yo me pregunto, para qué quiere sacarlo libre el abogado, si Krassnoff se encuentra en Punta Peuco, una cárcel muy especial hecha exclusivamente para genocidas. Con todas las comodidades del mundo. Nadie podría comparar Punta Peuco con una cárcel común, para decir que los presos están allanados y en condiciones infrahumanas. Además de ese gran beneficio, su cliente goza de un sistema de salud que ya se quisiera cualquier chileno en el Hospital Militar. Puede salir regularmente de Punta Peuco, cuando le da un ataque de lagañas... Upsss, ¡Tiene que ir al médico!. Para qué hablar de la pensión de gracia que su "cliente" recibe por ser militar en retiro del Ejército, cerca de $3.000.000 de pesos, que por cierto, se pagan del Estado, dineros de todos los chilenos y chilenas. Quizás con estos pequeños datos, el abogado Raúl Meza despierte de ese sueño fascista y no esté tan perdido del mundo que sólo en sus fantasías se encuentran.

Tras la disolución de la DINA, Miguel Krassnoff pasó a integrar las filas de la Central Nacional de Informaciones (CNI), que también cumplió la misma función. Krassnoff fue uno de los agentes de la represión que más condenas judiciales ha acumulado en los últimos años, sólo superado por Manuel Contreras y Pedro Espinoza, jefes máximos de la DINA.

Entre los crímenes más repudiables que cometió se cuentan las desapariciones del sacerdote español Antonio Llidó y de Diana Arón, joven periodista que a pesar de su avanzado embarazo fue sacada de una cama hospitalaria, luego fue torturada y asesinada con la participación directa de quién el abogado Meza defiende: Miguel Krassnoff.

ALLENDE, VÍCTOR JARA Y MIGUEL ENRÍQUEZ

Krassnoff participó en el asalto a la casa del ex Presidente Salvador Allende en Tomás Moro el día del Golpe de Estado, cuando era teniente. Además, jugó un rol directo en el asesinato del cantautor Víctor Jara en el Estadio Chile y en la muerte de Miguel Enríquez, fundador del MIR, en 1974. Por esta acción recibió una condecoración de manos del propio Pinochet.

Precisamente, Krassnoff era el oficial de inteligencia de la Brigada Águila a cargo de la represión al MIR, con asiento en la Villa Grimaldi. También pasó por los centros de tortura de Simón Bolívar, José Domingo Cañas y Londres 38. Se sentía atraído por la política y quería junto al director de la DINA, Manuel Contreras, consolidar una gran base social de apoyo al dictador Pinochet.

Tras su salida de la CNI a principios de los 80, Krassnoff siguió con su carrera militar hasta alcanzar el grado de brigadier en 1998. Ese año, después de que la Comandancia en Jefe le informó que no sería postulado a general, Krassnoff le dio el ataque surtido, y presentó su renuncia al Ejército, pero fue recontratado como gerente del Hotel Militar ubicado en Providencia con Manuel Montt.

En ese cargo se encontraba cuando comenzaron los procesos en su contra, a contar del año 2001.Actualmente, se encuentra recluido en el penal Punta Peuco cumpliendo por los crímenes que cometió. Como recordaste lo de los famosos “cosacos”, voy a precisar que Krassnoff nació en Austria, en 1946 y es nieto e hijo de altos oficiales cosacos de la ex Unión Soviética.

LA MAYORÍA DE SUS VÍCTIMAS ERAN DEL MIR

Hasta julio de 2011, Miguel Krassnoff Martchenko registraba 20 condenas a firme (ratificadas por la Corte Suprema), con penas que suman más de 120 años de cárcel. Sin embargo, seis de estas sentencias incluyeron el beneficio de la libertad vigilada entre otros beneficios carcelarios.

La gran mayoría de las condenas son por delitos de secuestros calificados, esto es, detención y desaparición de personas. Una de las sentencias es por homicidio calificado cuya víctima fue la militante del MIR Lumi Videla, cuyo cadáver fue arrojado a la embajada de Italia. Precisamente, casi todas las víctimas de Krassnoff pertenecían al MIR.



La  lista de condenas es la siguiente:
  • 17/11/2004 Diez años y 1 día de presidio como autor del secuestro calificado de Miguel Ángel Sandoval Rodríguez (MIR).
  • 30/05/2006 Quince años por el secuestro calificado de Diana Frida Arón Svigilsky (periodista, MIR, estaba embarazada de siete meses).
  • 28/05/2007 Cinco años y 1 día como autor del secuestro calificado de Dagoberto San Martín Vergara (MIR).
  • 10/05/2007 Diez años por los secuestros calificados de Hernán Galo González Inostroza, Maria Elena González Inostroza (hermana del anterior), Elsa Victoria Leuthner Muñoz y Ricardo Troncoso Muñoz (todos del MIR).
  • 27/06/2007 Cinco años y 1 día por el secuestro calificado de Manuel Edgardo del Carmen Cortez Joo (MIR).
  • 24/12/2008 540 días, con remisión condicional, como cómplice de los secuestros calificados de Carmen Díaz y Eugenio Montti (ambos del MIR).
  • 29/10/2008 Tres años como coautor del secuestro calificado de Ofelio de la Cruz Lazo Lazo (PS).
  • 27/01/2009 Cinco 5 años con beneficio de libertad vigilada por el secuestro calificado de Sergio Humberto Lagos Marín (MIR).
  • 15/04/2009 Cuatro años, con el beneficio de la libertad vigilada, como autor del secuestro calificado de Julio Fidel Flores Pérez (MIR).
  • 20/07/2009 Diez años y 1 día por el secuestro calificado de Jorge Humberto D'Orival Briceño (MIR).
  • 13/08/2009 Cinco años y 1 día como autor del secuestro calificado de Luis Gregorio Muñoz Rodríguez (MIR).
  • 07/09/2009 Diez años y 1 día como autor del homicidio calificado de Lumi Videla Moya y a 5 años como autor del secuestro calificado de Sergio Pérez Molina (esposo de la anterior, ambos del MIR).
  • 29/09/2009 Cuatro años, con el beneficio de la libertad vigilada, como autor de los secuestros calificados de Cecilia Bojanic Abad (embarazada de 4 meses) y Flavio Oyarzún Soto (esposo de la anterior, ambos del MIR).
  • 03/12/2009 Diez años y 1 día por el secuestro calificado de María Teresa Bustillos Cereceda (MIR).
  • 20/01/2010 Cinco años y 1 día como autor del secuestro calificado de Álvaro Miguel Barrios Duque (MIR).
  • 25/01/2010 Tres años y 1 día, con el beneficio de la libertad vigilada, como autor del secuestro calificado de Marcelo Eduardo Salinas Eytel (MIR).
  • 30/08/2010 Cinco años como autor del secuestro calificado de Antonio Llidó Mengual, con beneficio de libertad vigilada (sacerdote español, miembro del Grupo Cristianos por el Socialismo, ayudante del MIR).
  • 27/10/2010 Cinco años y 1 día, sin beneficios, como autor del secuestro calificado de Sebastián Montecinos Alfaro (Partido Socialista).
  • 20/12/2010 Cinco años y 1 día por los secuestros calificados de Fernando Silva Camus y Claudio Silva Peralta (padre e hijo, respectivamente, ambos del MIR).
  • 21/12/2010 Cinco años 1 día como autor del secuestro calificado de Sergio Riffo Ramos (MIR).
Quizás don Raúl Meza nunca se enteró que Miguel Krassnoff también tiene 3 condenas en primera y en segunda instancia, pero además está acusado en 7 causas y procesado en otras 46, entre ellas el caso Calle Conferencia, por la detención y desaparición completa del comité central del Partido Comunista en 1976.

Eso es solo una pequeña muestra de lo que Krassnoff hizo durante los años de la dictadura, crímenes por los que actualmente está, y sigue procesado, y eso sin contar todas las demás atrocidades que la justicia jamás tomó parte, porque sí hizo esas y otras cosas más. Así que para que el señor Raúl Meza se vaya enterando, y nunca más diga que “la izquierda distorsiona la verdad” porque por añadidura son ellos, los defensores de la DICTADURA de Pinochet (DICTADURA con mayúscula y destacada para que no le vuelva a decir "Gobierno Militar"). Raúl Meza, uno más de los que han hecho la intentona de borrar con el codo, lo que fue escrito en nuestra historia con el rojo de la sangre de las víctimas de los crímenes que el dictador Pinochet y sus esbirros cometieron en contra de sus propios compatriotas.

No es mi intención escribir esta carta y "despertar odios añejos", tal como el señor Meza ha dicho hasta el cansancio en el pasado, presente y que seguirá diciendo en cuanto programa o noticiario de TV lo inviten. Solo escribo para repudiarlo y dejarle en claro en qué posición está él en esta historia. No es por nada que la gente lo desprecia, hasta sus propios colegas del mismo Colegio de Abogados, misma entidad que alguna vez lo suspendió de sus funciones por faltas a la ética (CLIC ACÁ PARA BAJAR PDF).

Todo eso no le ha salido gratis al señor Meza, al contrario, el desdén y la poca empatía que tiene frente a quienes fueron directamente vilipendiados, torturados, desterrados. Los que ya no están, los que tuvieron miedo, los que lucharon, los que fueron niños como yo, quienes fuimos criados en medio del horror. Por los que aún luchamos por la justicia, por la memoria, por los Derechos Humanos y, por la vida.

Hasta acá yo llego, porque lo demás lo juzga el pueblo, así como lo dejó dicho el Presidente Constitucional Salvador Allende aquel 11 de septiembre en sus últimas palabras: “La historia los juzgará”, yo le digo al señor Raúl Meza Rodriguez: LA HISTORIA YA LOS JUZGÓ.



Felipe Henríquez Ordenes


Lea además: Retazos de la memoria, por Felipe Henríquez Ordenes: La verdad detrás de las millonarias pensiones que el Estado otorga a violadores de los DD.HH.


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